Más de tres millones de luces forman parte de la escena nocturna de San Agustín durante Nights of Lights, un espectáculo que cobra vida en la ciudad más antigua del país durante la época festiva y se extiende hasta el 31 de enero.
Más de tres millones de luces forman parte de la escena nocturna de San Agustín durante Nights of Lights, un espectáculo que cobra vida en la ciudad más antigua del país durante la época festiva y se extiende hasta el 31 de enero.
Cada año son más los turistas que se acercan a esta joya del centro de Florida para apreciar el despliegue de foquitos blancos que adornan las fachadas de casas, restaurantes, hoteles y otras construcciones ubicadas en el casco histórico de la ciudad.
Albergado en el legendario Hotel Alcazar, la decoración del Lightner Museum se impone. Este museo recoge antigüedades que remontan al espectador al modo de vida de quienes habitaban San Agustín durante la denominada Gilded Age (edad enchapada en oro), posterior a la guerra civil.
Para presenciar la magia de Noches de Luces, basta recorrer las principales arterias, ya sea en auto o caminando, pero si quiere deleitarse con la vista, la mejor opción sería abordar uno de los carruajes que en la época navideña son conducidos por Santa Clause, un paseo que todo niño disfruta.
Desde Ripley's Believe It or Not se puede tomar uno de los trenes rojos que transitan durante todo el día y que durante el festival trasladan a los visitantes por las zonas más iluminadas, para que observen mejor el panorama, incluso con la ayuda de unos espejuelos 3D, a través de los cuales las lucecitas se transforman en copos de nieve de diferentes dimensiones.
Una vez a bordo, resulta impresionante mirar hacia el puente, que divide el barrio histórico y el moderno, y encontrar a la distancia esta imagen creada por la realidad virtual. Este recorrido sustituye a los habituales tours caza-fantasmas que el museo ofrece.
Otra manera de apreciar la magnitud de este espectáculo es mediante un paseo en barco de poco más de una hora por la Bahía de Matanzas. Si elige esta opción y suele marearse es recomendable que deje la cena para después.
El restaurante Kingfish Grill está en la misma marina donde lo espera la embarcación. Así que además de paseo, sin tener que ir muy lejos, puede disfrutar de la especialidad de la casa, un buen plato de mariscos a base de cangrejo o una exquisita pasta, si fuera de su preferencia. Es una buena idea hacer la reservación. Los boletos para el paseo puede adquirirlos a través del portal floridawatertour.com.
Además de contemplar desde otra perspectiva las fachadas iluminadas, el Castillo de San Marcos, la emblemática fortaleza que otros tiempos sirvió como protección contra los piratas, también forma parte del paisaje a bordo de este recorrido nocturno, durante el cual el guía le contará algo de la historia de San Agustín, mientras tratará de hacerle reír con uno que otro chiste.
Si bien el paseo nocturno por la bahía es una buena opción, realizarlo durante el día también vale la pena para admirar la inmensidad de las aguas y los veleros que en ellas reposan. En St. Augustine Marina puede abordar el Victoria III, una embarcación de dos pisos en la que disfrutará la brisa del mar. Desde allí se divisa el faro que domina la escena de la isla Anastasia.
Sin dudas, visitar el St. Augustine Lighthouse and Marine durante cualquier temporada es una estupenda idea. Si decide visitarlo, pregunte sobre los tours que ofrecen. Y no deje de subir los más de 200 escalones que conducen hacia la cima. La vista que presenciará habrá valido el esfuerzo.
Para quienes viajen con niños, la excursión tal vez resulte más divertida a bordo del barco pirata, que también está anclado en la marina de San Agustín.
Hay tanto que hacer en esta ciudad que es necesario organizarse para aprovechar al máximo la estadía o simplemente regresar siempre que sea posible.
Los amantes del vino deben visitar San Sebastian Winery, donde ofrecen degustaciones gratuitas cada 20 minutos durante toda la semana. Vaya preparado para probar varios tipos de vino tinto, blanco y rosado, desde los secos hasta los más dulces que empalagan.
El tour comienza en el primer piso, donde le darán papel y lápiz para anotar cuál sabor prefiere, para luego, al llegar al segundo piso, proceder a comprar el que sea de su agrado. De más está decir que también encontrará objetos que le recordarán la aventura cuando haya regresado a casa, como un sacacorchos o enormes copas de vino, entre otros.
El Potter’s Wax Museum, una de las mejores atracciones de este destino, expone las estatuas de cera de más de 160 personalidades. Aquí podrá ver a grandes figuras presidenciales y de las extintas monarquías, así como a las antagónicas de la historia y genios como Albert Einstein. Pero también podrá tomarse una foto con la estatua de Blanca Nieves, Walt Disney o con la de fenómenos más recientes como Britney Spears o los personajes de Star Wars.
Otra atracción que vale la pena conocer es la Oldest House (la casa más vieja). Conocida como la casa de los González-Álvarez, esta propiedad fue construida a inicios del siglo XVIII, y perteneció a varias familias de la alta sociedad. Lleva ese nombre precisamente por ser la más longeva que sobreviviera de las viviendas coloniales españolas en San Agustín, donde hasta hoy se conserva el estilo arquitectónico victoriano que le aporta un aire antiguo a la ciudad.
Inspirada en la arquitectura del palacio de la Alhambra, en España, Villa Zorayda, ubicada en la céntrica King Street, ostenta por estos días más de 100 velas que alumbran el museo como parte de la celebración de Noches de Luces.
La hora de la cena también se puede aprovechar para apreciar el festival. Si opta por en el A1A Ale Works, pida una mesa en el segundo piso, así podrá saborear un delicioso salmón glaseado en jugo de mango mientras contempla las luces, pero primero pase por el bar y ordene un mojito. Otra opción es el Raintree Restaurant, donde puede degustar una suculenta langosta o si prefiere algo más ligero, una rica ensalada César. Si elige comer aquí, reserve la mesa debajo del gazebo (dosel). Desde allí contemplará toda la decoración en las afueras del restaurante.
Para desayunar, si no puede renunciar al cafecito cubano ni a la tostada, vaya a Café La Herencia, ubicado en unas de las callejuelas que conforman Aviles Street. Si prefiere los sándwiches gourmet y le gusta el sabor de la pimienta, visite Hot Shot Bakery & Café.
No se vaya sin pasar por el Oldest Store Museum, justo al lado del Old Jail Museum y Fountain of Youth. En esta tienda, la más vieja de la ciudad, un vendedor lo recibirá para ofrecerle aceites que prometen curar cualquier enfermedad o un molino de maíz. Aquí un equipo de actores lo transportará a otra realidad.
