COPENHAGUE.- El japonés Haruki Murakami, el keniano Ngugi Wa Thiong'o, el sirio Adonis y el israelí Amos Oz son algunos de los nombres que más suenan en las quinielas al Nobel de Literatura de este año, que se falla este viernes en Estocolmo.

Murakami encabeza desde hace años los pronósticos previos, más por ser un éxito de ventas que por contar con la admiración de la crítica, al contrario que otros supuestos candidatos como los citados, la canadiense Margaret Atwood, el italiano Claudio Magris o los estadounidenses Philip Roth, Don DeLillo y Joyce Carol Oates.

El albanés Ismail Kadaré, el austríaco Peter Handke, el húngaro Peter Nadas, el australiano Greald Murnane y el poeta surcoreano Ko Un son otros de los autores que aparecen en las quinielas de las casas de apuestas y las especulaciones de los medios escandinavos.

Aparte de los clásicos habituales se mencionan otros nombres menos frecuentes como el israelí David Grossman, los británicos Tom Stoppard y Jeanette Winterson, el húngaro Laszlo Krasznahorkai, la croata Dubravka Ugresic, el marroquí Tahar Ben Jelloun y la estonia Doris Kareva.

La línea seguida por la Academia Sueca, institución encargada de otorgar el premio, añade aún más incertidumbre por lo novedoso de las elecciones de los galardonados desde la ascensión de Sara Danius a su secretaría permanente, hace dos años.

Si en 2015 se premió por primera vez el género del reportaje periodístico en la figura de la bielorrusa Svetlana Alexijevich, el año pasado se traspasaron las barreras de la literatura convencional al reconocer al cantautor estadounidense Bob Dylan.

La Academia destacó que Dylan ha creado "nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense", defendiendo su condición de poeta a la manera de los antiguos vates griegos, aunque esa explicación no evitó la controversia.

A la polémica decisión se añadió la actitud de Dylan, que tardó días en aceptar el premio y adujo problemas de agenda para no acudir a la ceremonia de entrega, una negativa que los medios vincularon con su conocida aversión a ese tipo de actos.

Meses después recibió el Nobel de forma privada aprovechando que daba un concierto en Estocolmo, y antes de que se cumpliera el plazo máximo, envió un discurso de aceptación que le permitió recibir los más de 900.000 dólares con que estaba dotado entonces.

En más de un siglo de existencia del galardón la Academia ha alternado elecciones cantadas -como pasó con el turco Orhan Pamuk (2006)-, con nombres inesperados -la austríaca Elfriede Jelinek (2004), la alemana Hertha Müller (2009)- u otros que se creían olvidados, como Mario Vargas Llosa (2010).

Aunque esta institución insiste siempre que no premia ni literaturas ni países, sino autores, sus decisiones a veces parecen seguir un criterio de rotación de continentes y de lenguas.

Desde su creación en 1901 el Nobel de Literatura ha distinguido a 113 autores, 14 de ellos mujeres, y en cuatro ocasiones ha sido compartido, la última vez en 1974.

La prosa, con 76 representantes, es el género más reconocido por la Academia, que ha premiado a 28 autores en lengua inglesa, 14 en francés, 13 en alemán y 11 en español.

El español José Echegaray abrió en 1904 la lista de autores hispanos, que incluye a compatriotas suyos como Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977) y Camilo José Cela (1989).

Los chilenos Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971), el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967), el colombiano Gabriel García Márquez (1982), el mexicano Octavio Paz (1990) y el peruano Vargas Llosa completan la lista de representantes de la lengua española premiados con el Nobel de Literatura.

El español Javier Marías, otro habitual desde hace años, parece en esta ocasión el mejor autor hispanoamericano en las quinielas, por delante de compatriotas suyos como Eduardo Mendoza y Enrique Vila-Matas o el argentino César Aira.

FUENTE: EFE
 

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