El sueño que el maestro de orquesta venezolano José Antonio Abreu tuvo hace 43 años con la creación del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela es quizá el mayor orgullo que tiene el gentilicio nacional, su concepción de la música como instrumento de cambio para jóvenes en situación de vulnerabilidad ha tenido un impacto cultural y social en la vida de más de 900 mil niños venezolanos que han visto con este programa de educación especial cómo es posible lograr la reinserción en la sociedad.

La experiencia ha sido tan extraordinaria que existen programas culturales inspirados en el Sistema en más de 43 países de los cinco continentes, en América (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Canadá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Jamaica, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay), en África (Angola, Ghana, Kenia, República Democrática del Congo, Sudáfrica, y Uganda), en Asia (Corea del Sur, Filipinas, India, Japón, Taiwán, Vietnam), en Europa (Armenia, Inglaterra, Italia, Escocia, España, Francia, Groenlandia, Portugal, Turquía, y Suecia), y en Oceanía (Australia y Nueva Zelandia).

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Para el maestro Abreu, recientemente fallecido, el movimiento orquestal fue una oportunidad para promover el desarrollo personal en lo intelectual, en lo espiritual, en lo social y en lo profesional, que permite el rescate de los niños y jóvenes.

Ron Davis Álvarez, uno de sus destacados discípulos, tiene muchos sueños por cumplir, el más anhelado es regresar a Venezuela pero desde los 8.359 kilómetros de distancia que separan a Caracas de Gotemburgo, en Suecia, trabaja cada día con la intención de adaptar lo que aprendió del maestro Abreu, ajustándolo a otras culturas para educar a niños en situaciones de vulnerabilidad a través de la música.

Foto Ron Davis Alvarez Cortesia Lisa Thanner 2.jpg
En Suecia dirige a la
En Suecia dirige a la "Dream Orchestra".

Su meta es crear una orquesta sinfónica como un modelo de cómo unificar culturas en tiempo de crisis, que con el esfuerzo de la lucha crea esperanzas, mostrándonos que la música puede guiar nuestras vidas. Conversamos por Skype para conocer de primera mano sus proyectos

En la búsqueda de sus sueños, Álvarez ha cambiado la vida de cientos de niños, en los territorios más inestables del planeta y con las peores condiciones, permitiéndoles tener oportunidades de vida. Así cuenta que adoptó – prácticamente- junto a su esposa Dubraska Falcón, periodista también venezolana, a un joven de 16 años proveniente de Afganistán que toca el chello, lo hizo luego de que el Gobierno de Suecia le negara su solicitud de asilo, por considerar que su país no está en guerra.

¿En qué consiste la educación en emergencia en la que te estás enfocando?

La educación en emergencia no solo es un tema de desplazados, sino que incluye a jóvenes que han pasado por una guerra, han sido afectados por desastres sobrenaturales, o situaciones humanitarias. A través de la educación en emergencia busco desarrollar la filosofía y la metodología de El Sistema.

“Ya El Sistema había aplicado en algún momento la educación de emergencia en la frontera colombo-venezolana, y en zonas cercanas a Hiroshima (Japón), pero hace dos años creamos el Dream Orchestra en Suecia para niños refugiados que vienen de situaciones en conflicto“.

¿Qué te motivó a implementar esta metodología en los niños refugiados?

Estaba en una estación de trenes de Suecia, y vi como llegaban jóvenes a los que les daban un vaso y una banana. Eran niños refugiados, no acompañados, que venían de países en conflicto (Afganistán, Angola, Irak, Kurdistán, Palestina, Siria, y Somalia) para solicitar asilo. Quise ayudarlos a integrarse a la sociedad a través de la música, ellos llegan a un país en el que no conocen el idioma, su cultura y además están sin su familia.

“Empezamos con cuatro estudiantes, en el primer concierto de Dream Orchestra ya teníamos 11 jóvenes, y ahora son 60 estudiantes que no solo tocan música clásica sino música de sus propias culturas.

