MIAMI.- Las personas que pasan de los 60 años suelen presentar problemas de salud vinculados con el envejecimiento y también con su estilo de vida. Entre los padecimientos más comunes en la tercera edad se encuentran la diabetes y la hipertensión, que deben ser tratados con efectividad desde la atención primaria.

De acuerdo con un reporte de 2017 de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), más de 100 millones de personas padecen diabetes o se consideran prediabéticos en Estados Unidos. Por otra parte, los CDC estiman que unos 75 millones de adultos en el país presentan hipertensión, lo que vendría a ser uno de cada tres adultos.

Omar Benítez, médico general, recibe a diario en su consulta a personas de la tercera edad que padecen diabetes o hipertensión, y en muchos casos la combinación de ambas. Con más de 30 años de experiencia en la atención de salud, este médico general asegura que los puntos clave para enfrentar estas enfermedades son la detección temprana y un cambio del estilo de vida.

¿Con qué frecuencia ve en su consulta casos de hipertensión y diabetes?

A menudo los pacientes de la tercera edad vienen con una serie de síntomas que a veces ni ellos mismos saben que están relacionados con la hipertensión. Muchos de los pacientes tienen una dieta que no es correcta, o son obesos, a veces no hacen ejercicios, tienen hábito de fumar, consumen alcohol, y todo eso hace que se agrave o que aparezca la hipertensión. Por otro lado, muchas veces el paciente diabético no sabe que es diabético, porque la diabetes tipo 2 no es muy sintomática.

Hay pacientes que sí notan los síntomas, porque disminuyen de peso, o comen más de lo normal o tienen que orinar un poco más, porque el azúcar arrastra todo el líquido de su cuerpo, y ahí es cuando van al médico.

¿Cuál es el papel del médico primario en estos casos y qué tratamiento se debe seguir?

El médico juega un rol importante para cambiar el estilo de vida del paciente. Es importante que este empiece a tratarlos cuando lleguen con esos problemas. Luego vienen los medicamentos antihipertensivos. En este caso se debe ir por pasos para ver hasta qué punto el paciente va normalizando su presión.

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De izquierda a derecha, Omar Benítez, Olga Castellano, asistente del médico y María Testa, del equipo de oficina.
De izquierda a derecha, Omar Benítez, Olga Castellano, asistente del médico y María Testa, del equipo de oficina.

Cuando se asocia la diabetes con hipertensión, obesidad y hábitos tóxicos, hay una tendencia mayor a sufrir enfermedades cardiovasculares. Por eso los pacientes de la tercera edad deben tener supervisión, tanto del médico primario como de un familiar que los asista.

En cuanto a la dieta, el diabético puede comer de todo pero tiene que hacerlo en porciones pequeñas y muchas veces. Después de las 7 de la noche ya no debería comer nada más.

¿Qué efectos tienen la diabetes y la hipertensión en los adultos mayores?

La diabetes tipo 2 muchas veces va relacionada con la obesidad. Ahí se necesita un tratamiento adecuado, así como una dieta saludable. Una de las características importantes a tener en cuenta es que los pacientes diabéticos sean chequeados cada tres meses y que ellos mismos en casa revisen sus niveles de glucosa. Así los médicos podemos hacer una reevaluación del paciente cada tres meses para poder modificar el tratamiento, aumentar o disminuir la dosis de un medicamento, por ejemplo.

Generalmente los diabéticos sufren de hipertensión, tienen obesidad, problemas cardiovasculares. Son los pacientes que prematuramente pueden desarrollar un ataque cardiaco, un infarto de miocardio, una arritmia. Por eso es tan importante detectarla temprano y hacerle un tratamiento correcto, pero también un seguimiento, pues de nada vale que los pacientes no estén viéndose con el médico cada tres meses.

Los diabéticos sufren de más infecciones, sobre todo urinarias, si se hacen una herida es más difícil la cicatrización, les sube la presión y de ahí la conexión con la hipertensión. Por eso es muy importante estar al tanto de la nutrición. En algunos casos los pacientes no saben cuantificar lo que están comiendo, por eso deben leer la información nutricional de lo que están comiendo. No es lo mismo comerse una rebanada de pan que tiene más de 100 calorías que comerse una de 50 calorías, por ejemplo. Hay que restringir el azúcar, los carbohidratos.

Cuando llegan al punto de necesitar inyecciones de insulina y ya son mayores, les cuesta adaptarse a esa rutina, además, muchas veces tienen problemas para administrarse sus propias dosis, y entonces les hace falta la ayuda de enfermeras que los visitan y les ponen las inyecciones.

Los pacientes diabéticos suelen tener deterioro visual, la retinopatía diabética es un trastorno que puede controlarse con un nivel de azúcar adecuado. También pueden presentar una neuropatía diabética, que se suele ver en el adormecimiento de las manos o los pies. Lo otro es el riñón, que se ve muy afectado por el daño vascular provocado por la diabetes.

Por último, es necesario atender al cuidado de los pies. Es donde está la circulación más distante del corazón y por ende allí aparecen las úlceras. Y si se asocia el trastorno vascular y la neuropatía diabética, que quita la sensibilidad en los pies, a veces tienen un rasguño y no se dan cuenta. Y luego el tratamiento es más complicado.

¿Qué lo inspira cada día a ayudar a sus pacientes?

Desde que uno se hace médico sabe que ese es el fin de la medicina, ayudar, curar, y el que lo hace por dinero está equivocado. Toda la vida he hecho esto, disfruto la Medicina, me siento bien ayudando a los otros. Sentir que puedes aliviar dolor, que puedes aconsejar a un paciente, no tiene precio. Cuando logras eso, tienes a los pacientes incorporados a tu familia. Y así es aquí, vienen los pacientes, nos tomamos un café, hablamos de mil temas.

Tenía un profesor que decía ‘el que de Medicina solo sabe ni de Medicina sabe’. Muchos pacientes te hablan de política, de un museo, de Geografía, y el conocimiento general ayuda a entablar una conversación. Te conviertes en el confesor del paciente, que muchas veces le dice a un médico lo que no le dice a un familiar.

Omar Benítez, MD. 2141 SW 1st St #107, Miami, FL 33135. Teléfono: (305) 649-3336

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