Aún persiste en mi mente ese primer latigazo que da inicio a la novela Piel de ébano. Recrear el sonido, la carne herida, el sudor que salta, los ojos asustados en la sombra, es todo un ejercicio de sentidos para el lector. No extraña, entonces, que la Editorial Planeta haya publicado esta historia del autor colombiano Marco T. Robayo.

Es el jueves 9 de febrero de 1792 y el esclavo Joseph es castigado por intentar violar a la mulata Manuela, de apenas 14 años. Basta comenzar la lectura para ser raptado por una historia, por un pasado que a fuerza de pasiones humanas se nos hace demasiado íntimo.

Te puede interesar

Piel de ébano se remonta a la época colonial, al siglo XVIII en Cartagena de Indias, Colombia, entre españoles, criollos y esclavos negros. La esclava Manuela, enérgica y ávida de mundo, insiste en conocer sus raíces y sabe que para alcanzar la libertad debe aprender un oficio. Por eso se aferra a la costura y logra dominar los cortes, los dobladillos y los bordados.

piel de ebano captura youtube2.png
La esclava Manuela es el personaje protagónico de la novela Piel de ébano, de Marco T. Robayo.

La esclava Manuela es el personaje protagónico de la novela Piel de ébano, de Marco T. Robayo.

Su amo, Gonzalo de Ulloa, la protege incluso ante la recelosa mirada de su mujer, María Catalina. Y es que Manuela tiene un don natural para ganarse el cariño de quienes le rodean. Es una iluminada, y esa gracia viene, quizás, de Paula de Eguiluz, que “aprendió el oficio de la brujería” con dos cubanas en La Habana. Pero Manuela también es heredera de la sombra, de un mandato que ha de cumplirse cuando traiga una criatura al mundo, según le han dicho.

¿Cómo no enamorarse de Manuela, de la ingenuidad con la que se enfrenta a un mundo hostil, de su arrojo adolescente y su pesar? Se juntan en ella los despojos de un pasado misterioso, la marca del sol cartagenero, la tenacidad de su sangre mestiza.

Manuela, que siempre fue libre -no porque su carta de manumisión estuviera a salvo en un baúl, sino porque no se sentía esclava- actúa en total dominio de su propio destino, a veces con mucho desenfado. Y a medida que el lector se adentre en la historia, conocerá las diversas facetas de la mujer, todas viscerales. En cada herida o esperanza, crece un poco, y nosotros con ella.

Tras un sinnúmero de devaneos amorosos, la exuberante mulata toma una decisión en torno a Alejandro de Mendoza, el español que la cortejó con desdén, y que puso el mar de por medio en muchos casos. Manuela elige un camino, se arrepiente y retrocede, como quien teme caer al abismo. Luego cambia de opinión y se recrimina, y vuelve a cambiar de rumbo. La respuesta está al final de la novela y puedo asegurar que hará suspirar a muchos.

Esa capacidad envolvente y, diría también, sensual de Piel de ébano, logra que su argumento nos despierte interés por el pasado, en tanto recrea con éxito aquello que en los libros de Historia podría resultar tedioso y encartonado. Fecundo y generoso, Robayo nos entrega numerosas tramas que ayudan a colorear con una definición casi palpable esa época.

La historia, llena de deliciosos vericuetos narrativos y líneas argumentales que acompañan a la principal, contiene una buena dosis de intriga, giros inesperados y necesarios toques históricos. Sobre lo último, se nota la base de una investigación concienzuda, que ahonda en el detalle y se integra de manera natural al discurso de la novela, sin resultar epatante o parecer una lección de Historia. Robayo reafirma cada juego ficcional, lo dota de un sentido de la verdad al que no resulta difícil sumarse desde las primeras páginas.

Vale resaltar que el autor ha labrado delicadas escenas eróticas para reflejar los encuentros carnales sin caer en burdos manoseos. Asimismo, al colocar el narrador y la acción en presente, hace que la trama nos resulte aún más inmediata.

