MIAMI. — A propósito del lanzamiento en Miami de
Una obra literaria que entrelaza belleza, violencia, misterio y espiritualidad, sostenidas por un instrumento musical que vibra sin importar la época.
MIAMI. — A propósito del lanzamiento en Miami de
la pasada semana, Diario Las Américas conversó en exclusiva con el escritor argentino Alejandro Guillermo Roemmers, quien presentó su nueva novela acompañado por lectores, figuras del ámbito cultural y admiradores de su obra.
El libro, que ya ha despertado enorme curiosidad, combina géneros, épocas y atmósferas con una naturalidad sorprendente, tal como confirma su propio autor.
La obra recorre dos mundos que confluyen en un mismo eje: el último violín construido por Antonio Stradivari, un objeto que se convierte en protagonista absoluto y que, a lo largo de casi tres siglos, pasa de mano en mano cargando historias, tragedias, pasiones, guerras y misterios que finalmente desembocan en un presente marcado por un crimen brutal en Paraguay.
Así fue como comenzó un diálogo cercano y profundo con uno de los autores latinoamericanos más leídos de los últimos tiempos.
Un hecho real. Hubo un doble crimen en las afueras de Asunción, en Paraguay, y el móvil fue el robo de un violín Stradivarius fantástico. Algunos de estos instrumentos valen más de 10 millones de dólares. Me pregunté qué hacía un violín así en un sitio tan remoto, sin custodia, y en manos de alguien que no era un concertista profesional. Esa pregunta me llevó a investigar, a querer saber más sobre los orígenes de esos violines y sobre Antonio Stradivari, que vivió en Cremona y que en 1700 creó piezas tan magníficas que la tecnología actual todavía no puede superar.
Es un símbolo de excelencia y de perfección. Antonio Stradivari vivió 92 años, lo que le posibilitó experimentar muchísimo. Además, tuvo contacto con compositores y músicos muy importantes de su época, lo que le permitió anticiparse a su tiempo y crear instrumentos que se adaptan de manera extraordinaria a composiciones de siglos distintos. Por eso su nombre sigue siendo sinónimo de genialidad.
Esta novela mezcla personajes reales con otros de ficción. Por momentos se aproxima a lo que podría ser una novela histórica. Pero el principal personaje es el propio violín: es una novela de circulación, porque sigue las peripecias del Stradivarius a través de tres siglos de la historia europea. Epidemias, invasiones, guerras, sin embargo, el violín va pasando de mano en mano.
Tenemos personajes centrales como el investigador Alejandro Toboya y su asistente Gutiérrez, quienes desde el crimen actual van remontándose al origen del instrumento. También hay una mujer muy importante en la trama, con características inusuales, pero prefiero no dar detalles para no arruinar la experiencia del lector y no spoilear, pero esta mujer tiene características muy inusuales.
El último capítulo de la novela realmente sorprende mucho, revela todos los enigmas que se van acumulando a lo largo de la historia, y resuelve todas las cuestiones que se pueden resolver.
Y hay muchos otros: músicos, dos hermanos gemelos en Italia durante la peste en Nápoles. Hay una amistad muy fuerte entre dos muchachos un violinista eximio llamado Mico y un descendiente de la familia creadora de los pianos Bextain… Incluso aparecen figuras históricas reales, como una que fue uno de los disparadores de la Primera Guerra Mundial. Es un universo amplio y lleno de sorpresas. Hasta el papa Francisco aparece al final.
Sí, la verdad que lo que escribió Mario es impresionante, me ha impactado. No esperaba algo así cuando le mandé el primer borrador de la novela, esperando que quizá me hiciera algún tipo de comentario, me ajustara alguna frase, algo que sirviera para, digamos, mejorar el texto o, en su momento, publicitarlo, usarlo como promoción del libro.
Lo que no pensé es que realmente iba a ser este tipo de homenaje a mi persona, a mi vida, incluso como poeta, y concretamente a esta novela, que lo impactó. Es el último libro que él ha leído.
Así que, después de esto, una vida conociendo distinto tipo de autores y de libros, él realmente no es una persona que haya escrito prólogos y que haya querido hacerlo, haya querido dejar constancia de este testimonio es muy gratificante para mí.
Tuvo dificultad ya para terminar de escribirlo y terminó dictándole a su hijo Álvaro el final, pidiéndole que viniera a la presentación del libro y que, por favor, lo leyera, cosa que Álvaro Vargas Llosa hizo. Incluso vino también su madre, y fue muy emotivo, muy emocionante.
Y no he podido hablar con Mario de esto, porque él ya no recibía más comunicaciones de afuera, y, bueno no se lo pude agradecer como hubiera querido.
