viernes 20  de  febrero 2026
ENTRETENIMIENTO

Frederick Meléndez, un gurú de los shows musicales en EEUU y Europa

El productor musical Frederick Meléndez pasó de vender tickets de minitecas en Venezuela a mover artistas como 'El Puma', Alejandro Fernández y Daniel Habif por todo el mundo
Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

MIAMI— Con menos de 40 años, el productor musical Frederick Meléndez se hizo de un nombre en el competitivo mundo del entretenimiento. Su empresa Aguacate Live lleva el sello del éxito y la confianza de los artistas que trabajan con él.

Fundada en 2005 en Venezuela, y con oficina central en Miami, Aguacate Live se enfoca en la producción de espectáculos en vivo. En un camino de casi 20 años ha logrado numerosas alianzas, además de catapultar a artistas en crecimiento y crear oportunidades de empleo en cada producción.

La Oreja de Van Gogh, Rosario Flores, Oscar D’León, Calle 13, Fonseca, Diego El Cigala, Alejandro Fernández, Ismael Cala, Olga Tañón, Nicky Jam, Jorge Drexler, Jarabe de Palo, entre otras reconocidas figuras, se han presentado en importantes escenarios de Estados Unidos, América Latina y Europa gracias a su gestión.

Pero mucho antes de organizar la famosa gira Inquebrantables de Daniel Habif y propiciar el regreso a los escenarios de José Luis Rodríguez ‘El Puma’ en 2019, tras su doble trasplante de riñón, Frederick Meléndez, en su natal ciudad de Barquisimeto, era un niño que se enamoraba de la producción de eventos.

Las minitecas de los 90

Todo comenzó en una iglesia adventista, donde sus padres, y él mismo, cantaban en el coro, además de organizar los elementos técnicos de sonido cuando había conciertos al aire libre. “Cuando mi papá no iba, me mandaba; yo conectaba las cornetas y ponía el micrófono. Siempre fui muy curioso y concentrado”, recordó Meléndez en charla con DIARIO LAS AMÉRICAS.

Un familiar cercano tenía una miniteca y pronto Meléndez se interesó en el tema. “En Venezuela hubo una fiebre muy grande durante los 80 y los 90, que eran las fiestas de miniteca. No había artistas, sino que era un estruendo de cornetas enorme, aunado a un DJ que ponía la música que estuviera de moda. Entonces vendías tickets para esas fiestas”, explicó el productor, que citó a la emblemática miniteca “New York New York”, en Caracas.

Su adolescencia fue un intenso aprendizaje entre camiones con cornetas, luces, instalación de sonido y relación con músicos como la banda Desorden Público. Cuando estudiaba en el colegio y en su clase no tenían cómo hacer una fiesta, “yo hice la fiesta, fue un éxito, se vendieron todos los tickets. La vaina fue una locura”.

Más tarde, su curiosidad por los medios de comunicación le llevó a estudiar periodismo en la Universidad Fermín Toro, tiempo en el que hizo una pasantía en el canal Puma TV. Allí se entrenó en las facetas de producción audiovisual, desde hacer cámara, editar, salir en pantalla y escribir. Llegó el fin de curso y tomó la iniciativa de hacer la fiesta de postgraduación “con mariachi y todo, fue un éxito”.

Apenas terminó los estudios superiores, y con 23 años, tuvo una oportunidad de trabajar en Radio Caracas (canal cerrado por el chavismo hace algunos años). Allí destacó por su versatilidad para ocupar distintos puestos y se especializó en la producción de cuñas o anuncios.

“Llama a Aguacate”

Después de realizar unos videos para la gobernación de la ciudad, llegó el momento de crear su propia compañía. “Me dijeron: ‘dónde te pagamos, tienes que abrir una empresa’. Ahí nace Aguacate, en 2005”.

El nombre se debe no solo a que es más visible en los directorios por comenzar con la primera letra del alfabeto, sino porque “en Venezuela se estaba viviendo un momento de empresas con nombres muy criollos. Estaba el locutor Eli Bravo con la productora Pimentón Films. Un amigo me dijo: ‘no te compliques con un nombre en inglés. Ponle mango, lechosa, aguacate, lo que sea’. Eso me gustó y ahí quedó. La gente dice: ‘llama a Aguacate, habla con Aguacate’. Nunca me dijeron más Frederick. Para el mundo del espectáculo, yo me llamo Aguacate”.

Gracias a las relaciones que había forjado, concretó acuerdos para eventos corporativos, además de centrarse en el mundo de la taquilla y la venta de boletos. Fue todo un desafío: “Quebré doscientas veces, la inexperiencia me llevó a hacer cosas locas, de gente que no tiene coherencia, a hacer un show en la playa en Semana Santa en medio del tumulto. Fue un desastre, perdí un dineral”.