Al final del libro podemos encontrar un anexo de imágenes que ponen rostros a figuras alrededor del tiempo de la narración de Robayo. Una vez terminada la lectura, nos queda esa sensación de haber conocido a Manuela, a Alejandro, a María Catalina, y el deseo de conocer esa ciudad tan literaria que es Cartagena, conocida como “la capital del romance”.

Embed

Marco T. Robayo ofreció a DIARIO LAS AMÉRICAS una entrevista sobre su trabajo. El autor, que reside en Texas con su familia, lleva a Colombia en su alma y en sus libros.

¿Cómo llegó a las letras?

Nací en la ciudad de Bogotá a inicios de la década de los sesenta. Aunque mi formación académica se orientó a la ingeniería, la literatura me sedujo desde joven. Entendí que debía hacer carrera para definir mi vida financiera si deseaba incursionar en las letras. Fue por eso que trabajé con ahínco para tener una estabilidad que me permitiera sumergirme de lleno en ese mundo apasionante, que me ha brindado satisfacciones y la posibilidad de exteriorizar mi pensamiento.

Como en el caso de El gran genocidio, esta es una novela histórica. ¿Por qué le interesa este tipo de novela y cómo surgió la idea de Piel de ébano?

A pesar de su riqueza cultural y a los eventos durante las décadas previas a los procesos independentistas en los virreinatos españoles en América en el siglo XVIII, no existe una documentación amplia que nos brinde un conocimiento suficiente sobre lo que ocurrió en esa época en las colonias. Salvo ciertos ensayos serios de algunos escritores, es poco el material investigativo que se encuentra al respecto.

Por esa razón, me tomé a la tarea de indagar en el Archivo General de Indias en Sevilla, España, y en el Archivo General de la nación de México y Colombia, para entender cómo se desarrollaba la sociedad y de qué manera incidió en la gesta que tendría lugar a inicios del siglo XIX.

No cabe duda de que esta es una época fascinante, plagada de sucesos interesantes que marcaron nuestra historia, en medio de guerras, piratería, saqueos, esclavitud, inquisición y abuso de poder.

Y es allí, en la historia, en donde hallamos el origen de nuestro presente, que nos da una aproximación de lo que podría ser el futuro. En este punto me es imposible no citar lo que está escrito en una placa a la entrada del campo de concentración Nazi en Auschwitz, Polonia: “Quien no conoce su historia esta condenado a repetirla”.

Ya que lo menciona, ¿qué nos enseña este viaje al final del siglo XVIII?

La Revolución francesa y la independencia de los Estados Unidos, sembraron las bases para la gesta independentista en la América española de finales del siglo XVIII. El comercio intercolonial y el contrabando procedente de Francia e Inglaterra incrementaron la piratería en la zona, trayendo saqueos y violencia a los pueblos costeros. La Santa Inquisición, creada por la Iglesia para suprimir la herejía, sembró un régimen de terror entre los habitantes de los virreinatos. La viruela y el tifo se constituyeron como las grandes epidemias de la época y la esclavitud como el capítulo más trágico.

Este era el ambiente en las colonias que a la postre terminó con la emancipación de los pueblos y que rige desde entonces. Estos acontecimientos dejaron una huella en la historia que al ser suficientemente documentados nos dan una referencia, como es el caso de la esclavitud, que no puede repetirse.

¿Cómo fue el trabajo de investigación?

Fue una tarea que me tomó cerca de seis meses. La compilación y posterior clasificación de la información me permitió hallar elementos de juicio para construir la escaleta de la novela, apoyado en hechos reales registrados durante la última década de ese siglo.

Con la premisa de que esta es una novela histórica y no una historia novelada, me valí de los recursos literarios para quitarle la rigurosidad que por lo general trae consigo la historia y le imprimí un carácter novelesco que hiciera amable y amena la narración. Siempre en mis novelas, que se enmarcan en un contexto histórico, cuido de no caer en anacronismos, enfatizando en la investigación, no solo en los hechos, sino además en los elementos que hacían parte del entorno de la época.

