CARACAS.- Tareck Zaidan El Aissami Maddah, el nuevo vicepresidente ejecutivo de Venezuela, sustituye a Aristóbulo Istúriz quien ocupaba el cargo desde enero de 2016, así lo dio a conocer este miércoles el presidente del país caribeño, Nicolás Maduro, durante una cadena de radio y televisión, para anunciar importantes cambios en su gabinete ministerial.
Hijo de drusos provenientes del Líbano, El Aissami nació en el estado de Mérida, en noviembre de 1974. Su carrera política dio inicio en el año 1999, dentro del movimiento estudiantil de la Universidad de los Andes (ULA), la casa de estudios más importante del occidente del país, donde se relacionó con su profesor Adán Chávez, quien era hermano del fallecido presidente Hugo Chávez.
Posteriormente, se vinculó con el Movimiento V República y el resto de las fuerzas del chavismo, consolidando así una carrera política que lo ha posicionado en cargos de relevancia como, diputado, ministro de Interior y Justicia, y actualmente ocupaba el puesto de gobernador del estado Aragua.
A sus 42 años, El Aissami, quien también es abogado y criminólogo, es el protagonista del ascenso más rápido dentro del chavismo, ya que el nuevo cargo lo ha colocado a las puertas de la presidencia de Venezuela.
Esta situación, según reseña El País, representa para la oposición venezolana la muerte definitiva del referéndum revocatorio, ya que si esa consulta prospera -actualmente está detenida por una decisión de cinco tribunales de provincias- y Maduro perdiera, le correspondería a El Aissami culminar el período presidencial.
El nuevo Vicepresidente, es considerado uno de los chavistas más rechazados dentro de las filas opositoras congregadas en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), ya que entiende la política como una lucha fratricida. Quien piensa distinto no es un adversario, sino un enemigo al que hay que aplastar.
Un claro ejemplo de esto, fue el episodio que protagonizó El Aissami en noviembre de 2016, cuando acusó al excandidato presidencial y líder opositor, Henrique Capriles, utilizando un lenguaje desvergonzado, que carecía de la valentía necesaria para conducir una manifestación al palacio de Miraflores.
Capriles, respondió señalándolo de narcotraficante, basándose en la confesión que en su momento hiciera a las autoridades el capo venezolano Walid Makled, quien aseguró que El Aissami, cuando se desempeñaba como viceministro del Interior, facilitaba el trasiego de sus cargamentos de cocaína a través de Venezuela.
Desde mayo de 2015, diversas investigaciones e informes publicados en medios venezolanos y extranjeros, han vinculado al nuevo Vicepresidente con el extremismo islámico y el narcotráfico. El ex subsecretario de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Roger Noriega, afirmó a NTN24 que El Aissami, junto a Diosdado Cabello, y con conocimiento del presidente Maduro, participa en el tráfico de drogas.
Posteriormente, el diario estadounidense The Wall Street Journal aseveró que El Aissami era uno de los seis funcionarios del régimen chavista investigados por fiscales federales de Miami y Nueva York por supuesto narcotráfico y lavado de dinero.
Por su parte, el diario ABC de España asegura que El Aissami está relacionado con Hezbollah. En enero de 2015, publicó una investigación en la que asegura que se reunió en 2013 con Ghazi Nasr al-Dine, a quien Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de EEUU incluyó en su lista de posibles terroristas buscados.
En ese sentido, el 22 de mayo El Aissami se sumó a la demanda de Cabello contra tres medios venezolanos por presunta difamación y pidió al gobierno de EEUU la extradición del ex gobernador de Aragua, Rafael Isea, supuesto informante de la DEA.
Sin embargo, ante las muchas acusaciones contra El Aissami, el gobierno de Maduro siempre ha respondido otorgándole mayores responsabilidades dentro de las filas chavistas.
Un nombramiento para neutralizar a Cabello
Para el analista político venezolano, Carlos Raúl Hernández, el nombramiento de El Aissami, un hombre ya poderoso y con tendencia a conducirse por “el legado de Chávez”, supone “una manera continuar el proceso de neutralización de (Diosdado) Cabello, por parte de Maduro, es un paso más, creando una figura alternativa a él, fortaleciéndola”.
Hernández, resalta que la decisión también se puede interpretarse como un síntoma de radicalización y endurecimiento del gobierno, “suprimiendo así cualquier posibilidad de diálogo que se haya planteado”.
Agrega, que a su criterio el plan del gobierno de Maduro es tratar de suspender las elecciones de gobernadores, la cual El Aissami perdería de calle en Aragua.
FUENTE: REDACCIÓN