MIAMI— Decir Carlos Cruz-Diez (1923-2019) es hablar de ruptura, innovación y color. Esta figura indispensable del arte contemporáneo desarrolló investigaciones cromáticas que salieron de los marcos tradicionales para insertarse en instalaciones en museos, en pasos peatonales, en edificaciones, en la relojería y hasta en el diseño de moda. Sus obras están en la memoria colectiva del venezolano y de muchos por el mundo.

Cruz-Diez nació en 1923, durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. Su padre era poeta y cuando le dijo, con 17 años, que quería ser artista, recibió todo el apoyo. Estudió artes plásticas, incursionó en el mundo del cómic, del diseño y la prensa (fue ilustrador en el diario El Nacional).

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Según contó en varias ocasiones, se enamoró del atardecer, de aquella explosión naranja que teñía árboles y horizonte; pero también del efecto de la luz a través de las botellas de la fábrica de su padre.

Más tarde se insertó en un París efervescente en el que encontró su espacio, en pleno auge del arte pop, el cinetismo, el fluxus. Desde su taller se enfrentó al pensamiento del mundo, como solía decir; veía en profundas dimensiones la realidad que otros solo miraban sin más.

Fue un inventor, un visionario que puso el nombre de Venezuela en alto. Dentro del arte óptico, destacó por su trabajo con la fuerza y el movimiento del color, área donde investigó y experimentó hasta alcanzar un sello único que lo hizo universal. Para Cruz-Diez el arte óptico reflejaba lo inestable y cambiante que es la realidad.

Como explicaba el propio artista, sus creaciones van más allá de los conceptos tradicionales. “Yo no hago cuadros ni esculturas. Hago soportes de acontecimiento. Son soportes donde el color está produciéndose, deshaciéndose, generándose en un instante permanente. Ahí no hay una noción de pasado ni de futuro. Es la noción del instante, como la vida”, dice en el filme La vida en color, el color de la vida.

“El color tiene muchas manifestaciones, no es algo pintado sobre una tela con una brocha, es mucho más que eso. Tiene muchas manifestaciones donde está presente lo ambiguo, el instante y la mutación permanente. Me dediqué a poner en juego todo el comportamiento del color”, señaló una vez el artista.

No solo se enfocó en liberar el color de la forma, ponerlo en el espacio y explotar su fuerza subjetiva, sino en sacar las piezas de arte a la ciudad, para que no solo estuvieran en museos. Es así que muchas de sus creaciones se han convertido en parte de los paisajes citadinos en muchos países del mundo.

Sus estudios llevaron a desarrollar técnicas y caminos, como el color aditivo, la cromointerferencia, el cromoscopio, la fisicromía, la inducción cromática, y el color al espacio, entre otros conceptos.

Asimismo, sus piezas están en numerosas colecciones permanentes de instituciones como el Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York; Tate Modern, Londres; Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris; Centre Pompidou, París; Museum of Fine Arts, Houston; Wallraf-Richartz Museum, Colonia.

Nunca perdió la capacidad de asombro, el brillo de la creación, incluso a sus más de 90 años. Murió en París, Francia, el 27 de julio de 2019.

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Su legado en la familia

A dos años de su muerte, sus hijos y nietos mantienen vivo el legado de este maestro del color, que siempre consideró a la familia como un elemento fundamental dentro de su creación artística. “Mi proyecto de vida incluía la pintura y la familia al mismo tiempo”, escribió en su libro de memorias Vivir en arte. Recuerdos de lo que me acuerdo. Y así lo dejó claro cuando a su amada Mirtha Delgado le dijo que su hogar sería una casa-taller.

Sus hijos Adriana Cruz Delgado y Carlos Cruz-Diez Jr. mantienen vivo el legado del maestro, fieles a lo que el propio artista concibió como un espacio donde arte y vida conviven en el mismo sitio.

Adriana Cruz Delgado

Después de seis años como Directora Ejecutiva y Presidenta de la Junta Directiva de Cruz-Diez Foundation, Adriana Cruz Delgado dejó su puesto ejecutivo el pasado 30 de junio para enfocarse en su rol de Presidenta de la Junta Directiva.

