En Internet y en muchos libros se dan consejos para entrenar y hacer ejercicio. Pero, por buenos que sean, nunca reemplazan una supervisión personalizada.
En Internet y en muchos libros se dan consejos para entrenar y hacer ejercicio. Pero, por buenos que sean, nunca reemplazan una supervisión personalizada.
En realidad, lo mejor siempre es tener un entrenador personal.
Si usted entrena y quiere recibir algo más que recomendaciones generales, debería buscar apoyo profesional, ya que todo deportista tiene objetivos distintos, un punto de partida físico propio y distintas necesidades de entrenamiento.
A eso se suman factores de profesión, de familia y de salud que pueden traer aparejados ciertos riesgos que, por tanto, deben tenerse en cuenta al diagramar el entrenamiento.
Para combatir el sedentarismo y la mala alimentación que se imponen en estos tiempos, lo mejor es entrenar con un programa adecuado que permita cumplir con el objetivo deseado.
A la hora de elegir un entrenador personal, son importantes las referencias. Pero llevarse bien con él también es importante. Si bien sus honorarios suelen ser más caros que un abono mensual en el gimnasio, el resultado de seguro será más valioso que un año de entrenamiento ineficiente y sin supervisión por cuenta propia.
FUENTE: dpa