sábado 21  de  febrero 2026
ESCENA

Estrenan en Miami la pieza teatral “El león y la domadora"

El espectáculo, dirigido por Eddy Díaz-Souza, cuenta la actuación de dos destacadas figuras del teatro, el cine y la televisión, Mabel Roch y Juan David Ferrer

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

MIAMI — Una domadora y su león –el único sobreviviente de los nueve que actuaban con ella— toman la decisión de huir de su país y llegar a algún sitio donde puedan hacer realidad el sueño de vivir “una vida humana”. Pero ¿lo conseguirán? Ellos son los protagonistas de El León y la Domadora, la obra de Antonio Orlando Rodríguez que llega a la escena de Miami este fin de semana, como parte de la programación teatral del Open Arts Fest que organiza Artefactus Cultural Center. El espectáculo, dirigido por Eddy Díaz-Souza, cuenta la actuación de dos destacadas figuras del teatro, el cine y la televisión, Mabel Roch y Juan David Ferrer, y con la participación de la chelista Yamilé Pedro. La producción de Arterfactus tiene el apoyo de la Fundación Cuatrogatos.

“Esta es, hasta el momento, mi única obra de teatro para adultos”, explica Antonio Orlando Rodríguez, autor también de Chiquita, la exitosa novela ganadora del premio Alfaguara. “El León y la Domadora fue concebida especialmente para Heidi y Rolf Abderhalden, directores de la compañía colombiana Mapa Teatro, quienes la presentaron en 1998 en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá y, un año después, en el Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires. La obra tuvo un segundo montaje en 2017, en España, cuando Liuba Cid la puso en escena, con su Mephisto Teatro, dentro de la programación del Congreso Mundial del International Theatre Institute (ITI). Y ahora llega por fin a Estados Unidos, de la mano de un director muy talentoso, al que me une una amistad de varias décadas, y de dos excelentes actores que admiro y quiero. Así que, además de una aventura artística y cultural, este es un proyecto que descansa en el respeto mutuo y el afecto. Estoy deseoso de ver cómo han leído, interpretado y reinventado Eddy, Mabel y Juan David esta farsa —entre divertida, cáustica y triste— que escribí hace más de un cuarto de siglo. Y también siento una gran curiosidad por ver cómo reaccionarán los espectadores de Miami, una ciudad que acoge a gente llegada de tantos lugares del mundo, ante una obra en la que eché mano al humor y al drama para meterme con temas que la vida me ha hecho conocer bien, como el exilio, la migración y los desplazamientos”.

Según Eddy Díaz-Souza, el director, su puesta en escena de la obra se desarrolla en un espacio simbólico. “A veces sugerimos que es una embarcación en altamar y en otros momentos es la pista de un circo”, explica. “En esa arena del circo se produce un viaje que no necesariamente es real, que puede ser un viaje imaginario. Aun cuando la obra versa sobre la movilidad, en algún momento ese soñar que se viaja, ese viaje ficticio, conduce a la inmovilidad. El León y la Domadora es un espectáculo que retoma eternas preguntas del ser humano, como quién soy y adónde voy; que se aproxima a la alegoría de la caverna de Platón, que explora el juego de partir y no partir, el viaje a través del arte como un medio de escapismo”.

Los actores coinciden en que los ensayos han sido otro viaje hacia lo desconocido, lleno de preguntas, hallazgos y revelaciones.

“De Eddy conocíamos su trabajo, pero no habíamos tenido la oportunidad de ponernos bajo su dirección. Su propuesta creativa ha sido una sorpresa total para nosotros”, comenta Mabel Roch, quien debutó en el cine en el filme cubano Un hombre de éxito, fue una de las protagonistas de la recordada serie de televisión Shiralad y ha actuado en Miami en obras como La Chunga, de Mario Vargas Llosa; Cartas de amor a Stalin, de Juan Mayorga, y Contigo pan y cebolla, de Héctor Quintero. “Este montaje ha sido un proceso intenso y sumamente enriquecedor. Trabajar con Eddy ha sido un placer que ojalá podamos repetir”.

Según Roch, una de las mayores exigencias de la obra es que la obliga, como actriz, a transitar por distintos géneros teatrales. “El reto mayor del personaje de la Domadora ha sido hacerlo creíble a pesar de sus evidentes y profundas contradicciones”, afirma. “Por momentos la Domadora se despoja de su humanidad y se convierte en una fiera; pero luego muestra su lado más vulnerable. Han sido muchas horas leyéndome a mí misma para entender a esta mujer que ruge y poder interpretarla”.

Por su parte, Juan David Ferrer advierte que, aunque su rol en la obra es el de un león, nunca se planteó una caracterización convencional. “Asumir el personaje solo como un león me hubiera llevado a un callejón sin salida, que limitaría su profundidad y su alcance filosófico. No interpreto a un león como tal: es un personaje que se mueve entre una humanidad y una animalidad indiscutibles. Entonces, junto al director, nunca buscamos presentar un león como tal, sino que trabajamos sobre su esencia y sobre su espíritu, reducido por el cautiverio y la domesticación”.

Con una larga experiencia actoral con grupos cubanos como Teatro Papalote y El Público, y posteriormente en el mundo de la televisión hispana, Ferrer ha actuado en Miami en obras tan disímiles como Requiem por Yarini, de Carlos Felipe, y Manteca y Delirio habanero, de Alberto Pedro. Para él, El León y la Domadora es “un texto complejo sobre el drama de la condición humana, con una profundidad que lo universaliza. Es un manifiesto atemporal y alejado de toda geografía”.

Díaz-Souza subraya también la universalidad de este estreno: “Si bien el público va a encontrar muchas referencias a la cultura de Cuba y a la idiosincrasia del cubano, también se dará cuenta de que no es necesariamente una historia sobre Cuba, es una historia que, desde lo particular, apunta a lo universal. Con Mabel y Juan David estamos jugando al teatro dentro del teatro con un lenguaje simbólico, poético, para mostrar cómo el ser humano a veces puede sacar a flote su parte animal y cómo la fiera se comporta como un ser humano”. Y destaca un elemento que mueve la acción de la obra: el hambre. “Que no es solo la hambruna de comida, sino también el deseo de saciar otro tipo de apetencias: el hambre de ser, la necesidad de realizarse como individuo y como artista. Y esto en un mundo cerrado, en un contexto represivo, que restringe al ser humano, por eso el hambre se convierte en un motor que incita a la búsqueda, a soñar, a escapar”.

En sus notas para el programa de El León y la Domadora, la autora Dainerys Machado Vento destaca que, aunque esta obra fue escrita en 1998, “podría decirse escrita el año pasado, el mes pasado… o el próximo”, y señala: “Hija del teatro del absurdo caribeño, pero dueña de un profundo cuestionamiento sobre conceptos como patria e identidad, esta pieza captura la más profunda esencia de una geografía fragmentada, donde humor e imaginación se desbordan aupados por el calor, por la extrema pobreza, por la belleza del mar, pero nunca ya por la esperanza”.

El León y la Domadora

Funciones: viernes 29 y sábado 30 de septiembre (8:30 p.m.) y domingo 1.º de octubre (5:00 p.m.).

Lugar: Artefactus Black Box, 12302 SW 133rd CT. Miami, FL 33186.

FUENTE: Redacción/Nota de Prensa

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar