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MIAMI.- El contralmirante venezolano en retiro Carlos Molina Tamayo fue uno de los líderes de la marcha de la sociedad civil que permitió establecer un gobierno transitorio en Venezuela encabezado por Pedro Carmona, en abril de 2002, cuando Hugo Chávez, quien ya mostraba su perfil de dictador, estuvo fuera del poder por tres días.

Dieciocho años más tarde, el oficial habla con DIARIO LAS AMÉRICAS y asegura que tal como sucedió en aquellos días, Venezuela está llegando hoy a un punto de quiebre para marginar del poder al usurpador Nicolás Maduro.

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Según Molina Tamayo, los militares y personas allegadas a Maduro que desean estar del lado de la democracia se encuentran a la espera de una operación con la ayuda de una “fuerza extranjera” para salir a las calles a protagonizar una rebelión cívico-militar. “Serían muy pocos los que están dispuestos a inmolarse por Maduro”, aseveró.

Se están dando algunas situaciones que dan a pensar a muchas personas que en Venezuela podría estar gestándose una rebelión militar o cívico-militar. ¿Usted cómo está observando todo ese panorama en su país?

Las condiciones en Venezuela están dadas para que se dé un quiebre que permita remover a la dictadura venezolana. El asunto es que internamente se ejerce un control de masas por parte de Maduro, con la acertada asesoría del castrocomunismo que tiene más de 60 años de experiencia en el control de masas.

Lo que hace falta es un toque, un punto quiebre. Yo particularmente pienso que la más alta probabilidad de que este quiebre se dé es con ayuda extranjera, tanto por una línea diplomática o por una línea de acción de injerencia humanitaria porque internamente existe mucho terror tanto en la sociedad civil como la sociedad militar, a través de todos los organismos de persecución y de tortura que ha ejercido la dictadura durante estos últimos años.

Recordemos el caso del héroe Óscar Pérez, que la orden fue matarlo y simular un enfrentamiento. Gracias a Dios que él transmitió en tiempo real y nos pudimos enterar del montaje que tenía el régimen. Lo mismo el caso del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, quien fue torturado y asesinado, y más aún ahora con esta Operación Gedeón, que ya se está sabiendo que estuvo infiltrada y controlada desde el principio por el madurismo de manera que todo esto es una guerra psicológica para infundir terror en la población venezolana.

¿Lo que se está viendo en estos momentos en Venezuela podría ser un símil de lo que se presentó en 2002 cuando usted estuvo liderando con Pedro Carmona un golpe de Estado que no llegó a concretarse?

En un aspecto sí porque la sociedad civil quiere un cambio. En otro aspecto no porque en el 2002 todavía el chavismo no controlaba a 100% los poderes públicos y por eso es que el alto mando militar de esa época y muchos organismos se pusieron en contra de Hugo Chávez, cuando éste masacró a la gente que estaba marchando hacia Miraflores y, por ende, la presión fue máxima para su, no sé cómo llamarlo, renuncia, porque sabemos que renunció tanto por el general Lucas Rincón Romero [quien a nombre del Alto Mando Militar venezolano anunció que le habían solicitado la renuncia a Chávez, y afirmó que éste había aceptado] como por el escrito [de la renuncia], pero a los tres días lamentablemente regresó [Chávez], no por la fuerza de ellos [quienes acompañaban al dictador], sino por la falta de unión de todos nosotros en la oposición.

Las condiciones ahora son más difíciles para remover al régimen porque en estos últimos 18 años ha ejercido un control férreo sobre la población y esto hace que las probabilidades de un punto de quiebre interno sean difíciles, además de que, recordemos, los altos mandos de hoy en día son comprados totalmente por el madurismo, son altos mandos corruptos y narcotraficantes, que no era lo que sucedía en 2002.

De manera que las condiciones están dadas para remover al régimen. Es la oportunidad más grande que hemos tenido desde el 2002. En este caso se necesita de la ayuda internacional para poder remover al régimen.

El régimen reportó bajas y capturas en una acción militar y al mismo tiempo hay quienes piensan que el hecho de que una lancha llegue con militares a realizar una supuesta incursión militar en Venezuela y luego se presente esto como una supuesta invasión frustrada deja mucho que pensar. ¿Usted que es un marino experto qué piensa de esa operación como la presenta el régimen?

Evidentemente, tiene todo el tinte de montaje. Además de que venirse desde Riohacha [al norte de Colombia] hasta Macuto, en el estado Aragua, con ese rumbo tendríamos el mar y las olas de frente y eso produce un desgaste muy fuerte en los pasajeros de esas lanchas. Es algo realmente muy audaz si lo hicieron. Da muchas sospechas de que todo fue montado e inclusive ya están apareciendo que muchos de estos oficiales, que fueron captados después del 30 abril del 2019, probablemente fueron chantajeados para que se infiltren en las filas de la oposición.

