viernes 13  de  marzo 2026
RECONOCIMIENTO

Premios Alegría de Vivir reconocen labor de fundación en España

La vocación por la labor social de Ramón Agenjo nació en Damm, empresa fundada por su bisabuelo y que ha mantenido el compromiso de retribuirle a Barcelona lo que le ha dado

Por Alexandra Sucre

MIAMI.- Ramón Agenjo, vicepresidente de Fundació DAMM, fue el escogido por el jurado de los Premios Alegría de Vivir 2026 como el merecedor del premio a la Excelencia Empresarial. ¿La razón? El compromiso que mantiene en promover diversas causas sociales, deportivas y culturales en Barcelona.

Si bien el premio está dirigido a él, con humildad reconoce que detrás de su figura hay un motor impulsado por otras tantas personas que hacen posible que los proyectos de la fundación sean un hecho y no solo un sueño.

"Recibí la noticia con una gran alegría y muchísima gratitud. Siempre digo que los reconocimientos individuales, en realidad, son el reflejo del trabajo colectivo de muchas personas. En mi caso, este premio lo siento como un reconocimiento a la trayectoria de Damm y, especialmente, al compromiso social que impulsamos desde la Fundación Damm junto a tantas entidades que comparten con nosotros la voluntad de contribuir positivamente a la sociedad. Además, viniendo de los Premios Alegría de Vivir, que ponen el acento en valores tan humanos como la solidaridad, la resiliencia o la inclusión, el significado es aún más especial".

Agenjo sostiene que el reconocimiento es una invitación a seguir apostando por las causas que por años ha defendido.

"Para mí es, ante todo, una invitación a seguir trabajando con la misma convicción. A lo largo de los años he tenido la fortuna de participar en proyectos que buscan generar oportunidades para las personas, especialmente para los jóvenes. Desde la Fundación Damm trabajamos precisamente en esa dirección: apoyar el deporte formativo, promover la cultura y acompañar a entidades sociales que hacen una labor imprescindible. Recibir un reconocimiento vinculado a estos valores es, de alguna manera, un recordatorio de que el camino que estamos recorriendo tiene sentido".

Igualmente, destaca las causas sociales por las que la fundación ha trabajado, como el Club de Fútbol Damm, o el impulso que por su parte ha promovido a espacios culturales como la Cátedra Ethos Ramon Llull, la Fundació Orfeó Català – Palau de la Música o la Acadèmia Catalana de Gastronomía.

"La Fundación Damm lleva muchos años apostando por proyectos que tienen un impacto real en las personas. Un ejemplo claro es el trabajo que realizamos con el Club de Fútbol Damm donde, en sus más de 70 años de trayectoria, miles de jóvenes han encontrado no solo un espacio para desarrollarse como deportistas, sino también como personas. También estamos muy comprometidos con el impulso de la cultura y con el apoyo a entidades sociales que trabajan cada día para mejorar la vida de quienes más lo necesitan. Barcelona tiene un tejido asociativo extraordinario y creemos que las empresas debemos estar a su lado".

"No subestimen el poder de la constancia"

La vocación de servicio de Agenjo nació en Damm, empresa que fundó su bisabuelo y que desde sus inicios ha mantenido el compromiso de retribuirle a Barcelona lo que le ha dado.

"Mi vocación de servicio tiene mucho que ver con la cultura empresarial que siempre he vivido en Damm. Es una compañía profundamente vinculada a Barcelona y a su gente, y eso genera una responsabilidad natural hacia la comunidad. Con el tiempo entendí que la mejor manera de devolver parte de lo que la sociedad nos da es implicarnos activamente en proyectos que generen oportunidades, especialmente para los jóvenes".

Por ello, le apasiona: "la posibilidad de construir proyectos con impacto a largo plazo. En el mundo empresarial uno aprende que el éxito no se mide solo en resultados económicos, sino también en la huella que dejamos en nuestro entorno".

Sin embargo, durante su trayectoria profesional han sido muchos los retos enfrentados, momentos que lo formaron y convirtieron en la persona que hoy se alza con el reconocimiento a la Excelencia Empresarial.

"Más que un único desafío, diría que la trayectoria profesional está llena de momentos en los que hay que tomar decisiones complejas y adaptarse a contextos cambiantes. El mundo empresarial vive en permanente transformación, y eso exige capacidad de aprendizaje, escucha y adaptación".

"Uno de los aprendizajes más importantes ha sido entender que los proyectos sólidos se construyen con equipos comprometidos y con una visión compartida. Ningún proyecto relevante se logra en solitario. Esa convicción también ha marcado mi forma de entender la responsabilidad social: escuchar a las entidades, trabajar en colaboración y apostar por iniciativas que tengan continuidad en el tiempo", asevera.

Por ello, en medio de un mundo cambiante, y como una figura que inspira, Ramón Agenjo invita a las nuevas generaciones a no darse por vencido, trabajando con constancia y dedicación por aquellas cosas que desean alcanzar para dejar una huella significativa en su comunidad.

"No subestimen el poder de la constancia y del compromiso. Generar un impacto positivo no siempre implica grandes gestos; muchas veces empieza con pequeñas acciones sostenidas en el tiempo. También les animaría a implicarse en su entorno. Las ciudades y las comunidades avanzan cuando las personas se sienten parte de ellas. En Barcelona vemos constantemente ejemplos de jóvenes con talento, con ideas y con una gran sensibilidad social", añade.

"Mi propia experiencia me ha enseñado que cuando uno trabaja con propósito, rodeado de buenos equipos y con una mirada abierta al mundo, es posible impulsar proyectos que trascienden lo individual y contribuyen al progreso colectivo. Ese, al final, es el mayor premio".

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