Durante décadas, el Boeing 757 fue el caballo de batalla de Icelandair. Pero incluso los íconos se retiran. Como afirma el presidente y director ejecutivo, Bogi Nils Bogason, “la llegada de este moderno avión de un solo pasillo, eficiente en combustible, marca el inicio de una nueva era”. Y tiene razón: esta elegante aeronave no solo es completamente nueva —desde los asientos hasta el sistema de entretenimiento—, sino también un 30% más eficiente en combustible que la envejecida flota que está reemplazando.
Operar un avión así no es barato. El costo de arrendamiento para el A321LR ronda los 16.000 dólares diarios, sin contar los 12.000 dólares en combustible y varios miles más en gastos de tripulación, mantenimiento, aeropuertos y navegación. Pero Icelandair logra mantener tarifas competitivas sin sacrificar mucho el servicio al pasajero.
Con un alcance capaz de cubrir nueve horas sin escalas, el A321LR transporta 187 pasajeros: 22 en Saga Premium Class y 165 en Economy.
Saga Premium Class
La experiencia comienza en el Aeropuerto Internacional de Miami, donde los viajeros de Saga Premium tienen facturación prioritaria y acceso a la Business Room del Turkish Airlines Lounge: buffet y bebidas que marcan el tono para el viaje que viene.
Una vez a bordo, lo primero que nota es la calidez de la bienvenida de la tripulación, junto con los elegantes asientos reclinables Geven Comoda, fabricados en Italia y dispuestos en configuración 2-2, no se abren como camas, pero sí son muy cómodos. Piense en ellos como una mezcla entre la primera clase doméstica de EE. UU. y los mejores asientos de clase económica premium internacional, pero con el toque fresco y moderno de Icelandair.
Cada asiento ofrece 21 pulgadas de ancho, 42 pulgadas de espacio para las piernas y 7 pulgadas de reclinación. La relación calidad-precio es difícil de superar: las tarifas de ida y vuelta pueden comenzar en 1.400 dólares, dependiendo de la temporada.
El entretenimiento llega a través de una nítida pantalla táctil 4K OLED de 16 pulgadas, con películas, series de televisión, contenido para niños y un mapa de vuelo detallado que puede personalizar. El Wi-Fi está incluido para los pasajeros de Saga Premium, y cada asiento cuenta con puertos USB-C, tomas de corriente y reposapiés. Almohada y manta, audífonos con cancelación de ruido y un kit de aseo (disponible a solicitud) completan el conjunto.
Vea el resumen en vídeo que incluimos aquí.
Antes del despegue, copas de Prosecco frío marcan el ambiente.
En cuanto al servicio de comida, Icelandair ofrece un menú de tres platos en sus vuelos desde y hacia Norteamérica.
Tuvimos dos opciones de plato fuerte: unas sabrosas brochetas de pollo al ajo negro con ensalada de bulgur y remolacha ahumada. La otra alternativa era bacalao frito en mantequilla sobre mus de apio nabo con papas, servido en platos de cerámica.
El servicio comenzó con pan, mantequilla batida y un toque de sal de lava islandesa, un detalle inesperado que combina sal marina en escamas con carbón activado para lograr un sabor suave y terroso.
El aperitivo, que fue servido junto a la comida, estuvo dado por unos camarones estilo nobashi con ensalada de wakame y semillas de sésamo, fresco y equilibrado.
El postre fue sorprendente y delicioso “trío de calabaza”: mus, sirope especiado y crujientes servidos como capas.
La selección de bebidas no es amplia, pero sí bien elegida: vinos de Italia, Nueva Zelanda, España y Francia (incluido un espumoso francés elaborado fuera de Champagne), además de café acompañado de chocolate islandés. Los licores islandeses —ginebra, vodka e incluso güisqui— son un punto destacado que vale la pena probar.
La tripulación en este tramo fue especialmente amable. Con dos sobrecargos a cargo de la cabina, estuvieron disponibles cuando se les necesitó.
Icelandair ofrece una sala VIP en su aeropuerto base en Reikiavik, conocida como Saga Lounge. El lugar se siente como un tranquilo refugio nórdico: iluminación cálida, abundante espacio para sentarse —incluyendo tumbonas— y amplias vistas de la pista del aeropuerto la hacen un lugar perfecto para relajarse.
Cuando la visitamos, el buffet ofrecía un almuerzo ligero con pollo a la barbacoa, pescado, quesos, ensaladas y postres. Una generosa selección de vinos, cervezas, refrescos y cafés completaba la experiencia.
Economy Class
La cabina Economy, con 165 asientos, mantiene el ambiente fresco y moderno del A321LR. La distancia entre asientos de 31 pulgadas ofrece un espacio decente para las piernas, y los reposacabezas ajustables y las salidas de aire individuales marcan una diferencia notable en un vuelo de ocho horas.
Cada asiento incluye una pantalla táctil de 13 pulgadas, nítida y con abundantes opciones de entretenimiento, además del mismo mapa personalizable disponible en Saga Premium. Cuenta con un puerto USB y servicio Wi-Fi que debe pagar.
Icelandair ofrece tres tipos de tarifa Economy, a partir de 399 dólares según disponibilidad, cada una con diferentes opciones de equipaje y reembolso. Todas incluyen equipaje de mano, así como café, té y agua.
Las bebidas adicionales y comidas se pueden comprar del menú a bordo, con precios razonables. Desde ensaladas, sándwiches calientes, pasta y pizza hasta una comida de tres platos en una caja de cartón, además de una selección de licores, vinos y cervezas.
Uno de los mayores beneficios de Icelandair sigue siendo su programa Stopover: puede optar por pasar varios días explorando Islandia sin costo adicional cuando conecta entre Norteamérica y Europa.
¿Y qué podría ser mejor que dos destinos por el precio de uno?
Islandia es un lugar como ningún otro: montañas coronadas por glaciares, grandes cascadas, playas de arena negra, campos de lava milenarios, géiseres humeantes y el baile luminoso de la aurora boreal. Como dice Icelandair: visitar Islandia es fácil… lo difícil es irse.