Francisco Sucre, actual presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional venezolana; el diputado Juan Guaidó, jefe de la fracción de la MUD (Unidad Democrática); y Freddy Superlano, presidente de la Comisión de Contraloría, todos militantes del partido Voluntad Popular, fundado por el preso político Leopoldo López, se perfilan como los candidatos naturales a la presidencia del órgano parlamentario a partir del 5 de enero próximo.

Un cuarto aspirante, Freddy Guevara, del mismo partido, quien ya ejerciera como vicepresidente y se encuentra asilado en la embajada de Chile perseguido de la dictadura de Nicolás Maduro, estaría siendo promovido como el sucesor lógico.

Superlano, representante por el Estado Barinas, de 42 años, es ingeniero de Sistemas, profesor y aspiró a la gobernación del Estado Barinas.

Guaidó Márquez, de 32 años, representante por el Estado Vargas, es ingeniero egresado de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.

Sucre Gifunni, de 51 años, representante del Estado Bolívar, a cuya gobernación también aspiró como precandidato, es de profesión abogado.

Tanto Guaidó como Sucre tienen en común, además, ser egresados de Georgetown University, en Washington, DC, en la que hicieron estudios de posgrado en Políticas Públicas.

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Freddy Superlano, presidente de la Comisión de Contraloría.
Freddy Superlano, presidente de la Comisión de Contraloría.

A pesar de ser estos los candidatos naturales a dirigir el Parlamento durante el nuevo período anual de sesiones, sus nombres adquieren peso y desatan polémicas. El que alcance la victoria puede encontrarse en la antesala de ser el presidente de Venezuela a partir del próximo 10 de enero.

Fuentes vinculadas con las negociaciones que se realizan bajo mucha tensión entre los distintos partidos opositores, los más cercanos en su relación con la dictadura, los opositores que éstos llaman “radicales”, y los que juegan en ambos bandos, también señalan la mortal campaña de descalificaciones de todos los actores de la misma oposición -favorecida a propósito por miembros del G2 cubano y exchavistas- que busca no dejar hueso sano para que la elección en la Asamblea Nacional se debilite y su resultado complazca a la dictadura.

Se vinculan, con o sin razón, a nombres de parlamentarios y de políticos supuestamente beneficiarios de los actos de corrupción de Alejandro Andrade, extesorero nacional, hombre de confianza de Hugo Chávez, condenado a 10 años de cárcel en los Estados Unidos, y de Raúl Gorrín, socio de éste, señalado como miembro de una banda de tráfico judicial llamada Los Enanos y propietario de la estación de TV oficialista Globovisión.

No se han salvado de esta tormenta, mientras concluyen los entendimientos en curso, ni siquiera los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) legítimo en el exilio. Los jefes políticos dentro del Parlamento, en cuyas manos reposa la decisión de nombrar al nuevo presidente de dicho cuerpo. Desde el ahora forjado Frente Amplio se han ocupado de desconocer a los mismos magistrados supremos por ellos designados, para frenar cualquier decisión de éstos que pueda incidir sobre la fecha que no deja dormir a Maduro ni a parte de la oposición en Venezuela el 10 de enero de 2019.

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Francisco Sucre, presidente de la Comisión de Política Exterior.
Francisco Sucre, presidente de la Comisión de Política Exterior.

Francisco Sucre, parece tener una opción preferente. En su papel de cabeza de la Comisión de Política Exterior ha sido un riel con la comunidad internacional y la diáspora, cuyas opiniones pesan, más de lo que se percibe a nivel interno, sobre los gobiernos extranjeros que han desconocido a Maduro. Dicha tarea la han compartido, unas veces juntos y otras separados, los líderes en el exilio de Primero Justicia, Julio Borges; de Soy Venezuela, Antonio Ledezma y Diego Arria; y de Voluntad Popular, Carlos Vecchio y David Smolansky.

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Juan Guaidó, jefe de la fracción de la Unidad.
Juan Guaidó, jefe de la fracción de la Unidad.

Entre tanto, las mismas fuentes confirman que el Gobierno juega a fondo en la cuestión. Espera que la nueva presidencia de la Asamblea reconozca la validez de las elecciones presidenciales de Maduro del pasado 20 de mayo, rechazadas por la comunidad internacional por espurias.

El 10 de enero Maduro dejará se ser presidente para los gobiernos extranjeros y ante la ausencia absoluta de su poder, le corresponderá ocupar el Palacio de Miraflores, provisoriamente, según la Constitución, al diputado que sea cabeza de la Asamblea Nacional que inició su período en enero del año 2016 y permanecerá en su mandato hasta 2020.

FUENTE: REDACCIÓN

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