Como indica esta entidad, “Adriana ha desempeñado un papel fundamental en el crecimiento y el éxito de la organización. Bajo su liderazgo, la fundación apoyó más de 90 exposiciones internacionales en 26 países presentando el trabajo de Cruz-Diez; produjo 14 publicaciones de forma independiente y en colaboración con organizaciones asociadas en una variedad de idiomas, incluidos inglés, español y francés; y supervisó la producción de una serie de videos educativos sobre la vida y las contribuciones artísticas de Cruz-Diez”.

En diálogo con DIARIO LAS AMÉRICAS, Adriana se remontó a las raíces de la fundación.

Cruz-Diez decía que su padre (que era poeta) lo apoyó cuando quiso estudiar arte.

Carlos Eduardo Cruz Lander, así se llamaba mi abuelo, era un hombre reflexivo y muy culto. Aparte de ser químico de profesión, fue un apasionado lector de los clásicos y gustaba de escribir sonetos en versos alejandrinos. Por cierto, que hemos tenido una larga tradición de “Carlos Eduardo” en la familia, de hecho, mi hermano es el quinto. Mis abuelos eran muy cultos y en la Caracas de comienzos del siglo XX, eran asiduos asistentes a los círculos de escritores y artistas. Sin duda ese ambiente ayudó a que mi padre fuera un gran lector y sumamente curioso acerca de los oficios, de cómo un objeto es fabricado. Admiraba los avances tecnológicos de la humanidad. Nunca decía que los tiempos pasados fueran mejor.

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Carlos Cruz-Diez y su hija Adriana Cruz Delgado en una Chromosaturation, exposición individual “Chroma”, SCAD Museum of Art, Savannah, GA, 2017.

Carlos Cruz-Diez y su hija Adriana Cruz Delgado en una Chromosaturation, exposición individual “Chroma”, SCAD Museum of Art, Savannah, GA, 2017.

¿Qué considera que ha aportado a su vida el hecho de crecer en un ambiente artístico junto a su padre?

Me siento con suerte de haber crecido en un hogar que a la vez era el taller de mi padre. Recuerdo que siendo pequeña fabricaba juguetes utilizando pedacitos de materiales que recogía en el taller: cajitas de cartón que iban a botar o los restos de potes de pinturas. Vamos a decir que hacía reciclaje para hacer manualidades.

Por otra parte, la fotografía era importante en la familia y siempre tuvimos un laboratorio de foto en casa. Aprendimos todos a hacer fotografía. A mi papá le encantaba el cine. Hacía películas con sus amigos o con la familia. En casa teníamos un proyector y una pantalla. Los fines de semana veíamos películas de muchos tipos, pero sobre todo de humor.

Viajamos mucho por Europa porque lo acompañamos a las exposiciones. Pude conocer varios artistas en persona. Finalmente siento que aprendí mucho por "osmosis".

¿Qué siente cuando se para frente a una obra de su padre?

La verdad, amo las obras de mi padre. Tener la oportunidad de explicarle a las personas que no conocen la obra, de qué se trata su trabajo, me encanta. Estamos acostumbrados los adultos a mirar la composición y cómo está hecha una obra, buscamos significados, pero nos cuesta ver lo que sucede delante de ella. Los niños perciben esos colores flotantes y cambiantes de inmediato. Mi papá siempre decía que los niños y los jóvenes eran su mejor público. Una vez que la persona entiende se le abre un universo de colores, de asombro y sensaciones que lo hacen convertirse en un fan de Cruz-Diez. Por supuesto, algunas de sus obras me gustan más que otras según la armonía utilizada, es normal y esa es la idea, hay que tener una conexión afectiva con la obra.

Otra cosa fantástica es que mi papá y mi mamá admiraban el trabajo de sus contemporáneos y tenían una colección de obras de otros artistas. Yo me acostumbré a esa diversidad y desde temprana edad coleccionaba obras en pequeño formato, eso me encanta. Disfruto ir a las exposiciones de esos artistas que conocí y me alegro de sus éxitos.

Cuéntenos de la Cruz-Diez Foundation, cuándo fue creada, cuáles son sus objetivos y quiénes la dirigen.

