ROMA.- Claudia Cardinale, una de las grandes actrices del cine italiano de los sesenta y musa de directores como Luchino Visconti, cumple mañana 80 años y lo celebrará en la ciudad italiana de Nápoles (sur), donde nació "el único amor" de su vida, el director Pasquale Squitieri.

Con motivo de su cumpleaños, el Teatro San Carlo de Nápoles le ha preparado una gran fiesta, una sorpresa de la que la protagonista de "Il gattopardo" (1963) ha confesado esta semana no saber nada y que tendrá como objetivo homenajear la inmensa carrera de una de las figuras de mayor proyección cinematográfica a nivel internacional.

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Pero antes de soplar las velas en el San Carlo, Cardinale se subirá al escenario del Teatro Augusteo de Nápoles para interpretar su papel en la comedia teatral actualmente en cartel "La strana coppia", escrita por Neil Simon y adaptada por Squitieri, fallecido el pasado año.

Cardinale ha dicho en más de una ocasión que de Squitieri admiraba su inteligencia, su cultura y también sus dosis de cierta locura que nunca le faltaban.

Fue un hombre del que se enamoró perdidamente en los años setenta, se casó, tuvo a su hija Claudia en 1979, y del que se separó en 2003.

Un cineasta napolitano que contribuyó de forma crucial a que Cardinale quedara totalmente seducida por esta ciudad y desarrollara "un vínculo imborrable" que aún hoy conserva.

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Cardinale explicaba esta semana que esta ha sido la razón de que haya "elegido Nápoles para celebrar" su 80 cumpleaños.

De padres italianos, nació en La Goulette, Túnez, el 15 de abril de 1938, cuando era un protectorado francés, con el nombre de Claude Josephine Rose Cardin.

Su carrera como actriz fue en cierto modo fruto de la casualidad porque inicialmente quería ser maestra, pero en abril de 1957 hizo una intervención episódica al lado de Omar Sharif en la coproducción franco-tunecina "Goha", filme que obtuvo un premio especial en el Festival de Cannes al año siguiente, y su vida dio un giro completo.

Descrita como "la italiana más bella de Túnez" por Unitalia Films, recibió entonces como premio un viaje al Festival de Cine de Venecia, ciudad en la que conoció al productor Franco Cristaldi con quien se casó pocos años después.

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En 1958 rodó "I soliti ignoti", de Mario Monicelli, y a partir de ahí le siguieron "Il magistrato" y "Un maledetto imbroglio", ambas en 1959.

Se convirtió en la musa indiscutible de Luchino Visconti a partir de los años sesenta y trabajó bajo sus órdenes en cuatro cintas: "Rocco e i suoi fratelli" (1960), "Il gattopardo" (1963), "Vaghe stelle dell'Orsa..." (1964) y "Gruppo di famiglia in un interno" (1974).

Quizá su inolvidable papel en "Il gattopardo", al lado de Burt Lancaster y Alain Delon, es su mejor interpretación, pero su carrera cinematográfica se extiende mucho más allá, a partir de sus actuaciones en Italia hasta su paso por Hollywood, donde se convirtió en una de las divas más admiradas del celuloide.

En la cuna del cine estadounidense rodó películas de extraordinario éxito como "The Pink Panther" (1963), de Blake Edwards; "Circus World" (1964), con John Wayne; "The Professionals" (1966), de Richard Brooks; o "Don't Make Waves" (1967), junto con Tony Curtis.

En 1984 se metió en la piel de la amante del exdictador italiano Benito Mussolini, Clara Petacci, para protagonizar "Claretta", de su marido Squitieri, un papel que le valió el premio a la mejor interpretación femenina del Festival de Venecia en 1984.

Una de las anécdotas más conocidas y que esta semana le arrancaba de nuevo una sonrisa al recordarla se remonta a los años sesenta, cuando rodó al mismo tiempo "Il gattopardo" (1963), de Visconti, y "8 e 1/2" (1963), de Federico Fellini, y ambos directores mantuvieron una especie de duelo por tenerla en sus platós, mientras ella se trasladaba de Sicilia a Roma continuamente.

Mito erótico de varias generaciones, puede presumir de haber trabajado en más de un centenar de películas, aunque ella siempre ha rechazado considerarse una estrella porque prefiere verse como "una mujer normal, cuyo trabajo es ser actriz".

Además de sus éxitos en la gran pantalla, también ha trabajado en teatro, donde debutó en el 2000 bajo la dirección de Maurizio Scaparro en la obra "La Venexiana".

Desde 1999 es embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO, por su compromiso en favor de los derechos de la mujer.

FUENTE: EFE

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