MIAMI.-Tras una larga trayectoria protagonizando telenovelas, Arturo Peniche afirma que el melodrama “ya no es tan creíble”, porque hoy se viven otros tiempos en los que se imponen maneras de amar distintas a las que sus antiguos personajes expresaban en la pantalla chica.

“Pienso que hoy un hombre no se enamora como antes. Esos amantes a la antigua, como decía Don Roberto Carlos, ya no existen. El hombre que le lleva flores o serenatas a su chica, que se hinca para pedirle que sea su esposa, ya no existe, como tampoco existe ya esa mujer que lo demandaba, que lo provocaba o lo pedía”, reflexionó Arturo Peniche en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.

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“Hoy ambos son tan independientes, que se le ha olvidado un poco al hombre ser caballero y a la mujer ser dama. La mujer con esa búsqueda de independencia ha provocado que el hombre deje de cuidarla, por el mismo respeto a su independencia”, añadió Peniche, antagonista en la serie Preso No. 1, que Telemundo transmite de lunes a viernes en su horario estelar.

Asimismo, señaló que esa batalla por la igualdad de géneros también se ha permeado a los sets de grabación y ha revolucionado la manera de interpretar de las nuevas generaciones de actores.

“Las cosas como que se han viciado, por ejemplo, una mujer andrógina a mí no me gusta. La mujer andrógina es la que de alguna manera reprocha al hombre, lo detesta, le estorba el hombre. Me gustan las mujeres feministas, pero las que son femeninas, no las que se igualan al hombre, porque me gustaría ver que una mujer cargara un camión de tabiques o bajara al piso un camión de cemento. El hombre sí lo hace porque tiene esa fuerza física, la mujer tiene otro tipo de fuerza”, expuso.

“No estoy de acuerdo con que todas esas ideas se hayan confundido. Por eso los actores de hoy actúan de diferente forma. A lo mejor el libreto marca que tiene que llorar por su pareja, y ese intérprete va a decir: es que yo no lloraría, entonces no le permite a su personaje que llore, o que se vea doblegado o débil ante una dama. En mi época se hincaba, le bajaba el cielo y las estrellas, le llevaba serenatas y flores e intentaba recuperarla con insistencia. Hoy por hoy, las parejas se pelean y chao, cada quien por su lado y a lo que sigue”, agregó.

Precisamente, tal vez ese sea el motivo por el cual el melodrama ya no tenga tanto éxito ante el auge de las series que transcurren con más acción, algo que, según considera, se deriva del boom de las redes sociales.

“El género del melodrama ya no es tan creíble. El culebrón tiene otro tipo de público, y la audiencia de hoy es más demandante, porque quiere las cosas más rápido, porque las redes informan más rápido. El formato es el que está marcando la pauta de este cambio televiso a nivel global. Y las redes sociales han venido a transformar la televisión, o haces un producto más a actual y vas a la vanguardia o dejas de pertenecer a este mercado”, manifestó.

Sin embargo, no le cambiaría nada al género en el que desarrolló una extensa carrera actoral.

“Siempre he defendido que al género melodramático no hay que cambiarle nada. Yo lo dejaría como está. Y si va a morir, que muera así. Hay otros géneros como las series, que se vuelven una especie de suspenso o de terror, a los cuales hay que tratar de ir manipulando. Pero el melodrama no hay que cambiarlo, en sí la vida misma es un melodrama”, indicó.

Su nuevo rol en la pantalla chica

Su personaje en Preso No. 1 no es melodramático, no habla de amor ni defiende la igualdad de género. En la piel de un abogado arrogante, rol que marca el regreso del actor mexicano a la pantalla de Telemundo después de una década, mueve cielo y tierra por lograr sus objetivos con pasos fríamente calculados.

“Desde el momento en el que depositaron el libreto en mis manos y tuve la oportunidad de ir a hacer el callback, tomé la decisión de que si me quedaba, lo haría dando el máximo. Y se logró”, dijo.

En la historia, Peniche da vida a un hombre sediento de poder que conspira para encarcelar al presidente de México, encarnado por su paisano Erik Hayser.

“Pedro Islas es frío, manipulador, solitario, arrogante, un hombre enfermo de poder, que cree que puede manipular la política de un país entero a su gusto. El único momento en el que se ha visto un poco humano fue cuando ha dudado si el hijo es de él. No tiene humanidad este hombre, es demasiado soberbio, y es tan egoísta que evita pensar si otros existen”, indicó.

Para Peniche, encarnar al villano de la trama no ha sido tarea difícil, pues ha contado con un excelente guion y el respaldo de una gran producción.

“Es una interpretación como las que nunca había hecho, porque cuando se tiene un buen libreto en las manos, ni siquiera hay que pensarlo, por eso tomé este proyecto. La dirección ha sido extraordinaria, la narrativa visual ha sido preciosa. Es una gran producción, muy cara, que demandó hacer las cosas a ritmo, a tiempo y, sobre todo, con mucho estudio”, contó.

A los nuevos rostros de la actuación dijo no tener mucho qué aconsejar y sí mucho que aprender de ellos.

“Yo pienso que las nuevas generaciones tienen mucho que enseñarme a mí, más que yo a ellos ¿Qué van a aprender de un pobre hombre que se dedicó al melodrama tantos años? Imagínate, prefiero yo aprender de los que se están dedicando a las series, y a esas nuevas formas de lenguaje, sin tanto juicio y tanta censura como la de hoy, como Pedro Islas que no tiene censura”.

“No le doy consejos a nadie, porque si comenten un error me van a culpar. Y si aciertan, no tienen por qué agradecérmelo”.

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