La salud auditiva constituye un reto de salud pública y justicia social, porque no es una cuestión "secundaria ni exclusivamente clínica", ha señalado, recordando que es un asunto que afecta a la autonomía personal y a la participación social. "Cuando una persona pierde capacidad auditiva sin diagnóstico o sin tratamiento adecuado, no solo escucha menos, también participa menos, se comunica con más dificultad y en muchas ocasiones se aísla", ha destacado.
Además, Serafín Sánchez ha recalcado que vivir más debe significar "hacerlo en condiciones adecuadas y dignas", y eso "exige políticas públicas que acompañen el envejecimiento con calidad de vida, prevención y equidad".
Al tratarse de un fenómeno que afecta a una parte creciente de la población, ha defendido su "planificación, inversión y coordinación". En este sentido, ha reivindicado que las revisiones, los diagnósticos tempranos y los dispositivos auditivos no pueden depender de la "capacidad económica" de cada paciente.
Asimismo, ha sostenido que se tratan de personas que "quieren seguir conversando con sus familias, participando en su comunidad y ejerciendo plenamente todos sus derechos" porque "escuchar es formar parte activa de la sociedad".
Protocolos estrictos
El presidente de Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) Canarias y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, Francisco Morales, ha señalado la necesidad que existía hace unos años de tener "protocolos estrictos" en la Atención Primaria para poder hacer seguimientos y saber cómo era la calidad auditiva de esas personas.
Según ha comentado Morales, con la colaboración de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la Sociedad Española de Autorrinolaringología y con las sociedades científicas de Atención Primaria, SEMERGEN, Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFyC) y la Sociedad Española de Medicina General, han creado un protocolo con el que los médicos de familia y geriatras pueden "tratar y valorar" la pérdida auditiva, con lo que son capaces de estandarizar "programas asistenciales" a la situación de cada paciente.
A nivel global, el 10 por ciento de la población general tiene problemas auditivos, y según el INE, 900.000 personas tienen problemas auditivos en España. Además, el especialista en Medicina Familiar y Comunitaria ha asegurado que el 80 por ciento de los pacientes mayores de 75 años tienen pérdidas auditivas, pero solo un tercio de ellos lo reconoce. Además, de ese tercio, aproximadamente el 66 por ciento no usa prótesis auditivas.
"La soledad autopercibida deteriora en depresión y en demencia, y genera insomnio o pérdida de la conexión con la sociedad", ha continuado.
El presidente de la Sociedad Española de Geriatría (SEGG), Francisco José Tarazona, ha sostenido que la hipoacusia viene de la mano de una gran cantidad de trastornos clínicos como la ansiedad o la depresión. Por ello, generar un documento de detección precoz de la hipoacusia era necesario porque "se trata de una enfermedad infradiagnosticada". Tarazona ha defendido que se realicen cribados en todos los niveles asistenciales; en Atención Primaria, en Geriatría o en consultas externas, entre otras.
Asimismo, ha puesto en valor la colaboración entre distintas sociedades científicas para "desarrollar protocolos, ponerlos en práctica y mejorar la calidad de vida, la independencia y la percepción de autonomía de nuestros mayores".
Participación plena y efectiva
El presidente de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE), Roberto Suárez, ha resaltado que cuando se habla de hipoacusia, también se habla de derechos humanos; de participación social y dignidad.
"Nos centramos en las barreras con las que se encuentran en el entorno estas personas con esta pérdida auditiva. No queremos normalizar a las personas, lo que queremos es garantizar la plena participación y efectiva en la sociedad", ha puntualizado.
Situaciones de dependencia, dificultades comunicativas o económicas dificultan "la información y la comprensibilidad de estas personas y la continuidad de los recursos que necesitan", independientemente de su edad, del tipo de lenguaje que utilicen o de si usan prótesis auditivas o no.
Calidad de Vida
Por su parte, la presidenta de la Asociación Española de Enfermería en Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (AEORL-CCC), Beatriz Tena, ha afirmado que las personas mayores tienen "mucha vida por delante" y que el envejecimiento de hoy en día es "activo" donde "se viaja, se sale y se es independiente"; por ello, "la calidad de vida se convierte en actividad".
Tena ha explicado que las personas que pierden la audición a una edad adulta se suelen cansar al tener que estar "pendientes de la labiolectura" y deciden "no salir y no relacionarse". En este contexto, un implante coclear supone la "transformación" en la vida de las personas mayores, ya que les permite conectar con el resto y mantener su autonomía.
El director general de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia del Ministerio de Sanidad, César Hernández, ha expuesto que la salud auditiva, así como la bucodental o la mental, han quedado "un poco fuera de lo que se ha incluido dentro de lo que es la prestación habitual del sistema sanitario".
La hipoacusia, debido a su alta prevalencia, ligada al envejecimiento, se asume que es algo normal, y "no se ha priorizado" frente a otras alteraciones.
Por ello, Hernández ha propuesto la idea de crear una "estrategia transversal" para tratar la salud auditiva a través de una transición "más escalonada". En cuanto a la Dirección General de Cartera Común, ha aclarado que los beneficios tienen que ser tangibles y equitativas en todas las comunidades autónomas.
"Si hubiéramos tenido presupuestos, seguramente hubiéramos dado ya el paso inicial para normalizar, ecualizar esa situación en las diferentes comunidades autónomas", ha declarado.
La coordinadora de la Estrategia para el abordaje de la cronicidad del Ministerio de Sanidad, Inmaculada Corrales, ha recalcado que la hipoacusia crónica, en muchas ocasiones, aparece en personas con multimorbilidad y genera una situación de "salud compleja".
Además, ha señalado la existente relación entre la sordera y el deterioro cognitivo, donde la detección precoz es clave para reducir "el riesgo de fragilidad y dependencia de la persona". "Es fundamental avanzar en un diagnóstico precoz integrado en la práctica habitual, con una atención proactiva, coordinada y centrada en la persona mayor", ha manifestado.
Según Corrales, la hipoacusia en personas mayores se debe integrar dentro de la Estrategia de Cronicidad, para poder detectarla y prevenir la dependencia. De igual forma, ha defendido que los pacientes cuenten con una continuidad asistencial, también desde sus hogares o desde las residencias de mayores.
Por último, ha incidido en la relevancia de la Red de Escuelas de Salud, fundamental para "mejorar la comunicación y mantener la autonomía" durante todo el ciclo vital.
FUENTE: Con información de Europa Press