jueves 2  de  abril 2026
ESCENA

El actor cubano Alberto Pujol se reinventa en Miami de la mano de Lilo Vilaplana

El actor cubano Alberto Pujol conversa sobre cómo ha sido su primera experiencia en Microteatro, un formato en el que ya deseaba incursionar y lo ha hecho con la puesta "Necesito un part-time", bajo la dirección de Lilo Vilaplana
Diario las Américas | WILMA HERNÁNDEZ
Por WILMA HERNÁNDEZ

MIAMI.- Tras haber trabajado juntos en el cine y la televisión de Cuba y Colombia, el actor Alberto Pujol y el director Lilo Vilaplana se reencuentran en las tablas de Miami. Esta vez, con la pieza Necesito un part-time, que se presenta en Microteatro en el Centro Cultual Español hasta el domingo 4 de febrero.

Escrita por Edgard Cueto, la obra, que marca el debut de Pujol en este formato teatral, narra el dilema de una cabaretera, encarnada por la cubana Sandra Pérez, que busca un empleo adicional, pero justamente por ejercer otro oficio nocturno, es rechazada por el gerente, representando por Pujol.

La historia de esta mujer discriminada también servirá para reflexionar y dejar escapar algunas verdades.

“La obra critica, se burla. Es muy actual, porque revive cada noticia, cada acontecimiento de la cotidianeidad aquí en nuestra ciudad. Ahora está de moda el acoso sexual, pues ese tema está ahí de alguna manera. A veces, para conseguir un trabajo hay que aceptar situaciones casi absurdas, que insultan la inteligencia, eso también está plasmado. Y por criticar, no escatimamos, porque la crítica comienza, precisamente, por nosotros mismos. La obra toca a todos sin escrúpulos”, expresó entre risas Pujol a DIARIO LAS AMÉRICAS.

El intérprete también conversó sobre cómo ha sido su primera experiencia en microteatro, un formato en el que ya deseaba incursionar.

“Quería participar en esta modalidad teatral. La historia pudo ser quizá otra, pero esta se adecuaba al ejercicio que buscaba. Tenía el tiempo exacto y no pretendía más que contar con un hilo conductor, que fuera de alguna manera ameno y nos permitiera ciertas libertades”, reveló Pujol.

Y quien mejor que Lilo Vilaplana para guiarlo en esta nueva etapa actoral, luego de haberse puesto bajo la dirección del realizador cubano en el corto La muerte del gato y en producciones colombianas como la serie El Capo y la telenovela La Traicionera.

“Siempre supe que sólo podría entrar en microteatro de la mano de Lilo, quien conoce perfectamente cómo manejar esta modalidad, ya que lo ha hecho en innumerables oportunidades. Y, desde luego, es un director más que probado para saber lo que funciona o no. Estábamos asegurados con Lilo como columna clave”, manifestó Pujol sobre su paisano y amigo, cuyas obras ha musicalizado.

“La obra tuvo una transformación absoluta y la sigue padeciendo cada función. No es que exista o no la cuarta pared, en esta obra no existe ninguna pared. El montaje de Lilo es totalmente democrático, cualquier cosa es posible allí adentro”, añadió el actor, quien protagonizó numerosas producciones del cine y la televisión cubana.

El buen resultado de esta par, complementado por el desempeño de la también cubana Sandra Pérez, se hace sentir en ese “gimnasio actoral”, como el propio Vilaplana describe la experiencia que este concepto teatral brinda a quienes lo viven.

“Para mí el microteatro es como el cuento en la literatura o el cortometraje en el cine. Hay que contar rápido y ser preciso con el mensaje. Para los actores, es un reto actoral, porque el público está observando desde muy cerca, está escrutando cada movimiento, cada gesto”, expresó el también director de cine sobre los retos que este formato impone.

Asimismo, señaló que en la comedia la interacción con el público es un ejercicio que enriquece la obra en cada función, porque son los mismos espectadores quienes aprueban o no los chistes. Por eso es importante contar con buenos intérpretes.

“Cada formato, cada género lleva en si un tono que hay que encontrar. Creo que ahí está la clave y cuando trabajas con actores inteligentes y talentosos, pues los vas guiando hasta que ya tienen el personaje y empiezan a divertirse”, indicó.

Por su parte, Pujol coincide en que el escenario de microtearo es una especie de rigoroso gimnasio, en el que el espectador dicta el paso.

“Es un gym, donde tienes que cumplir una disciplina de 300 cuclillas. A veces terminas una función y no pasa un minuto cuando toca repetirla. Siento que es el público el que determina el ritmo y la intención, y en muchos casos hasta el resultado de la pieza”, describió Pujol.

necesito un part time sandra perez.jpg
La actriz Sandra Pérez en
La actriz Sandra Pérez en "Necesito un part-time".

“En microteatro no hay tiempo de preparación; solo en la etapa de montaje. Una vez sales al ruedo cada noche, es hasta que suene la campana”, añadió.

Pero según Vilaplana, tanto Pujol como Pérez, poseen las dotes actorales necesarios para entregar lo mejor de sí en el denominado gimnasio.

“Albertico es un actor que siempre te convence. Actúa bien en todos los géneros y lo hace magistralmente. Es una primera figura, muy intuitivo, pero también estudioso. Conoce el oficio, es un actor muy orgánico y estructurado”, expresó sobre Pujol, a quien conoció en Colombia hace 20 años, y con quien, además, ha coescrito guiones.

“Con Sandra ya he hecho varias piezas de microteatro. Y ahí ha quedado demostrado su trabajo, pasando virtuosamente de la comedia, a la farsa, a la tragedia. Es una actriz intensa y polifacética. Son dos actores con los que me encanta trabajar. Es un lujo contar con ambos”, agregó.

Además de entregarse al ring del microteatro durante esta nueva temporada, Pujol espera con ansias que este año vea la luz Los Ponedores, un corto de Lilo Vilaplana, que el actor considera uno de sus trabajos más importantes.

Temas

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar