sábado 25  de  mayo 2024
Brigada 2506

Verdades sobre la gesta de Bahía de Cochinos 63 años después

Hoy cada uno de los brigadistas protagonistas de la invasión a Bahía de Cochinos mira a sus memorias con humildad, aunque son parte de la historia de Cuba

Por JESÚS HERNÁNDEZ
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Hace 63 años, el 16 de abril de 1961, una legión de 1.246 jóvenes cubanos exiliados irrumpió en Bahía de Cochinos, en la costa suroccidental de Cuba. El propósito: crear un gobierno provisional para derrocar a la recién instaurada dictadura de Fidel Castro.

La invasión de Bahía de Cochinos, también conocida como la batalla de Playa Girón, fue una operación militar, que tendría el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos, que intentó crear una cabeza de playa, formar un gobierno transitorio y buscar el apoyo de la Organización de los Estados Americanos y otros países.

No obstante, la orden de apoyo cambió en medio de la acción militar tras una confusa reacción internacional en la ONU por la participación de aviones estadounidenses. Esta situación fue la causa principal del fracaso.

Dos días antes, el 15 de abril, un escuadrón de aviones, piloteados mayormente por cubanos exiliados, atacó varios campos de aviación militar para liquidar la fuerza aérea de Castro. El segundo ataque, programado para el 16, fue súbitamente suspendido.

“Nos dijeron que seríamos apoyados, pero cometimos el error de creer ciegamente que seríamos respaldados. Que tendríamos apoyo aéreo”, recapituló Julio González Rebull, miembro de la Brigada 2506, durante una entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, quien mantuvo hasta el último momento de su vida en Miami la lozanía de los ideales de aquel joven de 23 años que se unió a la fuerza militar de cubanos exiliados que ansiaba un futuro mejor para Cuba.

No obstante, los brigadistas lograron avanzar hasta 10 kilómetros en tierra firme y tomar las localidades de San Blas y El Rincón, mientras enfilaban sus fuerzas hacia otras poblaciones.

Unas horas después, el 19 de abril, la Brigada 2506 tuvo que retroceder porque estaba prácticamente sitiada por las fuerzas de Castro.

De esta manera, unos fueron apresados mientras trataban de regresar a la costa, otros vagaron durante días por los densos manglares de la Ciénaga de Zapata hasta ser capturados.

Todos fueron tildados por Cuba de mercenarios, aun cuando participaron por convicción propia y no percibieron salario alguno.

Y González Rebull resumió: “Si no hubo traición, hubo abandono. Teniendo en cuenta el poco armamento, la distancia y los escasos aviones que teníamos, no podíamos realizar esa acción militar solos. Sabíamos que sucedería lo que sucedió: Fidel Castro pondría toda su fuerza allí, artillería, tanques y miles de hombres contra los 1.246 de la Brigada 2506.

Recapitulación

Esta imagen recoge algunos de los combatientes de la fuerza aérea que participaron en la operación militar, González Rebull es señalado con el círculo CORTESÍA JULIO GONZÁLEZ REB.jpg
Esta imagen recoge algunos

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“Lo más triste es que muchos creíamos que la revolución cubana de 1959 sería diferente. Ahora me preguntan, cuál de las dos dictaduras, Batista o Castro, fue peor, y yo digo ninguna de las dos fue buena, pero ésta [Fidel Castro] indiscutiblemente ha sido peor que la otra. No hubo [con Batista] tantos muertos, expropiaciones ni un pueblo en éxodo como sucedió con Castro”, señaló entonces.

De hecho, la Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos conmemora cada año el nuevo aniversario a los pies del emblemático monumento que recuerda la gesta histórica, situado en la intersección de Calle 8 y la avenida 13 del SW, así como en otros sitios de significación para este grupo que preserva intacto su ideal de patriotismo por la tierra donde nacieron.

“Fui asignado a la fuerza de aviación. Entonces, fuimos entrenados por militares del Ejército de Estados Unidos y otras nacionalidades en Guatemala. Allí estaban los aviones del US Air Force, las lanchas de desembarco y los altos jefes americanos”, recordó el brigadista.

Asimismo, González Rebull no olvidó cómo tuvo que separarse de su amigo, el brigadista Alberto Valera, cuando le dijeron que uno iría en avión y el otro en barco para establecer una planta de radio en el territorio cubano.

“Tiramos una moneda al aire para decidir la suerte. Me tocó ir en un avión C46 y él se fue en el barco Río Escondido. Al otro día, cuando volábamos cerca de la costa cubana, vimos el barco envuelto en llamas”, relató González Rebull, quien también recordó cómo los aviones del US Air Force se acercaron a 10 millas de la costa, pero rápidamente desaparecieron.

“No teníamos armamento en el avión y tuvimos que regresar a Nicaragua, donde las fuerzas militares de Anastasio Somoza prácticamente nos detuvieron. Más tarde, fuimos traídos a Miami”, resumió durante la entrevista concedida a este rotativo tiempo antes de que falleciera.

Memorias

Sobre Manuel Artime, el médico cubano que impregnó su carisma entre los brigadistas y cuyo nombre anuncia uno de los teatros más populares en Miami, González Rebull señaló “es uno de los hombres más carismáticos que he conocido en mi vida. Recuerdo cuando fue a casa, aquí en Miami, yo tenía 22 años y mi madre estaba enferma. Él logró convencerla para que me dejara ir a luchar por Cuba. Fue un gran hombre, médico y poeta. Recuerdo cuando me dijo que estaba enfermo de cáncer. Se me aguaron los ojos y me dijo ‘déjate de cobardía porque el que se va a morir soy yo’. Disfruté mucho su amistad como amigo, guerrero y poeta”.

Otro de los miembros de la Brigada 2506, Andrés Manso Rojas, rememoró cómo fue apresado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias cuatro días después del desembarco.

“Estuvimos detenidos en un lugar improvisado. Más tarde nos condujeron al [centro de retención habilitado en el] Palacio de los Deportes, en La Habana”, señaló, donde también fueron detenidos miles de cubanos que fueron acusados de conspiración.

“Fui condenado a 30 años de cárcel”, señaló. “Estuve dos años preso, donde vivimos una etapa dura, sobre todo cuando nos trasladaron a los fosos del Castillo del Príncipe. Allí fuimos golpeados. Había mucha humedad, muy poca ventilación y apenas luz. Inclusive nos daban comida con ratas adentro. Muchos de nosotros enfermamos”, resaltó.

El reencuentro

Casi dos años después, el 29 de diciembre de 1962, cuando los miembros de la Brigada 2506 fueron devueltos a Estados Unidos, González Rebull volvió a ver a su amigo, Valera, en el estadio Orange Bowl, en Miami, donde el presidente John F. Kennedy ofició una ceremonia de bienvenida.

“Si no hubo traición, hubo abandono. Sabíamos que sucedería lo que sucedió: Fidel Castro pondría toda su fuerza allí, artillería, tanques y miles de hombres contra los 1.246 de la Brigada 2506”, resumió González Rebull.

Hoy, los sobrevivientes de esa epopeya describen el suceso como parte de las memorias de su juventud, cuando sin esperar nada a cambio se unieron en una empresa militar por el ideal común de recuperar su patria. Todos miran atrás con la satisfacción del deber cumplido y con la humildad que prevalece en ellos, aunque en realidad son protagonistas de un capítulo importante de la historia de Cuba que a muchos de sus compatriotas nacidos en la isla después de 1959 les ha sido negada o tergiversada.

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Carlos Poveda, Julio González, Roberto García, Vicente Blanco, Andrés Manso y Emilio Martínez

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