jueves 1  de  diciembre 2022
TELEVISIÓN

Ana de la Reguera: "Sigo siendo muy niña en muchas cosas"

La actriz mexicana Ana de la Reguera conversa sobre la serie "Ana", en la que cuenta su historia a través de la comedia

Diario las Américas | WILMA HERNÁNDEZ
Por WILMA HERNÁNDEZ 16 de septiembre de 2022 - 10:00

MIAMI.- Ana de la Reguera reconoce que mucho de su vida está plasmado en la serie que lleva su nombre y cuya segunda temporada se enfoca en lo que representa la realización de un deseo.

“Todo el deseo que Ana tenía en la primera temporada se le cumple y ahora, ¿qué sucede con él? Lo que sucede es que ese deseo era lo menos que quería en la vida, y se vuelve una pesadilla, empieza a ser una comedia de enredos, la mentira sobre la mentira”, contó a DIARIO LAS AMÉRICAS Ana de la Reguera.

“Tiene todo lo que no se ve en la primera temporada, porque habla más sobre mi relación con mi mamá y con el amor. Y esta es más frenética y caótica”, añadió.

Para la actriz mexicana, creadora de la serie inspirada en sus vivencias, el dilema que envuelve a su personaje, Ana, que no siempre sabe lo que quiere, es muy común en la realidad.

“Creo que eso nos pasa todo el tiempo, que de pronto tenemos muchas expectativas de algo, y cuando lo conseguimos no era. Y eso nos hace todavía más infelices. Y dices ¿qué es lo que quiero? o lo consigues y no era. Y tienes que seguir evolucionando y buscar eso por otro lado”, dijo De la Reguera.

“Esas cosas creo que también son las que nos hacen crecer, ya sea en el trabajo, en una relación o en obtener algo material, en irte a vivir a otro lado, a otro país, creo que sucede constantemente. Se trata de volver a ilusionarse, justo de eso se trata la segunda temporada”.

En el primer episodio de la segunda entrega de Ana, que ya está en la plataforma de Pantaya, la protagonista lidia con una constipación sobre la cual la actriz comenta que tiene mucho que ver con los deseos frustrados del personaje.

“Como el personaje está pasando por un momento que no quiere, que está tan incomoda y frustrada, eso se refleja mucho en la constipación que trae, en esa inflamación que está sintiendo por la incomodidad que está viviendo, dijo De la Reguera sobre la escena que abre el primer capítulo, en la que aparece dentro de un baño, sentada en un inodoro o en el trono (como le llaman en México), mientras afuera se realiza una entrega de premios.

“Hay muchas cosas que me sucedieron y que están ahí plasmadas. Hay otras que nunca pasaron. Afortunadamente, nunca he estado constipada, pero he estado amarrada a proyectos que no me han gustado, he estado amarrada a cosas que no quiero estar, la relación con la madre, con la familia, todo eso es parte de mi vida”, explicó al discernir la realidad de la ficción en cuanto al guion que concibió.

La actriz aseguró que quiso contar su historia por medio de esta comedia, que le recuerda la importancia de saber reírse de sí misma.

“La verdad es que el personaje sí soy yo, obviamente, de manera mucho más exagerada cuando me enojo, muchas cosas; son cosas que me han pasado, pero aquí las exacerbé; la esencia del personaje es quien soy yo. He aprendido a reírme de mí misma, a no tomarme tan en serio y que la gente no me tome tan en serio. Creo que eso es lo mejor, es lo bonito de crecer, de no querer aparentar nada y querer ser mucho más tú. Y cuando sabes quién eres y te conoces, te puedes reír de ti mismo”, expresó.

“Fue una necesidad el escribir mi propia historia, nunca me imaginé que podría escribir ni me lo cuestioné. Fue mi hermana la que me impulsó y me dijo que lo podía hacer, porque es algo de familia; mi tío escribe, mi madre, mi papá, mis abuelos, mi hermana, todos han escrito y a mí nunca me lo inculcaron”, añadió.

El arte se nutre de la vida

De la Reguera reconoce que a sus 45 años vive una especie de adolescencia tardía, al igual que la Ana que ideó para la pantalla chica, aunque sí se considera madura.

“Creo que Ana, como yo, tiene este carácter y esta adolescencia tardía, que todavía sigue siendo una niña, su mayor enemiga es una niña de ocho años, que es el personaje de Marte; ahí vemos que la madurez emocional que tiene Ana es nula en la segunda temporada (eso nunca me ha pasado)”, contó.

“Sí me considero madura, pero, a la vez, sigo siendo muy niña en muchas cosas, porque tuve una adolescencia tardía y la sigo teniendo por haber empezado a trabajar muy joven. Yo me mantengo sola desde los 16 años. Y el haber trabajado desde muy joven hizo que madurara. Y ya más adelante, a mis 40 y ahora que tengo 45 años, es que he vivido cosas mucho más inmaduras que antes”, confesó.

Esta segunda entrega de la serie marca el reencuentro en el set con Christian Meier. La mexicana y el peruano protagonizaron la telenovela Luciana y Nicolás (2003).

De la Reguera reveló que, a pesar del éxito de la producción, en esa etapa ni ella ni Meier atravesaban una buena fase.

“Christian y yo hicimos una novela en Perú hace más de 20 años, en la que los dos no éramos muy felices, pero al público le encantó la telenovela”, contó.

La segunda temporada de Ana también marca una de las últimas apariciones en televisión de la legendaria actriz Carmen Salinas.

Nacida en Veracruz, México, Ana de la Reguera debutó ante las cámaras de televisión con un rol en la telenovela Azul (1996), seguido por su personaje en Pueblo chico, infierno grande (1997), junto a Verónica Castro, que le valió el premio Heraldo a la mejor actuación femenina.

Luego vinieron producciones como Desencuentro, Tentaciones, Todo por amor y Cara o Cruz, antes de que le llegara el papel de María Salome en Gitanas, de Telemundo.

Además, tiene en su haber actuaciones en películas y series de HBO como Capadocia y Eastbound & Down, y en Goliath, de Amazon. En la comedia Nacho Libre (2006), destacó en la piel de la hermana Encarnación.

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