MIAMI.- CAMILA MENDOZA
@camila_mendoza
Este año se celebran cuatro décadas de Irakere y su fundador, Chucho Valdés, quiere homenajear esa historia como solo él lo sabe hacer: sentado frente al piano en un cálido tributo que presentará en The Fillmore de Miami Beach, este sábado, a las 8 p.m.
MIAMI.- CAMILA MENDOZA
@camila_mendoza
Su nombre se plasmó en la historia musical del mundo con letras mayúsculas: IRAKERE. Y no solo por la fuerza salvaje con que irrumpió su sonido, sino por las grandes leyendas que por allí pasaron. “Monstruos”, los llama Chucho Valdés cuando le hablan de Paquito D'Rivera y Arturo Sandoval, dos de los baluartes de la recordada agrupación que salieron de Cuba en los años más duros del castrismo.
Este año se celebran cuatro décadas de Irakere y su fundador, Chucho Valdés, quiere homenajear esa historia como solo él lo sabe hacer: sentado frente al piano en un cálido tributo que presentará en The Fillmore de Miami Beach, este sábado, a las 8 p.m. Allí tocará acompañado de los Afro-Cuban Messengers, músicos jóvenes que veneran la historia de la banda.
En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, el pianista adelantó sorpresas del concierto, como la presencia del maestro Carlos Averhoff, saxofonista de la formación inicial de Irakere, quien participará del tributo.
“El segundo invitado me lo voy a reservar, pero solo te digo que, a pesar de que no fue parte de Irakere, es un gran artista”, afirmó.
Una leyenda
El nombre de Chucho sigue alcanzando proporciones casi míticas en el mundo de la música. Así es para todos menos para él. “Que pare el que tenga frenos”, respondió sobre si estaba cansado a la hora de comenzar esta entrevista ¡No era para menos! El ganador de cinco Grammy y tres Latin Grammy llega a Miami después de una intensa gira recorriendo las ciudades más importantes de EEUU.
“Muchacha… en Miami es donde yo me desquito. Siento una gran emoción porque aquí hay muchas personas que conocieron y fueron fans de Irakere estando en Cuba. Presentarme aquí significa tocar para los amigos”, expresó.
El show, en el que repasará el repertorio de Irakere, contará con temas bailables pero su base será la música de concierto. Música con la que hace 40 años el pianista revolucionó los cánones tradicionales de los ritmos cubanos ¿Podrá surgir nuevamente una agrupación con un impacto tan grande a nivel mundial? Esta posibilidad Chucho se la cuestiona:
“Es muy difícil. Irakere fue un fenómeno en el que coincidieron músicos de talento extraordinario. Eso creo que es lo más especial que tenía la banda. Como colectivo era genial, pero la individualidad de sus músicos era algo grande y fantástico. Eran monstruos. Esa reunión de estrellas no será fácil de replicar”, manifestó.
Al ser consultado sobre la ausencia al concierto de emblemáticas estrellas de la agrupación como Paquito D'Rivera y Arturo Sandoval, Valdés respondió: “Estos súper estelares han hecho una carrera y tienen un trabajo con una programación muy estricta. Yo también la tengo, entonces resulta casi imposible coordinar y lograr que todo el mundo esté libre para hacer una cosa como ésta. Hubiese sido muy bonito que tocáramos juntos, pero a la vez muy difícil de conseguir”.
Sus raíces
Las dos caras de Irakere son la bailable y la jazzística, y en ambas brilla la música afrocaribeña, los tambores batá y los característicos toques de santería que acompañan sus conciertos.
“El piano es un instrumento de cuerdas percutidas. Por eso la escuela Yoruba para mí fue tan importante”.
¿Sientes que se te monta un santo cuando tocas el piano? “¡Claro! Yo siento el Caribe africano”, respondió. “Todas las raíces de los yorubas. Yo soy hijo de Obatalá (deidad del panteón yoruba, Orisha mayor). Misa negra es el ejemplo más perfecto de todo esto, yo la compuse en el año 1969. Es el canto a todas las entidades yorubas, a todos los santos. Creo que esa obra rompió con todos los esquemas”.
Irakere 40 en vivo es el disco número 86 en la carrera de Chucho Valdés que, a sus 74 años, sigue fresco y colorido, como si el tiempo se detuviera frente a su inmensa humanidad.
“El verdadero artista y el vino tienen mucho que ver. Uno va madurando, trabajando y estudiando. El talento siempre hay que desarrollarlo. Por eso yo sigo practicando, estudiando y creo que me falta mucho por evolucionar. Creer que llegaste a la cúspide de algo es un error. Yo nunca me he creído que he llegado a nada, por eso sigo creando”.
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