Esto no lo vamos a saber porque la versión que estamos oyendo es del régimen, y sabemos que el régimen es manipulador de la verdad a su conveniencia y son unos mentirosos a los que no se les puede creer nada. Ni lo del COVID-19 que está sucediendo en Venezuela se les puede creer.

De manera que es una manipulación, una guerra psicológica y un control de la información por parte de ellos [el régimen] porque no hemos oído a los participantes en la operación, y a los que vimos que estaban declarando en un vídeo pareciese que estuviesen amenazados o hasta drogados. Entonces, esto no lo vamos a saber sino después de que recuperemos la libertad en Venezuela y podamos interrogar a ambas partes, tanto a los incursores o a supuestos incursores como a la parte del régimen que estén presos porque se les esté aplicando justicia.

Volviendo a esos hechos del 2002 y tratando de hacer una analogía con lo que está pasando en estos momentos en Venezuela, ¿qué tan complejo sería llegar a Miraflores, extraer a maduro y que finalmente vuelva a brillar la democracia en Venezuela?

Bueno es complejo, pero no imposible. Para eso necesitamos de la ayuda internacional y, por supuesto, menos mal que el Gobierno interino tiene un gran aliado en los países democráticos de América, del norte hasta el sur, y especialmente de Estados Unidos, con un gran aliado como el presidente Donald Trump.

Más difícil fue extraer y eliminar a Osama bin Laden. Si se monta una operación con el aval de la presidencia interina y el Gobierno de Estados Unidos, evidentemente todo es posible y esperemos que eso sea lo que suceda en caso de que el brazo diplomático y la presión internacional no haga que los delincuentes abandonen por la puerta trasera.

Lo que estaba buscando precisamente el señor J.J. Rendón era crear estrategias para extraer a Maduro y quitarlo del poder. ¿Se descarta esa posibilidad tras la renuncia del asesor? ¿Será ahora más difícil lograrlo?

No. Yo creo que la Operación Gedeón no contaba con el aval ni del presidente de Estados Unidos ni del presidente interino y probablemente, sin quitarle méritos a la audacia de estos militares y civiles que fueron engañados, pero evidentemente se notó que faltó asesoría de oficiales de estado mayor, oficiales con más experiencia.

Una operación de este tipo tiene que hacerse con más sigilo, con mucha más contrainteligencia y, por supuesto, con una mejor guía desde el punto de vista táctico-estratégico militar.

Yo particularmente tengo información con mis contactos dentro de las fuerzas activas en Venezuela que están esperando algo así para todos volcarse a la calle a favor de la democracia y como he dicho en varias oportunidades serían muy pocos los que se fuesen a inmolar por Maduro y más aún cuando ya a través del Departamento de Justicia americano han sido catalogados como narcotraficantes y narcoterroristas y sabemos que esta orden de detención es irrevocable, no expira.

De manera que prácticamente es un desprestigio para cualquier líder madurista estar al lado de los que tienen precio por su cabeza y tengo información de que muchos están tratando de apartarse para que en el futuro no les caiga ese mismo peso de la ley.

¿Sería este el momento de quiebre, el escenario para una rebelión cívico-militar?

Sí, pero repito que en Venezuela va a haber una rebelión cívico-militar cuando una fuerza produzca el punto de quiebre, cuando todos van a salir a la calle y nadie va a estar con el régimen.

Eso ha sucedido en la historia venezolana en el caso cuando Marcos Pérez Jiménez [dictador que gobernó a Venezuela desde 1952 hasta 1959], que me contó una vez el doctor José Giacopini Zárraga [historiador venezolano] que el día anterior a la caída de Pérez Jiménez todos eran perezjimenistas, pero al día siguiente no quedaba ninguno.

También, en el caso más reciente con la Primavera Árabe del caso [Muamar] Gadafi [quien gobernó a Libia por 42 años], no se vio alguien apoyando a Gadafi cuando lo capturaron como una rata en un túnel y después lo ejecutaron por la ira que tenían acumulada los libios por tantos años de dictadura y desmanes.

Entonces, en el caso de Venezuela hay un escenario para que suceda algo similar. Lo que pasa es que, repito, Venezuela ha sido asesorada muy bien por los cubanos comunistas que tienen un control de masas perfecto porque lo que sucedió en febrero 1989, ese alzamiento de los barrios [que se conoce como Caracazo], hoy en día hay cien veces más condiciones para que se produzca un alzamiento y ellos lo han manipulado de manera que esto no se produzca por el terror que han infundido.

dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

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