MIAMI.- “Sus talentos nunca dejaron de sorprendernos y lo extrañaremos demasiado”, así se refirió CNN, en un comunicado, a la muerte de este hombre que combinaba su amor por la comida, su curiosidad por la naturaleza humana y su fascinación por esa otra parte del mundo, la que nunca se ve pero está ahí, la marginal, la subterránea.

Difícil hablar en pasado de un hombre que en cada episodio de “Parts Unknown” (Lugares Desconocidos) dejó algo de sí mismo, de su personal universo que empezaba en esa vieja alquimia de la cocina, en el arte y el oficio de preparar alimentos, y se desplazaba a un recorrido por la geografía social, política y artística del sitio que visitaba.

Su manera de narrar se salía del molde clásico de las frías descripciones periodísticas. Llegaba a cada lugar y parecía como si siempre hubiera estado ahí: se dejaba sorprender por la arquitectura, por el misterio de una calle y por lo general iba de la mano de algún lugareño para meterse en el alma de la ciudad. Lo seducían sus recovecos, sus habitantes más improbables, a veces poetas, o músicos descarriados, o un grupo de jóvenes mujeres palestinas que, en Gaza, armaban carreras de carros.

Era el perfecto cómplice de una noche de farra. Porque en cada episodio, al lado de la indagación por la gastronomía del lugar, Bourdain lograba mezclar la fiesta de la vida con los demonios de toda sociedad. Lo pudimos ver, por ejemplo, en su viaje a Vietnam, las profundas cicatrices que dejó la guerra, o en Israel y su paso a los territorios ocupados. O en Cuba, donde mostró a jóvenes galeristas de vanguardia, a rumberos sin límites en una noche de juerga en La Habana, o a escritores como Leonardo Padura.

Y en la última temporada, nos sorprendió con un Uruguay al mismo tiempo juvenil y melancólico, que goza del mar y del campo, del vino y de la marihuana, como lo demostró Bourdain con su guía, los dos fumando la yerba en la playa.

Como bien lo dijo alguna vez este omnívoro, melómano y andariego, él no buscaba ser modelo de nadie, ni dar lecciones de nada en su programa.

Bebió, fumó y consumió siempre lo que se le vino en gana.

Fiel a su estilo, en el episodio sobre Miami visitó, por ejemplo, el Club Deuce, uno de los sitios más antiguos de Miami Beach. Entrevistó a su dueño, un hombre casi de noventa años que habló del Miami segregado, racista, y de música negra.

También exaltó la cocina de Cuba, en el restaurante Islas Canarias y recordó el aporte de la comunidad negra, venida de Jamaica, en la construcción del ferrocarril y de las primeras obras de infraestructura en el sur de la Florida.

Club deuce Miami beach.jpg
Club Deuce Bar es uno de los bares más antiguos de Miami Beach. Ahi estuvo Bourdain en uno de los programas que dedicó a Miami.
Club Deuce Bar es uno de los bares más antiguos de Miami Beach. Ahi estuvo Bourdain en uno de los programas que dedicó a Miami.

En La Playa se encontró con uno de sus héroes del punk: Iggy Pop, con quien habló en uno de los restaurantes de South Beach, bajo el recuerdo de la música de ese artista inglés de los años ochenta.

Y siempre al final de cada episodio quedaba una sensación de esperanza a pesar de la dureza de algunas imágenes o del pasado o el presente de ciertos lugares.

Última temporada

Tal vez esa esperanza no fue suficiente para tocar a fondo la vida personal de un chef entrañable que decidió, de una manera trágica, a los 61 años, ser el dueño de su propio destino y de su propia existencia.

En la mañana del viernes ocho de junio el mundo despertó con la noticia de su muerte temprana, en un momento en el que estaba experimentando las mieles de la cúspide de su carrera, cuando había logrado unir, en un mismo sitio, sus pasiones y por fin ponerle el sello único en la que resultó ser su obra póstuma.

Tres días atrás, el 5 de junio, se había suicidado otra estrella: la diseñadora Kate Spade.

¿Cómo es posible que estos personajes talentosos, tocados por la magia del éxito y la genialidad, decidan ponerle fin a sus vidas?

Un informe de los Centros de Control y Prevención de enfermedades de Estados Unidos reveló que la tasa anual de suicidios se incrementó en un 29% entre 1999 y 2016, la cifra más alta en 28 años. De 1999 a 2010, se incrementó en un 30% el suicidio de estadounidenses en edades entre los 35 y 64 años.

En la actualidad quitarse la vida está entre las 10 principales causas de muerte en Estados Unidos. Las otras dos, también en ascenso, son el Alzheimer y las sobredosis con drogas, sobre todo con heroína, sustancia que se ha convertido en epidemia en amplias zonas del país.

Todos los estados, a excepción de Nevada, han experimentado un incremento importante en el número de suicidios. Y uno de los elementos más complicados es que la mitad de quienes se quitaron la vida no habían sido diagnosticados con alguna enfermedad o condición mental.

De 1999 a 2010, se incrementó en un 30% el suicidio de estadounidenses en edades entre los 35 y 64 años.

El problema es tan serio que se ha convertido en un tema de salud pública.

El chef francés Eric Ripert era uno de los mejores amigos de Bourdain, y fue quien lo encontró sin vida en su cuarto de hotel, en Estrasburgo, Francia. Estaba rodando la temporada decimoprimera de su serie.

Ahí llegó a su fin un viaje, entre apasionante y tortuoso, de un hombre que tenía como norte algo que podría resumir su vida entera: “Si hay algo que yo defiendo, es la virtud de la curiosidad”.

Bajo esa guía no sólo exploró los rincones más inverosímiles del planeta, sino sus propios mundos interiores. Nunca sabremos con cuál de ellos se estrelló sin alternativa.

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Está usted de acuerdo con un "alcalde fuerte" para la ciudad de Miami?

SI
NO
NO SÉ
ver resultados

Las Más Leídas