La fundación la creamos en 2005 después de que murió mi mamá en 2004, fue como un despertar al entender que nuestros padres no eran eternos. A mi papá lo veíamos siempre lozano, trabajando con mucha energía y lucidez, pero ahí sacamos la cuenta: mi papá ya tenía 81 años en ese entonces. Por eso, Jorge, mi hermano, nos planteó la idea de crear una fundación para preservar una colección de obras escogidas y guardadas por mi papá que podría relatar la historia de sus investigaciones. Esa fue la primera idea, luego poco a poco fue tomando forma y cuerpo. Hoy nos damos cuenta de que fue una excelente iniciativa, especialmente porque contamos con mi papá en vida para que nos guiara hacia lo que era importante para él y que la misión de la fundación tuviera sentido.

Estamos orgullosos de que la Cruz-Diez Foundation haya cumplido 15 años. La fundación está registrada en Houston, USA, y es una organización sin fines de lucro y su misión es promover el legado de Carlos Cruz-Diez, fomentar el estudio y el reconocimiento de su vida y obra. Cumplimos dicha misión a través de la investigación, exposiciones y programas educativos en el mundo entero.

Con el apoyo de la familia y la Junta Directiva, acabamos de contratar a Carlota Perez-Appelbaum y Valeria Cordero Reyes de la firma consultora Active Culture como Codirectoras Interinas de la Cruz-Diez Foundation, con quienes trabajo muy de cerca como presidenta de la Junta Directiva. Carlota y Valeria tienen una experiencia combinada de más de 30 años en el mundo del arte, particularmente en el desarrollo y gestión de colecciones privadas y organizaciones sin fines de lucro, lo que será clave en esta nueva etapa de la fundación. Ahora sin mi padre, el foco de la fundación se expande, de ser exclusivamente educativo a ser la garante de su legado.

En ese sentido, nuestros objetivos incluyen fortalecer nuestros programas y alcance a nivel global. Entre nuestras prioridades está la continuación del Catálogo Razonado, un programa ya en desarrollo; la expansión de nuestro programa de préstamo de obras de nuestra colección a museos y facilitar el acceso a información sobre la vida y obra de mi padre a curadores e investigadores de arte; así como también la continuación de nuestros programas educativos.

Pensamos que compartir el desarrollo y la filosofía de mi padre como artista puede ser inspirador para muchas personas. Desde sus inicios, él incluyó a jóvenes artistas en el taller con la idea de enseñarles la importancia de la investigación, su metodología de trabajo, su apertura a usar materiales y herramientas diferentes, y así invitarlos a experimentar, inventar y crear su propio camino. En este sentido, la fundación apoya publicaciones, videos y programas educativos que reflejan estos principios, contribuyendo así a difundir el pensamiento de mi padre y ayudar a otros en el desarrollo de sus propios discursos.

Carlos Cruz-Diez Jr.

Por su parte, Carlos Cruz-Diez Jr., en ausencia de su padre, ha asumido la conducción del Atelier Cruz-Diez de París.

Carlos Cruz-Diez Jr. Director del Atelier Cruz-Diez París
Carlos Cruz-Diez Jr., director del Atelier Cruz-Diez París/ ECL.

Carlos Cruz-Diez Jr., director del Atelier Cruz-Diez París/ ECL.

¿Qué recuerdos conserva de su niñez junto al artista, del taller en casa, del día a día?

Mi padre siempre sostuvo que el taller, el hogar y la familia eran una unidad en la que convivíamos y compartíamos su aventura en el arte. Con él sostuve una maravillosa relación afectiva y siempre a su lado. Aparte de los estudios formales de cada uno de nosotros, mis hermanos y yo, hijos y nietos, terminamos nuestra formación en su taller, dedicándole tiempo a aprender de él y ayudarlo en la elaboración de sus obras.

En mi caso, acumulé una vasta experiencia en la utilización de tecnologías aplicadas al arte para la elaboración de las obras. Le enseñé a utilizar la computadora y varios programas que sabía le iban a ser de mucha utilidad. Los artistas son testigos de su tiempo y la era digital no se le escapó.

¿Cómo sigue vivo el recuerdo de su padre, no solo en torno al arte, sino en la memoria familiar?

