Mari García Herrero

Especial

Karina Sainz Borgo, periodista venezolana radicada en España, presentó este jueves 7 de marzo, La hija de la española. Una novela que, desde distintos puntos cardinales, el mundo editorial llevará a las librerías de 22 países y en 15 idiomas. Nunca antes una obra escrita en español había atravesado tantas fronteras y generado tanta expectativa sin siquiera haber sido publicada. Es una historia interesante de valentía y desarraigo, donde los personajes nos llevan por el camino de entender, casi en carne propia, la necesidad urgente de dejarlo todo, para volver a empezar.

Esta joven escritora ha combinado su trabajo como periodista cultural con la titánica labor de producir su última novela, que es la primera en ser publicada. No ha tenido reparo en ir mostrando a sus seguidores de las redes sociales, los avances de la publicación, la cual, desde que fue presentada en la Feria del Libro de Frankfurt, el pasado octubre, se convirtió en una avalancha de agradables sorpresas.

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Con humildad y simpatía, Karina Sainz Borgo cuenta como, sin esperarlo, y de la mano de Lumen, su casa editora de España, otras editoriales del resto del mundo empezaron, una tras otra, a interesarse por la novela a la que había puesto punto final, pero que aún debía corregir y reescribir en algunos capítulos. Nos habla de una historia donde hay mucha violencia y reina un sentimiento de furia en la protagonista, pero también hay mucha belleza. Si bien no se trata de una autobiografía, surge luego de su propia experiencia como ciudadana venezolana, lo cual no es poco decir en éstos tiempos.

La Caracas que vivió Karina, fue una ciudad muy dura, como duro, según sus palabras, fue escribir esta novela. Nació en 1982, es decir que, cuando era una niña de 7 años apenas, sucedió lo que llamaron “El Caracazo”, un violento estallido social donde murió mucha gente. Le siguió un intento de golpe de Estado en el que hubo otra gran cantidad de fallecidos. Protestas y manifestaciones, saqueos a locales comerciales, reyertas callejeras y violencia fueron situaciones que iban en escalada. Cada vez más habituales. Llegado el nuevo siglo, las calles se convirtieron en lugares donde cualquier ciudadano podía encontrar la muerte a manos de la delincuencia y más adelante, en medio de intensas disputas políticas donde los heridos por armas de fuego eran más comunes que el pan en la mesa.

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Portada del libro <i>La hija de la española</i>, de la escritora venezolana Karina Sainz Borgo.
Portada del libro La hija de la española, de la escritora venezolana Karina Sainz Borgo.

Sainz Borgo estudió periodismo, y en una ocasión tuvo que cubrir, entre otras cosas difíciles, la muerte de un reportero gráfico asesinado cuando cumplía su labor, en medio de una concentración que terminó en luto para muchos y en la inédita circunstancia de que, el entonces presidente venezolano, renunciara a su cargo para regresar en menos de 24 horas, en medio de un clima de confusión y caos.

En aquel momento, muchos de los millones de venezolanos que hoy hacen vida en otras naciones, comenzaron a tener consciencia de su necesidad de migrar. Karina Sainz Borgo salió del país pocos años después.

¿Ficción o realidad?

La hija de la española lleva en sus venas literarias la historia que viven los habitantes de una capital latinoamericana convulsa y hasta catastrófica, pero también hermosa, llena de árboles, rodeada de valles y dispuesta al pié del Ávila, una majestuosa montaña que la separa y a la vez la une a la costa del imponente Mar Caribe.

Está basada en la historia de una mujer que atraviesa circunstancias extremas en Caracas, justamente en éstos sórdidos momentos. Adelaida Falcón, la protagonista, pierde a su madre después de años de enfermedad y en medio de dificultades para conseguir medicamentos y comida. Poco tiempo después encuentra su casa invadida por un grupo de personas liderado por una poderosa mujer a quien llaman La Mariscala. Corre en busca de la ayuda de Aurora Peralta, su vecina, conocida en el barrio como La Hija de la Española, pero la halla sin vida, así que, desesperada ante la emergencia, decide conseguir la manera de ocultar el cadáver y usurpar la personalidad de esta vecina, para marcharse a España, con la esperanza de lograr una nueva vida, al otro lado del mar y convertida, claro, en otra mujer.

Por lo visto, en esta obra, la escritora deja ver aquello que conoce de primera mano, combinado con una ficción donde la protagonista debe hacer cosas que nunca hubiera imaginado, con tal de huir del horror y la oscuridad, atravesando el mar para ver las cosas desde lejos, donde intentará empezar a respirar con calma.

Espiral histórica

Como lectora, le confieso que me atrapa el invisible espiral existente entre Europa y América, representado aquí por España y Venezuela, pues en otra época, las situaciones de emergencia, de desquiciada lucha por la supervivencia, de revolución y guerra, hicieron que muchos españoles tomaran la decisión perentoria de atravesar el mar para encontrar la paz y, precisamente, la oportunidad de empezar, desde cero, en nuestro continente.

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