En Grecia apoyo a El Sistema, en un campamento de refugiados en Atenas. También estoy desarrollando un programa en el Líbano con niños palestinos que viven en un campamento de refugiados en la Ciudad de Sour, del que no pueden salir, son niños con traumas y dificultades de concentración. Utilizo la música para desarrollar valores, trabajo en equipo y comunidad. La orquesta los hace dejar de pensar en el problema migratorio con el que viven“.

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Álvarez dando clases en el Líbano.
Álvarez dando clases en el Líbano.

¿En qué idioma te comunicas con ellos?

Entienden un poco inglés, pero los guío a través de la música, de la repetición.

¿Ellos tenían conocimiento musical antes de Dream Orchestra?

No. Estos niños no tenía experiencia musical previa a la orquesta y ahora, tienen un nivel muy alto, éste es el resultado de las ganas que tienen de sentirse alguien, ser parte de algo.

La música les da fortaleza, ellos me dicen que ahora tienen alguien con quien hablar cada día, nos hemos convertido en una familia. Este es un proyecto inspirado en el maestro Abreu.

En este momento en Venezuela existen refugiados en las fronteras. ¿Has considerado venir a Cúcuta (Colombia) o Boa Vista (Brasil) para ayudar a los niños venezolanos a integrarse?

Colombia y Brasil tienen programas de integración social aunque no trabajan con desplazados.

En Grecia, en el campamento de refugiados, hay dos venezolanos pidiendo asilo.

Luego de la muerte del maestro Abreu, ¿cree que seguirá su legado vigente?

El maestro José Antonio Abreu fue muy inteligente, multiplicó a la gente que es capaz de continuar su legado. El legado del maestro Abreu con El Sistema es la parte de Venezuela por la que yo me inspiro y no podemos dejar que se acabe. Hay mucho trabajo por hacer, es importante trabajar en educación, en el desarrollo de las escuelas.

¿Qué significó para ti el maestro Abreu?

Significó y significa mi mayor inspiración, siempre me decía: “pon siempre el foco en los niños“. El Maestro era mi padre musical, y nosotros seguimos multiplicando por el mundo su legado. El Sistema está renaciendo, estamos adaptándonos a las condiciones de cada país, adaptando la experiencia de Venezuela en otras culturas, porque hay muchos niños que necesitaban desarrollo humano.

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¿Cómo haces para enseñarle música de su cultura a los jóvenes del Dream Orchesta?

He tenido que ser estudiante otra vez, estudié dos semestres de música de Medio Oriente: ensamble de música turca, árabe, y egipcia. Aunque sé que en dos semestres no te conviertes en maestro de música de Medio Oriente ahora entiendo un poco mejor sus sonidos y los ayudo a practicarlo.

A veces estoy tocando una nota y me dice que en sus países no suena así (risas), entonces seguimos tocando hasta que suene igual.

En Suecia hemos creado dos Dream Orchestras además de la que está en Gotemburgo, en Alemania una ex estudiante está desarrollando otra sede. Estamos expandiéndonos.

¿Cómo llegaste a ser Director de Orquestas en Gotemburgo?

El director de orquestas Gustavo Dudamel (venezolano y de El Sistema) dirigía en Gotemburgo, en esa época José Antonio Abreu ganó el Polar Price y en Suecia se interesaron mucho por El Sistema y trataron de implementarlo pero no estaban teniendo resultados, no había claridad sobre cómo educar musicalmente a los niños. Ellos pensaban que era solo enseñarles música.

En ese momento yo estaba en una escuela de El Sistema en Groenlandia, en un orfanato con niños con traumas severos y me llamaron para que viniera a Gotemburgo a ayudarles a implementar El Sistema, y estando en una estación de trenes fue cuando vi a los niños refugiados, pero ellos no están en las escuelas culturales de Suecia a las que yo les doy clase (como parte del programa del Gobierno de Suecia)

¿Por qué los refugiados no reciben clases en la escuela cultural?