¿Qué siente cuando consulta un documento antiguo y encuentra un detalle que le sacude, le invita a novelar esos tesoros de la Historia?

Hace poco, mientras investigaba sobre la gran duquesa María de Rusia y de su exilio al huir de los bolcheviques durante la abolición del zarismo, adquirí en Buenos Aires unos libros autobiográficos suyos. Cuál sería mi sorpresa al encontrar que uno de ellos tenía su autógrafo en una dedicatoria que le hacía a un amigo. Es fascinante e inevitable el sentirse transportado al pasado ante esas circunstancias. Es indescriptible el sentimiento que produce hallar este tipo de documentos históricos. Una catarsis emocional.

De igual manera me he sorprendido gratamente al descubrir a diversos personajes, que hacen parte fundamental de mis novelas, y que sin estar relacionados en principio, terminan tropezándose en algún punto posterior en la historia.

En la Literatura ha habido muchas esclavas notables. Ahora usted presenta a Manuela. ¿Cómo es este personaje y qué representa?

Manuela es un personaje dulce. Inocente pero sagaz. Encarna la ternura de las mulatas, que nacían luego de que sus madres negras eran violadas por los españoles. También representa la tenacidad que ha tenido la mujer a través de la historia y el empoderamiento que las lleva a tener un puesto importante en la sociedad. Esa es Manuela. Una muchacha inquieta que se enfrenta al mundo para intentar cambiarlo con su candidez, en medio de una época de esclavitud e injusticias.

piel de ebano captura youtube1.png
En la novela histórica Piel de ébano, la hermosa Manuela debe aprender varias lecciones de vida, y enfrentarse a verdades que no esperaba.

En la novela histórica Piel de ébano, la hermosa Manuela debe aprender varias lecciones de vida, y enfrentarse a verdades que no esperaba.

Manuel de Godoy aparece en su novela, ¿qué se teje alrededor de ese personaje que quizás no conocemos bien?

Con base en los antecedentes de la historia, Manuel de Godoy, al convertirse en el amante de María Luisa de Parma, esposa del rey Carlos IV, manejó por muchos años, entre sábanas reales, el destino de España y de sus virreinatos. El monarca ha sido reseñado como un hombre débil de carácter y desentendido por completo de su gestión al frente de la regencia e incluso de su familia.

En algunos apartes se menciona que ninguno de los hijos de la reina fue suyo, lo que pondría en entredicho la autenticidad de la actual casa Borbón. Esto le da un carácter especial al valido del rey, que en su momento fue considerado como el hombre más importante de España.

Otra de las amantes de Godoy, fue la no menos famosa Josefa de Tudó, conocida como Pepita Tudó, quien fue plasmada en un lienzo por el famoso pintor Francisco de Goya y que se conoce como la Maja desnuda. Pepita y Manuel de Godoy unieron sus vidas al final en el exilio, en un matrimonio que no fue lo que se esperaba.

@GrethelDelgado_

Aparecen en esta nota:

 

Diario Las Américas no se hace responsable de las opiniones emitidas por los lectores; sin embargo, exhorta a evitar el lenguaje vulgar u ofensivo contra terceros. Nuestra empresa se acoge al derecho de eliminar cualquier comentario que viole estas normas.

Diario Las Américas is not responsible for the opinions issued by the readers; however, it urges to avoid vulgar or offensive language against third parties. Our company is entitled to remove any comments that violate these rules.

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Debería el gobernador DeSantis emitir medidas sanitarias de carácter obligatorio para todo el estado? 41.21%
¿Las medidas deberían ser potestad de los gobiernos locales según se requieran? 31.43%
¿Las medidas sanitarias deben ser decisión individual de cada persona? 27.36%
20269 votos

Las Más Leídas