Por lo general, asociamos el ejercicio con la pérdida de peso y con un cuerpo más sano, esbelto y tonificado. Es cierto que el ejercicio hace todo eso por nosotros, pero solo si existe un sano equilibrio entre lo que entrenamos y lo que comemos. ¿No te ha pasado, después de un intenso entrenamiento de fuerza o de correr esas cinco millas, que te dan unas ganas locas de salir de allí a comerte una hamburguesa con su respectivo refresco y un súper helado “con adición de chispas de chocolates, por favor”? A mí sí, en algún momento. Yo soy partidaria de recompensarnos cuando hacemos algo bueno por nosotras mismas, pero que la idea es que ese regalo no nos perjudique.

Esa hambre voraz que te da después de hacer ejercicio se debe a que tu cuerpo, al tener más músculo, quema más calorías y te pide más para reponer el glucógeno y tener energía para cumplir todos sus procesos básicos. Así que el aumento del metabolismo basal es un estado normal, pero si no controlamos esa hambre y esos antojos, estaríamos echando a perder con los pies, lo que hacemos con las manos. En pocas palabras: si nos desbocamos a comer después del entrenamiento, es posible que incluso aumentemos de peso y no obtengamos los grandes beneficios de la práctica.

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Cuánto podemos comer después del ejercicio: según un estudio realizado en 2003 por la Universidad de Cambridge sobre la relación entre el aumento del hambre y el ejercicio, lo ideal sería consumir tres calorías por cada diez que hayas quemado en un entrenamiento en particular. No subestimes lo que comes ni sobreestimes tu entrenamiento.

Lleva un bocadillo saludable contigo cuando hagas ejercicio: una banana, una manzana, una barra o un batido de proteínas, evitará que salgas del gimnasio a buscar algo que comer (por lo general, lo que encuentras no es lo más saludable) o que llegues a tu casa a prepararte un paquete completo de pasta para ti sola. Si lo masticas lentamente, tu cerebro recibirá una señal de saciedad en más o menos 15 minutos.

Hidrátate bien durante el ejercicio: ¿sabes que a veces confundimos el hambre con la sed? Y cuando hacemos ejercicio sudamos mucho y perdemos líquidos. Entonces, asegúrate de tomar suficiente agua y reponer los electrolitos perdidos durante y después del entrenamiento, y de tomar al menos un vaso de agua antes de comer cualquier cosa.

Son cosas muy sencillas que puedes hacer para lidiar con esos antojos y obtener los máximos beneficios de tu práctica de ejercicio.

www.lauraposada.com

 

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