El arte siempre ha sido parte de nuestras vidas. Es así como el Atelier Cruz-Diez y la Cruz- Diez Foundation continúan trabajando en la prosecución de los diversos proyectos que nuestro padre dejó en desarrollo y enfocando sus esfuerzos en la conservación, promoción y difusión de su pensamiento y obra. En el año 2005, los tres hermanos creamos la Cruz-Diez Foundation en Houston, para velar por el legado de mi padre. Luego de 6 años actuando como directora ejecutiva, mi hermana Adriana ha delegado sus funciones administrativas y operativas para asumir la responsabilidad de presidenta de la Junta Directiva de la Cruz-Diez Foundation. Por mi parte, yo continúo en la fundación asesorando y colaborando en la protección, reconocimiento y valoración de la obra.

Con relación a tu pregunta sobre cómo se vive el recuerdo de mi padre en nuestra familia, te respondo con una frase de la escritora española Ana María Matute: "Nunca hubiera podido imaginar que una ausencia ocupara tanto espacio, mucho más que cualquier presencia”.

En ausencia de su padre, entendemos que usted ha asumido la conducción del Atelier Cruz-Diez de París. Háblenos de su papel en el manejo de la obra de Cruz-Diez.

Después de haber trabajado con mi padre por más de cincuenta años, asistiéndolo en la realización de su obra, mostrándole nuevas tecnologías que luego implementaba en sus realizaciones, dirijo el Atelier Cruz-Diez París con la ayuda de mi familia. El Atelier siempre ha sido un núcleo generador de soluciones para la realización de proyectos y obras de arte contemporáneo, sustentado por la experiencia adquirida durante las numerosas realizaciones internacionales y un legado familiar de trabajo riguroso y profesional.

Contamos con un equipo de excelentes profesionales, técnicos y artesanos, con quienes elaboramos las ideas y proyectos que mi padre concibió hasta su deceso en 2019. Me refiero a obras, proyectos de integración a la arquitectura y exposiciones internacionales comprometidas con anticipación para los próximos años.

Ahora, me encargo personalmente de planificar y dirigir el montaje de las obras que mi padre dejó en desarrollo, siguiendo con exactitud los diseños, planos e indicaciones del artista, basándome en tecnologías de punta aprobadas por él. Por eso mi padre dejó un documento donde precisa que los únicos autorizados a realizar y restaurar su obra son sus hijos y los talleres responsables son el Atelier Cruz-Diez París, ArtiCruz Panamá y Logistics Fine Arts Miami.

La experiencia y el “savoir faire” aprendidos en todos estos años junto a mi padre, me han brindado una visión panorámica del mundo del arte y de su imprescindible función para el bienestar espiritual de las personas en las urbes y en los hábitats.

¿Cuáles son los proyectos en desarrollo?

En paralelo a la dirección del Atelier, otra de mis responsabilidades ha sido siempre la planificación de estrategias destinadas a la exhibición de sus obras en diversos países, estableciendo acuerdos con museos, galerías y coleccionistas.

En octubre de este año se inaugura la Exposición Universal Expo Dubai. En el Pabellón de Francia, junto a las innovaciones tecnológicas, este país exhibe su patrimonio cultural y artístico. Por eso, nos llena de orgullo que hayan escogido a Carlos Cruz-Diez por sus propuestas que han contribuido a modificar los paradigmas sobre el color. Esto forma parte de la motivación a la invención que desea transmitir Francia en su pabellón de Dubai, cuyo título es Lumiere, Lumieres (Luz, las luces), donde la experiencia del visitante girará en torno a la luz.

Este mes se inauguró ARCO en Madrid, feria en la que la obra de Cruz-Diez está representada por la galería Cayon, que en paralelo exhibe actualmente Cruz-Diez. El color como acción, en Menorca, islas Baleares y en el mes de octubre dicha exposición se trasladará a su galería de Madrid.

En agosto tendrá lugar una exposición en la galería La Patinoire Royale de Bruselas. Para noviembre, estamos preparando junto con la galería Philippe Gravier exhibir el Environnement de Transchromie Circulaire en Regent’s Park de Londres donde estará expuesto por 3 meses en el marco de la feria FRIEZE. Esta obra ya estuvo en la plaza de La Concorde en París y en La Defense.

El próximo diciembre, durante la feria Art Miami, mostraré el Atelier Cruz-Diez Experience, que propongo como “la novena investigación de Cruz- Diez”. Será una sorpresa.

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