Surgió de la realidad. Como toda la realidad, nunca deja de sorprendernos y supera cualquier ficción. En este caso es una ficción que está muy cercana a la realidad, la acompaña permanentemente. Porque ya desde el hecho del crimen que da origen al libro —un doble homicidio— la historia se desarrolla en dos planos: por un lado, la investigación; por otro, la trayectoria del violín, que era el móvil de ese crimen, el Stradivarius. La realidad y la ficción se entrelazan constantemente, tanto en los personajes como en los hechos que voy narrando a lo largo de los siglos y a través de los distintos dueños del violín
Muchas circunstancias reales de la historia son las que yo voy situando, y allí aparecen algunos personajes de la ficción. Así que realidad y ficción se entrelazan mucho. Por eso, lo señaló María Vargas Llosa en su prólogo, que le parecía sorprendente que en una sola novela converjan tres géneros: la novela policial o novela negra; también, como si fuera una novela histórica, por la reconstrucción muy minuciosa de algunos lugares y de algunos hechos históricos; y después, la novela de circulación o de objeto.
El proceso creativo surge muy naturalmente; no fue algo que yo premedité de ninguna manera. Mi curiosidad y mi intento de averiguar hicieron que se fuera produciendo esto. Y también los lugares que yo conocía, porque al escribir la novela estaba un poco aislado por la pandemia por lo cual escribí de circunstancias y lugares que yo conocía bastante bien y me ayude de la web, por lo tanto vemos como en estos casos la internet puede ayudar y acercarnos Enid agar en obtener información que antes hubiera sido muy difícil porque antes no hubiera tenido acceso a una biblioteca en ese lugar.
Por eso, junto al riesgo que tienen todas las nuevas tecnologías de absorbernos, de hacernos adictos en parte y de afectarnos de muchas maneras, también hay que reconocer ese lado positivo de que nos brindan información al instante y en el lugar, incluso sobre cosas remotas. Por lo tanto, tenemos que tomar todo lo bueno que nos da la tecnología y tratar de ser nosotros el patrón de ella, y no ser su rehén.
Que tengan un momento de disfrute agradable, de abstracción que les guste; pero, la verdad, aspiro a más que eso. Yo quiero que tomen conciencia, por ejemplo, en el caso de Europa: ¿cuántas guerras, cuántos conflictos demoraron lograr la Unión Europea, la concordia, la paz, la convivencia entre las naciones? Qué poco sentido tiene la guerra. La fraternidad, la convivencia fraterna que nos gustaría que se pudiera lograr en todo el mundo, una fraternidad universal. Qué crimen absurdo, cuando finalmente se logra la unión.
Y luego, también, otras reflexiones sobre el sentido de la justicia. Se habla mucho de buscar la justicia, de que las personas deben tenerla como objetivo, o las naciones. A mí me parece que no, que es completamente insuficiente. La injusticia no es algo a lo que debamos darle tanta importancia; es mucho más importante el amor, la compasión, la fraternidad, el perdón, el poder superar las cuestiones, no necesariamente quedar atados al pasado buscando justicia, sino poder realmente ir hacia el futuro con un corazón superador. Comprendiendo que todos somos imperfectos, que este mundo es imperfecto y que se nos ha dado para poner lo mejor de nosotros mismos.
Por eso, solamente el amor, la compasión y el perdón pueden hacer que las cosas cambien, que evolucionen. No la búsqueda de la justicia “ojo por ojo, diente por diente”; esas cosas nunca nos van a llevar a un fin. No tiene fin, porque la justicia siempre será muy imperfecta, muy parcial; no va a dejar contento a nadie. Al contrario, concluyó.
Al terminar nuestra conversación, Alejandro Guillermo Roemmers me regaló un ejemplar de El misterio del último Stradivarius y tuvo la gentileza de firmarlo. Le confesé que hacía mucho tiempo que no leía un libro físico, y sostener esta obra entre mis manos me recordó el placer de hojear páginas, de sentir la textura del papel y de sumergirme en una historia con todos los sentidos.
Ya lo he leído, por supuesto, y mientras avanzaba en sus páginas sentía que viajaba a través de épocas, siguiendo vidas y misterios que giran en torno al último violín construido por Stradivari, hasta un presente marcado por un crimen que conecta todas esas historias. Recomiendo a los lectores dejarse llevar por esta narrativa rica y envolvente, donde ficción y realidad se entrelazan de manera sorprendente. Esta obra refleja una filosofía donde belleza, violencia, misterio y espiritualidad coexisten, sostenidas por un instrumento musical que vibra sin importar la época. Es una metáfora poderosa del alma humana, y también un recordatorio de que incluso en los objetos más frágiles puede habitar lo eterno.
El ejemplar ya está disponible en Amazon, listo para que cada lector recorra sus páginas y sienta cómo la tinta da vida a historias que atraviesan el tiempo.