Porque la escuela cultural es para niños hasta los 18 años, los refugiados tienen diversas edades, y no saben cómo integrarlos con chicos de 10 años, pero aunque no es fácil tampoco es imposible.

“En el Dream Orchestra, es una iniciativa personal, tengo niños entre 5 a 19 años en donde trato de lograr un empoderamiento a temprana edad. Fue difícil crear el Dream Orchestra, hablé con muchas personas pero el Gobierno de Suecia decía que no tenían tiempo, espacio ni presupuesto, pero no me rendí. Comenzamos con instrumentos prestados en una iglesia, te puedes imaginar lo que significa que niños musulmanes toquen frente a un altar católico.

Mi trabajo oficial, para el que fui contratado por el Gobierno de Suecia es el trabajo en las escuelas culturales, que tiene 39 escuelas modelo El Sistema.

Mi inspiración es ayudar en lugares vulnerables, en agosto del año pasado fui a Kenia, a la Ciudad de Juja, a implementar nuestra metodología. Los niños no tenían maestros y fui a formar a un grupo de jóvenes para que le dieran clase a los niños y formaran una orquesta. Les doy clase por Skype, soy su profesor digital, dos veces al mes, un domingo les doy clase por Skype y todas las semanas nos comunicamos por Whastapp para perfeccionar la técnica, han aprendido bastante, los chicos tienen una orquesta, llamada PendoAmani“.

¿Cómo fueron tus inicios en El Sistema?

Mi familia vivía en Guatire (27 kilómetros de Caracas, vendíamos helados para vivir, en una escuela que quedaba en frente de un núcleo de El Sistema, en Mámporal y mi abuela siempre nos quiso mantener ocupados y alejados del peligro porque uno de sus hijos desapareció en San Martín (zona popular de Caracas) hace 30 años.

Vendiendo helados frente al núcleo del Sistema siempre veía a otros niños preparándose para recibir al papá (visita de 1996). Yo empecé en El Sistema cuando tenía 10 años, pero a los 14 pedí una beca porque la situación en mi casa no era fácil, y empecé a dar clase como ayudante en el núcleo, a los 16 años daba clases como titular, a los 18 me convertí en director del núcleo y daba clases a nivel nacional, a partir de los 24 empecé a dar clases a nivel internacional.

Pero fue en Groenlandia donde me di cuenta que quería enseñar, me di cuenta que lo mío era la docencia. Groenlandia me cambió la vida de muchas maneras.

Los venezolanos tenemos un corazón de lucha, no pido que la gente nazca en necesidad pero agradezco donde crecí porque me enseñó a no pararme porque no tenía algo. No me imagino haciendo otra cosa que no sea dar clase de música. El Sistema me dio una oportunidad de vida.

Al principio a mi mamá no le gustaba que yo estudiara música, pensaba que me iba a distraer. Muchos padres quieres que sus hijos sean ingenieros, abogados, pero nosotros somos ingenieros, y arquitecto de valores, cambiamos vidas, y construyendo futuro con estos niños.

¿Qué significó para ti estar entre los 50 maestros?

Con esta nominación me vi como una voz de docente de la música. Era el único músico, y docente venezolano. Ser venezolano es lo que me ha hecho ser quien soy, estamos en crisis no lo niego, pero vamos a hablar de las cosas buenas. Representé la lucha de la docencia en Venezuela.

¿Vas con frecuencia a Venezuela?

Tengo un año y medio sin ir a Venezuela, pero cada vez que voy regreso al núcleo de Guatire, Mamporal, me llena de emoción. Regresar a Venezuela es mi sueño diario. Nada te da la sensación de vivir en tu país, no importa en donde vivas, desde el olor de la mañana hasta el lenguaje corporal del gentilicio.

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