viernes 24  de  julio 2026
ESCENA

Miami vuelve a ser epicentro de la danza con su festival de ballet

Miami recibe la trigésimo primera edición de su festival internacional de ballet con nuevas propuestas, del 25 de julio al 16 de agosto

Diario las Américas | WILMA HERNÁNDEZ
Por WILMA HERNÁNDEZ

MIAMI.- Con más de 60 artistas provenientes de compañías de renombre y nuevas propuestas de danza contemporánea, el Festival Internacional de Ballet de Miami celebra su trigésimo primera edición del 25 de julio al 16 de agosto. Funciones en varios teatros y espacios abiertos de la ciudad.

El Ballet Nacional Dominicano, Lyric Dance Company, de Italia; Ballet INC, de Nueva York; la miamense Marez Dance Company y la Cuban Classical Ballet of Miami, participan en las funciones de danza contemporánea, mientras que el programa clásico está a cargo de compañías de Brasil, Canadá, Colombia, México, Uruguay y otras ciudades de EEUU.

“Cada año tenemos nuevos artistas, exposiciones, libros, filmes, quizá participen algunas de las mismas compañías, ya que son la representación nacional de cada país, pero siempre hay un repertorio nuevo representado por diferentes artistas. Nuevas propuestas en las funciones de danza contemporánea con cinco compañías de Italia, Rep. Dominicana y EEUU, y los grandes clásicos representados por 14 compañías de Brasil, Canadá, Colombia, Italia, México, Uruguay y EEUU”, anticipó Eriberto Jiménez, director artístico del festival.

“La misión ha sido siempre servir como una plataforma para artistas emergentes y consagrados de las más importantes compañías de danza del mundo. La selección se basa en la excelencia artística, la diversidad y la representación internacional. Invitamos a compañías de diferentes países y cada una propone a los bailarines que mejor la representan, lo que garantiza un programa de la más alta calidad”, agregó.

Dedicación y orgullo

Jiménez celebra la trayectoria del festival y reitera su compromiso con el talento local, aunque reconoce que no ha sido una tarea fácil.

“Alcanzar la edición 31 representa un motivo de enorme orgullo y satisfacción. El festival comenzó en 1996 con apenas dos funciones de ballet y, con el paso de los años, ha evolucionado hasta convertirse en un gran evento multidisciplinario que incluye exposiciones de arte, presentaciones de libros, cine, conferencias, un curso intensivo internacional de verano y 10 funciones de danza en los condados de Miami-Dade y Broward. Llegar hasta aquí ha requerido mucho trabajo, perseverancia y el compromiso de cientos de artistas, voluntarios, patrocinadores e instituciones que han creído en este proyecto durante más de tres décadas. A pesar de estas dificultades, seguimos adelante con la misma pasión con la que comenzamos hace 31 años. Mientras existan artistas, público y personas que crean en el poder transformador de la cultura, seguiremos luchando para continuar siendo un referente internacional y un orgullo para nuestra comunidad”, expuso.

“Uno de los principales objetivos del International Ballet Festival of Miami es servir como una plataforma para que las compañías y artistas locales compartan escenario con reconocidas agrupaciones y bailarines internacionales. Desafortunadamente, no todas las compañías locales pueden participar cada año, porque el festival se celebra durante el verano y muchas de ellas ya han concluido su temporada artística o sus bailarines se encuentran de vacaciones.

Creemos que este intercambio artístico enriquece tanto a los intérpretes como al público y ofrece una valiosa oportunidad de crecimiento y proyección para los artistas de nuestra comunidad”.

Asimismo, el festival también se ha propuesto impulsar nuevos talentos y acercarse a las nuevas generaciones.

“Uno de nuestros mayores logros ha sido traer a Miami compañías y bailarines de primer nivel que, en muchos casos, se presentan por primera vez en EEUU. También es muy gratificante ver cómo muchos de los jóvenes medallistas que participaron en el festival al inicio de sus carreras hoy son primeros bailarines y solistas de importantes compañías alrededor del mundo. Pero, sin duda, el mayor logro ha sido convertir a Miami en un punto de encuentro internacional para la danza, donde artistas de distintos países, estilos y culturas se reúnen cada verano para compartir su arte con el público y fortalecer el intercambio cultural que ha caracterizado al festival desde su creación”, dijo.