Pero se levantó y empezó a ver “un poquito de frutos”. Logró organizar giras en Venezuela y sus primeros espectáculos en España: “Me fui con Los Amigos Invisibles, con Luis Chataing (que hacía un stand-up), y con Guillermo Dávila (un ídolo de muchos años)”. Después hizo la operación a la inversa y llevó artistas españoles a América Latina y Estados Unidos. Bebe, Hombres G, Estopa, Amaral, Pablo Alborán, La Oreja de Van Gogh y El Cigala fueron algunos de ellos.

Luego comenzó a buscar artistas “que no fueran tan grandes”, gestión que se ha convertido en el eje motivacional de su carrera. “Conseguí a Maluma, que tenía un solo tema pegado, La temperatura. Hicimos un deal con 10 fechas para Venezuela y explotó. Todos los shows llenos”, recordó.

De ahí en adelante, el despegue de Aguacate fue inminente con la internacionalización de la marca: “Sentía que Venezuela era un techo, se estaba suspendiendo todo, las aerolíneas no querían volar, el tema del dólar y el bolívar era complicado”. Así que partió a Bogotá con varios artistas firmados, como Nicky Jam, Maluma y Celedón.

A partir de entonces, su empresa se asentó como una fórmula de éxito para artistas emergentes. Después de trabajar en un exitoso show de televisión para Disney que le abrió las puertas de muchas más plazas en América Latina, lanzó la gira del colombiano Manuel Medrano, ganador de dos Grammy, y estuvo en cada paso de su crecimiento.

Una vez en Estados Unidos, en 2018, destapó otro caudal de talento. “Me conseguí en las redes a un speaker que hablaba muy fuerte, tenía 200.000 seguidores, pero no había salido de México: Daniel Habif”. Tras una gira por Latinoamérica y EEUU, comenzaron a verse los resultados. “Descubrí un talento enorme, en seis meses hicimos más de 50 shows, llegó a dos millones de seguidores, se convirtió en una especie de estrella”, afirmó.

Tras negociar presentaciones del famoso Circo del Sol para América, llevó a Europa al humorista colombiano ‘Juanpis González’ (Alejandro Riaño), que cuenta con una serie en Netflix. Entonces llegó la pandemia de COVID-19.

¿Qué hizo este inquieto empresario cuando el mundo del espectáculo se vio abocado a una pausa fulminante? En conjunto con Verónica Ruiz del Vizo, con una popular academia en línea, desarrolló el curso “10 pasos para producir un evento exitoso”. Apenas comenzó a moverse el mundo del espectáculo, firmó un acuerdo con la banda Anakena, en auge actualmente, y con el artista español Enrique Ramil. Hizo una gira con Celedón por Estados Unidos, otra con La Oreja de Van Gogh, después se movió a Europa con la banda venezolana SanLuis y con Fonseca, al tiempo que fortalecía un importante acuerdo que mantiene desde 2016 con Live Nation, “la empresa más grande de espectáculos del mundo”.

Este año llevará a Alejandro Fernández a Caracas, así como a la banda colombiana Morat, y ya las localidades están agotadas.

‘El Puma’, de un cafecito a la gira “Agradecido”

Meléndez conoce a José Luis Rodríguez ‘El Puma’ desde hace varios años. “Hablábamos por teléfono de cosas que queríamos hacer. Finalmente, él se enferma y no pudimos hacer nada. Pero en 2018 me llamó y me dijo: ‘Frederick, me acaban de operar, estoy recuperándome, veámonos’. Me invitó a su casa a tomar café y para saludar a Carolina, y me dijo ‘tengo gente interesada en hacer shows, pero no tengo mucha confianza en nadie y tengo buena conexión contigo. ¿Quisieras trabajar conmigo?’ Le presenté al vicepresidente de Live Nation del área latina, Manuel Morán, que es un buen amigo, y echamos a andar”, detalló.

“El cumplía años el 14 de enero, que es el día de la Divina Pastora de Barquisimeto. Y le digo: ‘¿por qué no hacemos una celebración? Tienes años que no celebras, y casi que volviste a la vida’. Me dijo: ‘no me gusta salir, la prensa, la gente’. Le dije: ‘hagamos frente a eso, no importa’. Y hablamos con los Estefan, organicé todo”, relató sobre la emotiva fiesta de cumpleaños en Estefan Kitchen en 2019.

De ahí llegó el plan para que ‘El Puma’ grabara su nuevo disco en conjunto con el dúo venezolano SanLuis, y luego una invitación del director Eduardo Marturet para cantar en el Design District. Allí Meléndez se topó con Erika Ender: “Le dije: ‘tienes que conocer al Puma’. Los presenté, les hice una sesión, y salió la canción Agradecido, que fue el promocional del disco”. Después de codirigir el video de la canción, llegó la gira con el mismo nombre, el esperado regreso del cantante a los escenarios después de unos tres años.

