El recorrido llevó al chef y a su equipo de producción por más de 52 restaurantes, algunos ubicados en la Costa Oeste y otros en el extremo opuesto de EEUU.
“Cada episodio fue grabado en una ciudad distinta. Corrimos todo Estados Unidos. En el West Coast [Costa Oeste] fuimos a San Diego, Long Beach y Los Ángeles. En Texas, estuvimos en Dallas y Houston. Estuvimos en Nueva York, New Jersey y Filadelfia”, detalló el chef Jesús en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.
“También fuimos a Atlanta, Georgia, y a Charlotte y Raleigh en North Carolina. Después bajamos a Miami. En cada ciudad visitamos al menos cuatro restaurantes, un total de unos 52 o más. Nos mostraron la comida y las especialidades de la casa”, agregó.
Si fue emocionante probar las delicias de cada menú, también fue interesante descubrir las historias que dieron origen a esos restaurantes.
“Nos contaron sus historias de emprendimiento desde el principio, que son historias de éxito, y todo lo que les costó. La gran mayoría son familias que vinieron y comenzaron desde muy abajo, ya sea que el papá, la abuelita, o incluso esa persona joven que comenzó el negocio porque empezó aprendiendo sobre cocina. Muchos empezaron lavando platos y después fueron aplicando sus conocimientos que le heredaron a la familia. Estuvimos en restaurantes peruanos, mexicanos, muchos colombianos, centroamericanos, venezolanos. Un poco de todo, una gran variedad”, dijo.
“El protagonismo del programa es la comida, las recetas y todo lo que nos muestran. Pero no se trata solo de cocina, sino también de cómo llegaron aquí. Muchos son ganadores de estrellas Michelin o tienen más de un restaurante. Hay quienes ya tienen hasta siete, pero todos comenzaron igual”.
Las historias de estos restauranteros resuenan mucho con la suya, por eso mostrarlas ante cámaras.
El chef, que es uno de los rostros del programa matutino de Univision Despierta América, había logrado un sueño cuando en 2012 abrió Ikura Sushi, un proyecto que unos años después tuvo que poner en pausa.
“Yo tuve mi restaurante por seis años en Miami. Cuando lo abrí era simplemente una acumulación de mi experiencia como trabajador. Comencé como lavaplatos en un IHOP. Fui hasta mesero. Después salté a la cocina porque era donde mejor me pagaban. Y en esos cinco años aprendí mucho del negocio. Después trabajé como vendedor de alimentos en compañías y aprendí todo lo que era necesario para abrir un restaurante”, recordó.
“Entonces utilicé toda esa experiencia para abrir mi restaurante. Y con muy poco, con un préstamo pequeño del banco y lo que tenía acumulado pude abrir mi negocio de unas 10 o 12 mesas. También fui inmigrante y estuve ilegal. También tuve que aprender el idioma. Entonces todo esto era lo que realmente se resaltaba en cada uno de estos negocios. Y por eso mi deseo [de contar las historias] y, quizás, mi conexión con cada una de estas personas”.
Pero, al ser contratado en 2017 para ser parte del show Despierta América y enfrentar acontecimientos familiares, tuvo que reorganizar sus prioridades.
“Cuando comencé en Despierta América, empecé a madrugar y se me acumularon muchas cosas. Nació mi segunda niña. Mi mamá se enfermó también, que en paz descanse. Ella nos ayudaba mucho con las niñas. Entonces, se me acumuló todo eso. Y tomé la decisión de vender el restaurante y continuar con esta oportunidad [en la televisión]. Obviamente lo extraño y quisiera volver a tener mi propio restaurante”, contó.
En cuanto a si alguna vez se visualizó como un chef estrella de televisión, comentó:
“Sí fue algo que había soñado, pero no imaginé que se fuera dando tan rápido. Lo que me ayudó a tomar la decisión [de incursionar en la televisión] fue que pensé que, con esta plataforma y la posición que podría ganar en la televisión, sería un complemento para el restaurante. No pensé que se me iba a ‘quemar’ una de las dos cosas. Tenía muchas cosas en el asador, incluyendo el nacimiento de mi hija”.
La exposición que ha obtenido a través del programa le ha abierto otras puertas al venezolano que se especializa en cocina nikkei, una fusión de la gastronomía peruana y japonesa.
“En Despierta América me han dado muchas oportunidades. Gracias a mis jefes y al equipo, porque no solo hago cocina. De hecho, soy parte del equipo que hace el segmento de deportes, de ejercicios, de temas de entretenimiento. También participé en Mira Quién Baila”.
El ingrediente que no puede faltar en sus platos es el picante o los sabores cítricos.
“Como mi cocina es muy de crudos, de pescados crudos, de mariscos frescos, como es cocina nikkei, va muy bien con el picante o lo cítrico.
Sobre por qué prefiere preparar esa fusión y no platillos venezolanos, argumentó:
“En los años que estuve trabajando como consultante para restaurantes, la mayoría de mis clientes eran japoneses. Y después de haber trabajado en cocina caliente, que es bastante estresante y exigente, me di cuenta de cómo cocinaban los asiáticos, que es una cocina mucho más pasiva, más delicada, tomándose su tiempo, respetando todos los procesos y las temperaturas de los pescados. Y eso me encantó”.
“Además, esa comida también me daba la oportunidad de ser un poquito más creativo al decorar los platos, de ser más detallista. Entonces, todo eso me fue envolviendo y me hizo inclinarme hacia ese lado”.
Asimismo, no desiste de volver a tener un restaurante, pero esta vez tendría otro nombre y con una oferta gastronómica más expandida.
“Tengo toda mi energía en que este año pueda volver a tener un restaurante. Si consigo la gente y el lugar correctos, ese es mi proyecto principal. Además, poder sacar una segunda temporada de Qué Delicia sería, sería bellísimo. Esos son los dos proyectos más importantes para mí”, reveló.
“Tendría otro nombre, pero más o menos la misma cocina, con algunos cambios. Quizás no solo peruano-japonesa, sino más latino-asiática, para darle un poquito más espacio a lo latino y también que involucre un poquito a lo coreano”.