“También creemos que la mejor manera de crear nuevos públicos es hacer que la danza sea accesible. Por eso ofrecemos funciones gratuitas en espacios públicos, donde muchas familias y niños tienen su primer contacto con la danza. Nuestro objetivo es inspirar a las nuevas generaciones, no solo a convertirse en bailarines, sino también en futuros espectadores, defensores y promotores de las artes”, agregó.

Sobre el rol del festival en el desarrollo de la danza en el sur de Florida, comentó:

“Durante más de tres décadas, ha brindado al público la oportunidad de conocer compañías, bailarines y estilos procedentes de diferentes partes del mundo. También ha creado importantes oportunidades para que artistas y compañías locales compartan escenario con figuras internacionales, generando intercambio, inspiración y mayor visibilidad para el talento de nuestra comunidad. Las clases magistrales, talleres y funciones de jóvenes medallistas han permitido que estudiantes y bailarines emergentes tengan contacto directo con profesionales de alto nivel. Además, ha ayudado a formar nuevas audiencias y a posicionar a Miami como un importante punto de encuentro para la danza internacional. Su presencia constante ha enriquecido la oferta cultural del sur de Florida y ha demostrado que nuestra comunidad puede acoger y sostener un evento artístico de alcance mundial”.

En cuanto a los desafíos que implica realizar un evento de tal magnitud, resaltó que son muchos, sobre todo, el recorte de fondos públicos.

“Organizar un festival internacional de esta magnitud representa un enorme desafío. Cada año debemos coordinar la participación de compañías y artistas de distintos países, gestionar visas, vuelos, hospedaje, transporte local y una compleja logística para más de un centenar de invitados. A esto se suma la búsqueda constante de patrocinadores y recursos económicos. Como organización sin fines de lucro, gran parte de nuestro esfuerzo está dedicado a conseguir el apoyo necesario para mantener un evento de este nivel sin sacrificar su calidad artística. En los últimos tres años hemos enfrentado la eliminación de importantes fondos estatales para las artes, sin que nadie haga nada y ahora existe una gran incertidumbre ante la posibilidad de que, por segundo año consecutivo, el Condado pretende recortar el presupuesto destinado al sector cultural”, declaró.

“Esta situación pone en riesgo la continuidad de numerosos programas y organizaciones que trabajan diariamente al servicio de la comunidad. Resulta preocupante que, mientras las instituciones culturales enfrentan recortes presupuestarios, continúen destinándose importantes recursos públicos a proyectos de infraestructura y otras iniciativas, cuando una inversión relativamente pequeña en las artes genera un enorme impacto educativo, social, cultural y económico para nuestra comunidad”.

Sin embargo, en medio de los desafíos el festival ha logrado mantenerse vigente y expandirse a lo largo de 31 años.

“Con los años hemos ampliado nuestra programación. Además de las galas de ballet clásico, incorporamos funciones de danza contemporánea, jóvenes medallistas, cine, exposiciones de arte, presentaciones de libros y clases magistrales, convirtiendo el Festival en una verdadera celebración multidisciplinaria de la danza. También hemos procurado llevar la danza a diferentes comunidades, ofreciendo funciones gratuitas en espacios públicos como Lincoln Road, Brickell City Centre, African Heritage Cultural Arts Center y Bayfront Park, además de presentaciones en distintos teatros de Miami-Dade y Broward. Esto nos ha permitido acercar el ballet a personas que, en muchos casos, lo descubren por primera vez”.

El póster conmemorativo de esta edición, Magical Dance, fue creado por el artista cubano Carlos Guzmán. Este año el festival otorga el premio Una Vida por la Danza a Carlos Veitia, director del Teatro Nacional Eduardo Brito, de Rep. Dominicana.

Para obtener más detalles sobre la programación, visite internationalballetfestival.org.

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