MADRID.- Investigadores de RTI International (Estados Unidos) han desarrollado un nuevo fármaco que podría reducir los efectos del alcohol en el sistema de recompensa del cerebro, lo que hace disuade a las ratas de ingerir alcohol.

"Los trastornos por consumo de alcohol pueden tener efectos devastadores en la salud, las relaciones y las finanzas de una persona. Sin embargo, para algunos, la sensación que tienen al tomar una bebida temporalmente supera a estas otras preocupaciones", explica el principal autor del estudio, Chunyang Jin, en un artículo en la revista 'Journal of Medicnal Chemistry'.

Una vez ingerido, el alcohol ingresa al cerebro e interactúa con los neurotransmisores y sus receptores, incluidos algunos involucrados en las vías del sistema de recompensa del cerebro. Cuando se activan, pueden causar sensaciones de placer, relajación y anhelo. Aunque existen medicamentos para el tratamiento del alcohol que interfieren con el sistema de recompensa, estos medicamentos "no son muy efectivos y pueden tener efectos secundarios graves", advierten los investigadores.

Para desarrollar un mejor tratamiento, Jin y sus colegas centraron sus esfuerzos en un receptor de proteína llamado GPR88, que se encuentra predominantemente en áreas del cerebro relacionadas con la recompensa. Investigaciones previas en ratones genéticamente diseñados para carecer de GPR88 demostraron que estos animales buscan y consumen alcohol más que los ratones normales.

Esto llevó a los investigadores a preguntarse si un medicamento que estimula GPR88 podría reducir los antojos de alcohol. Previamente habían desarrollado una pequeña molécula sintética que activa GPR88 in vitro; sin embargo, esta molécula no podría cruzar efectivamente la barrera hematoencefálica.

Los investigadores ajustaron la estructura del compuesto para que sea más probable que ingrese al cerebro. Llegaron al desarrollo de una molécula llamada RTI-13951-33, que es "potente, selectiva para GPR88 y puede atravesar la barrera hematoencefálica". Cuando se les administró RTI-13951-33, las ratas no diseñadas bebieron menos alcohol que antes de recibir el medicamento.

Por el contrario, las ratas consumieron agua azucarada a la misma frecuencia con o sin el efecto de este fármaco. Los investigadores dicen que ahora están estudiando la molécula tanto en ratones comunes como en aquellos que carecen del receptor GPR88, para demostrar que es específico para ese receptor.

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