Al describirlo, Meléndez indicó que “es como un Forrest Gump latino, un tipo que ha estado en los momentos emblemáticos de la vida política latinoamericana, ha conocido a media humanidad, todos los artistas grandes americanos eran fanáticos de él”.

Además, confesó que fue parte de las gestiones para que se le otorgara un premio Grammy honorífico: “Me sentí muy agradecido de la oportunidad que me dio, de que un chamo menor de 40 años lo ayudara a relanzar la carrera. Prácticamente nos echamos al hombro el proyecto. Fue súper encantador, de esas cosas que nunca te imaginas que te van a pasar. Recuerdo que mis papás escuchaban Pavo real y Agárrense de las manos como un loop. Fue chévere. Mi mamá era como ‘estás trabajando con El Puma’, y era muy cómico”.

La adrenalina del productor

Al hacer un recuento de su trayectoria, resaltó el hecho de que su oficina en Miami “me ha dado la posibilidad de poder centralizar todas mis reuniones, porque aquí pasa todo lo latino”. Desde la llamada “capital de Latinoamérica”, este talentoso productor recibe cada éxito con humildad y deseos de seguir creciendo.

Para Meléndez, Aguacate “termina siendo como mi hijo mayor. Todos los años sentimos que vamos subiendo un escalón. Soy yo solo, y me acompañan una productora, un productor general en Miami, dos jefes de prensa, un diseñador, un director técnico, dos mánagers de giras, socios en todos lados, y muchos amigos. Siempre estoy metido en la oficina, como una hormiguita”.

Todo nuevo espectáculo “es un acto de fe, porque le apuestas tus ahorros y tu trabajo a un artista. Al final es una mezcla entre el trabajo del artista y lo consolidado que pueda estar el productor en la ciudad, porque tienes que hacer un trabajo de promoción, de contacto en los medios”.

Como constató, “dicen por ahí que si el artista no llena es porque el productor no supo hacer la publicidad. Pero cuando el artista llena, entonces fue el artista quien lo llenó. Al final es un tema mixto”. Más allá del reconocimiento o no, su mayor satisfacción es “ver consolidados tres cuatro meses de trabajo en una tarima y que todo salga bien”.

“En estos días escuchaba a un productor de EEUU. Al responder qué profesión tenía, decía que era bombero. Me daba risa porque decía ‘lo que hago es apagar fuegos desde que me levanto hasta que me acuesto. Y al final es eso, te conviertes en un tipo de soluciones. Aunque te lamentes, 'ay, se quedó el del avión, cambiaron la habitación’, te conviertes adicto a esa adrenalina de resolver”, enfatizó.

Por eso subrayó que “la persona que produce tiene que estar constantemente actualizado, dándole vueltas a todas las responsabilidades tuyas y las de los demás, porque siempre hay cosas que resolver. Yo hago la analogía con el béisbol. Todos tienen su posición y cumplen un rol, pero cuando se presenta un problema, las reuniones siempre son donde el pitcher. Cuando se prende un problema en el espectáculo todos van al productor”.

Cuando le piden consejos sobre cómo triunfar en esta área, habla en primer lugar de la disciplina y la constancia: “La gente tira la toalla rápido porque dicen ‘perdí plata o el artista me salió con una grosería’. Es un negocio lento, de experiencia, de cultivar. Aprendí con el tiempo a tener paciencia y a saber que perdiendo también se gana. Es un dicho que no todo el mundo puede entender. Cuando pierdes plata en un show estás invirtiendo en tu marca, el riesgo es 50/50. Es un negocio inestable, como cualquiera”.

Como añadió el productor de 41 años, “arranqué muy joven. Soy, de los promotores, el más joven de todos, que pasan de 50. Es raro una persona de mi edad con la experiencia que he tenido, porque generalmente arrancas más viejo”. Aunque lamentó que “en mi era no había nadie que te enseñara. Fueron 20 años de coñazos, de caídas y fracasos, que es lo que te hace tener un poco más de olfato y decir ‘esto puede funcionar, esto no’. Hoy hay universidades para esto”.

¿Un dato curioso sobre Meléndez? “Te va a dar risa, rara vez escucho música, si me monto en tu carro y tienes música, te pido que lo apagues”. Sin embargo, cuando comienza un nuevo proyecto, no se detiene hasta llevar al artista al punto máximo posible, donde los aplausos del público cierran un largo proceso de trabajo y expectativas.

Por estos días prepara espectáculos de varios artistas que viajarán este año a Latinoamérica, como La Oreja de Van Gogh, a la que ya trajo a Estados Unidos en 2021. También coordinó la gira de Fonseca por Europa, y el 12 de febrero trae a Emmanuel al Fillmore Miami Beach. No obstante, siempre está abierto a los cambios. “Es un negocio de oportunidad, mañana me pueden llamar para proponerme a Bad Bunny, y lo hago”, acotó.

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