martes 5  de  mayo 2026
DANZA

"Le Corsaire Suite", un clásico del balé a escena en Miami

La compañía Cuban Classical Ballet of Miami presenta pasajes de la icónica pieza el 16 de mayo en el teatro The Fillmore Miami Beach

Diario las Américas | WILMA HERNÁNDEZ
Por WILMA HERNÁNDEZ

MIAMI.- La compañía Cuban Classical Ballet of Miami (CCBM) trae a escena Le Corsaire Suite, un clásico del balé que se remonta a 1837, cuando debutó en Londres en el King’s Theatre.

La pieza fue luego reinterpretada en París en 1856, para después trascender generaciones a través de la imaginación de legendarios coreógrafos. Y ahora el Ballet Clásico Cubano de Miami ha seleccionado pasajes de esta obra maestra para presentar al público miamense el 16 de mayo, a las 8 pm, en el teatro The Fillmore Miami Beach.

Le Corsaire Suite, el Grand Pas de Trois des Odalisques se desarrolla en el interior del palacio, donde tres damas de compañía, conocidas como odaliscas, actúan para el Pachá.

Esta pieza destaca a tres bailarinas, cada una con espacio para expresar su propia musicalidad, estilo y presencia. Si bien se mueven en sintonía, cada variación permite que emerja una personalidad distinta, creando un equilibrio dinámico entre unidad e individualidad. La coreografía exige claridad, control y ligereza, con un juego de pies rápido y líneas refinadas que realzan la fuerza y el arte de cada bailarín, reza la sinopsis.

DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con Eriberto Jiménez, director artístico de la compañía, para conocer detalles sobre esta fascinante puesta en escena.

- Le Corsaire Suite es una selección de momentos emblemáticos del balé original ¿Qué criterios utilizaste para elegir las escenas que conforman esta suite?

Poner en escena los ballets clásicos requiere una gran cantidad de personal, escenografía y vestuario. Por eso hemos optado por crear suites, donde generalmente seleccionamos las partes más sobresalientes de cada obra, tanto desde el punto de vista técnico como musical. Al mismo tiempo, buscamos que estas selecciones mantengan una línea narrativa clara, de manera que la historia conserve su coherencia y el público pueda entenderla y disfrutarla plenamente. También tratamos de incluir momentos que reflejen la esencia de cada balé, no solo en su virtuosismo, sino en su carácter, estilo y valor dramático.

- Esta historia combina aventura, romance y exotismo ¿Cómo se transmite ese espíritu en una versión más breve?

Es muy importante mantener la trama del balé y el estilo específico de la obra. Esto permite que cada paso tenga un significado claro, para que el público pueda percibir y conectar con la historia, se vuelve esencial seleccionar cuidadosamente los momentos clave que transmiten la esencia de la obra, tanto en lo dramático como en lo visual. El trabajo interpretativo de los bailarines también juega un papel fundamental, ya que a través de su expresión y presencia escénica logran comunicar la aventura, el romance y ese carácter exótico que define a Le Corsaire.

- ¿Qué desafíos coreográficos presenta esta suite en comparación con otras del repertorio del CCBM, como Don Quijote o La Bayadera?

Realmente, a nivel técnico no presenta mayores desafíos en comparación con otras suites del repertorio. Lo más complejo es lograr que la historia sea clara y comprensible para el público en un formato más breve. El bailarín tiene que asumir también un rol actoral, utilizando no solo la técnica, sino la expresión y la intención en cada movimiento para comunicar la narrativa. Además, es importante mantener el estilo y la coherencia entre las distintas escenas, de manera que el público pueda seguir la historia sin dificultad y conectar con cada momento.

- El balé original tiene raíces literarias y musicales muy ricas ¿Qué elementos quisiste resaltar en esta puesta, tanto visual como interpretativamente?

Se han seleccionado las partes más fuertes tanto de los solistas como del cuerpo de baile, desde el punto de vista musical y técnico, junto con otras que ayudan a que la historia sea clara y fácil de seguir. También se han cuidado los elementos visuales para mantener la atmósfera y el carácter de la obra. Siempre pongo mucho énfasis en que los bailarines interpreten cada personaje y mantengan el estilo requerido de cada balé, ya que no se trata solo de ejecutar los pasos, sino de transmitir la intención, la emoción y la riqueza de la historia al público.

