MIAMI.- Una mujer con cinco décadas cumplidas, centrada y que se conoce a sí misma anda con paso firme, proyecta seguridad y deja su huella en lo que hace. Ella acepta totalmente sus dones y talentos a conciencia, sin esperar la aprobación del mundo exterior.
La clave se encuentra en la reestructuración del ser interno femenino, lo que permite que ella actúe con pleno albedrío cuando hace las cosas desde el alma y es su corazón el que le indica el camino a seguir con plenitud y gozo.
"Las mujeres deben aceptar que lo que tienen y son en el presente, es resultado de lo que ellas han permitido en el pasado. Los 50 años son una edad reflexiva e ideal para generar cambios. En la vida, la mujer transita por un proceso desde que es niña, se convierte en princesa y luego en madre hasta alcanzar la sabiduría, cuando reconoce a sus demonios internos y su fortaleza", dijo José Luis Guerrero, psicoanalista jungiano egresado de la Universidad Central de Venezuela y la Universidad de Córdova, Argentina.
Pero si en ese camino de transformación y despertar de conciencia ella no encuentra el propósito de su vida, Dios o el inconsciente profundo dará la señal para la reflexión y su encuentro con el alma.
Una mujer en avance evolutivo, sin un trabajo de alma, empieza a envejecer. Pero si se plantea proyectos y experimenta asombros, descubre otras maneras de activar su sexualidad y la creatividad; y si no se aboca al mundo de afuera, empieza a ver su trascendencia.
Rita Levi Montalcini (1909 - 2012), neurocientífica italiana y Premio Nóbel de Medicina y Fisiología, descubridora del factor de crecimiento nervioso, aseguró que "el cuerpo se me arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro!".
Según el psicoanalista, el músculo que gobierna al cuerpo se deteriora si no hay acción y la persona que queda en el pasado, en la irritación, la inercia, la desmotivación, el desgano y la naturalización de la desesperanza. Esto último es lo más peligroso porque puede llevar a la mujer al alcoholismo, las relaciones tóxicas, el desagrado consigo misma y una enfermedad.
Luego de toda la explicación, ahora las claves.
Una relación de pareja tóxica, una separación o la pérdida de un hijo, entre otros factores, pueden generar una crisis que se refleja con:
- Sensación de caos,
- Problemas no resueltos,
- Malestares del pasado,
- Angustias,
- Depresión,
- Tristeza,
- Confusiones y
- Neurosis,
Estas manifestaciones impiden que la mujer se escuche a sí misma y no tome decisiones positivas para su vida. Podría actuar robotizada y enajenada, con "demonios" internos que le llenan la cabeza de pensamientos asfixiantes. Aparecen la infelicidad y la ilusion de que ella tiene el control de su mundo, lo que no es cierto.
Cuando las féminas llegan al consultorio con estos síntomas, Guerrero recomienda que empiecen a reinventarse y que generen proyectos a corto plazo. Si lo hacen, ellas ven cómo comienzan a florecer, a dar un viraje total y a remediar sus malestares internos, desde la introspección, la reflexión, la retrospeccion de su pasado, la compresión y la posibilidad de curar sus heridas del corazón para que la guíe en ese proceso de reconstrucción.
Fractura
La búsqueda de la esencia femenina y el alma exige una separación del mundo exterior y de los estereotipos, que imponen cánones para que las mujeres de 40 años luzcan de 25, por temor a la vejez.
En esos casos, ellas pueden sentirse solas, con baja autoestima y una caída de la sexualidad.
Guerrero aconseja:
- Olvidar la fuente de la eterna juventud, lo que es una equivocación,
- Revisar las relaciones de parejas y con los hijos.
- Analizar el área laboral en que se desempeñan,
- Establecer lo que esperan y como quieren vivir en el futuro,
- Reflexionar, avanzar en la vida y comprometerse con el alma, que es esa energía llamada amor,
- Construir su familia y relaciones con base a valores como la lealtad, la fidelidad y el afecto.
Una mujer despierta y centrada es garantía de una sociedad y una familia sanas. "Una mujer sana no permite que le griten, tiene autoestima y un gran hombre a su lado, lo cual permite que sus hijos se proyecten", planteó el psicoanalista.
EBD
@ElkisBejarano