- El CCBM busca preservar la tradición del balé clásico cubano fuera de la isla ¿Cómo se refleja esa misión en Le Corsaire Suite?

Yo fui entrenado por maestros cubanos, así que trato de mantener la metodología que me enseñaron como base de nuestro trabajo. Nuestros bailarines toman clase diariamente bajo este sistema, y nuestra escuela también se encarga de formar a las nuevas generaciones dentro de esta misma tradición. Esto se refleja no solo en esta producción, sino en todo lo que presentamos, desde la técnica hasta el estilo, la musicalidad y la forma de interpretar cada personaje. En Le Corsaire Suite se puede ver claramente esa identidad, en la limpieza de las líneas, la fuerza, y el énfasis en la interpretación, que son características propias de la escuela cubana.

- En una ciudad tan moderna y diversa como Miami, ¿cómo logras mantener vivo el interés por el balé clásico?

Nuestra ciudad tiene un público que aprecia el balé y nos sigue, lo cual es muy importante para mantener viva esta tradición. Además, estamos trabajando activamente para llegar a la juventud y a un público más diverso, no solamente latino, ampliando así nuestro alcance. Durante la temporada presentamos programas gratuitos en lugares como Lincoln Road o Brickell City Centre, así como funciones dirigidas a estudiantes de escuelas públicas, con el objetivo de educar y formar nuevas audiencias. Creemos que el contacto directo con el arte, especialmente desde edades tempranas, es fundamental para despertar el interés y asegurar el futuro del balé clásico en nuestra comunidad.

- ¿Qué te gustaría que el público se lleve después de asistir a esta presentación?

Lo más importante es que el público aprecie la danza y las funciones en vivo, que se enamore de este arte y de nuestro trabajo, y que continúe apoyándonos. También nos gustaría que salgan con una conexión emocional con la historia y los personajes, que valoren el esfuerzo, la disciplina y la dedicación que hay detrás de cada presentación. Al final, buscamos que la experiencia sea memorable y que despierte en ellos el deseo de seguir asistiendo al teatro y apoyando el arte en vivo.

- ¿Qué otros proyectos o suites clásicas planean presentar el CCBM en lo que resta del año?

Nuestra temporada generalmente comienza en octubre con el programa Choreographers Showcase, seguido de El Cascanueces en diciembre, que ya es una tradición para nuestro público. Luego presentamos funciones en febrero, mediados de marzo y mayo, donde incluimos tanto repertorio clásico como otros programas especiales. Además, a lo largo de la temporada seguimos desarrollando nuevos proyectos y suites clásicas, con el objetivo de mantener nuestro repertorio activo, variado y siempre atractivo para el público. Después de esto, nos preparamos para el Festival Internacional de Ballet de Miami, que este año se llevará a cabo del 25 de julio al 16 de agosto, reuniendo artistas y compañías de diferentes partes del mundo.

- ¿Cómo imaginas la evolución del CCBM dentro del panorama cultural de Miami y del balé internacional?

Nosotros seguimos trabajando arduamente, como siempre, para mantener el nivel de nuestras producciones y continuar creciendo dentro del panorama cultural. Sin embargo, enfrentamos grandes desafíos, especialmente la falta de teatros accesibles en la ciudad. El Miami-Dade County Auditorium, que era uno de los espacios más asequibles tanto económicamente como en comodidad para el público, permanece cerrado sin una fecha clara de reapertura. El Fillmore, por su parte, tiene un costo elevado y carece de varios elementos técnicos básicos que un teatro debería ofrecer. Y el Arsht Center, aunque es un espacio de primer nivel, resulta inaccesible para organizaciones locales pequeñas, con costos que pueden alcanzar los $50,000 por noche, sin programas claros que faciliten el acceso o precios especiales para compañías de la ciudad, a pesar de ser una institución que recibe fondos públicos.

A esto se suman los recortes en los programas culturales a nivel federal, estatal y local. Todo esto hace que producir eventos sea cada vez más difícil, en un momento en el que los recursos disminuyen y los espacios adecuados y accesibles prácticamente desaparecen. Aun así, seguimos comprometidos con nuestra misión y con el desarrollo del balé en Miami, trabajando para mantener viva esta tradición a pesar de un panorama cultural que, en estos momentos, es incierto.

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