MIAMI— “Nadie puede vivir sin placer”, dijo Agustín de Hipona. Pero alcanzarlo, de forma natural, es cada vez más complicado, según afirma un ensayo. El cibersexo, las apps de citas, el consumo de pornografía, las experiencias en línea y otros tipos de relaciones no físicas incrementan las inseguridades y los comportamientos disfuncionales en torno a las relaciones y la búsqueda del placer. Todas esas cuestiones, y más, se explican en el libro El placer frustrado. Las paradojas de la sexualidad moderna y su solución, escrito por un trío de autores: Elisa Balbi, Elena Boggiani y Giorgio Nardone.

Al abordar temas tan íntimos, pero que afectan el desempeño social de los individuos, los autores del libro describen las relaciones “en el mundo de la tiranía de la comunicación digital”, así como el “síndrome del sexo solitario”, considerando además aspectos como el autoerotismo, el llamado “placer de la transgresión” y el “dirty talk”.

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“¿Qué queda del sexo después de la revolución sexual? ¿Qué consecuencias tiene el uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales en la vida íntima de las personas?”, plantea Herder Editorial. Para ello tiene una respuesta paradójica: “por un lado, el final de los tabúes, la afirmación del derecho a la vida sexual, la desinhibición manifiesta y la transgresión institucionalizada han causado un empobrecimiento del deseo y la sexualidad, tanto dentro como fuera de la pareja. Por otro lado, las personas (no solo los jóvenes) parecen sentirse cada vez más atraídas por el cibersexo, tanto si se trata de pornografía online o de los chats de encuentros virtuales, que pueden concretizarse en la realidad, pero que pocas veces hacen nacer relaciones verdaderamente satisfactorias. Estos comportamientos acaban condicionando o amenazando la vida de la pareja y su sexualidad”.

Como explican los especialistas, tras examinar los aspectos que caracterizan estos fenómenos, presentan “una serie de casos concretos de vida sexual disfuncional en los que la terapia breve estratégica ha desactivado mecanismos corporales o mentales causantes de ansiedad, sentimientos de inadaptación e incluso miedo, que inhiben el placer y dificultan su plena expresión. De este modo, ha devuelto a aquellos que lo necesitaban no solo la seguridad que habían perdido o que jamás habían tenido, sino también la plenitud que una sexualidad feliz puede regalar a toda pareja”.

Resulta interesante que, en torno a la dependencia de los jóvenes de las nuevas tecnologías y su efecto, “la situación de los veinteañeros no es mejor, pues corren el riesgo de sufrir la abstinencia casi cuatro veces más que sus coetáneos del pasado, a diferencia de lo que supone el imaginario colectivo”. Así lo plantea el profesor Jean M. Twenge, de la Universidad de San Diego, citado por los autores de este ensayo.

¿Qué ha cambiado? ¿Por qué hace 40 años las personas se amaban de otra manera? Estas preguntas llevan a los autores a determinar que, con bastante frecuencia, estar conectados a una pantalla cuesta menos que “estar sentimentalmente comprometidos”. De hecho, afirman que en el mundo “la media de las relaciones sexuales en las parejas de entre 25 y 45 años es ínfima: una vez y media al mes, y resulta desconcertante en una pareja de cada diez: dos veces al año”. La paradoja radica en que “el porcentaje de las interacciones eróticas tiende a aumentar en edades más avanzadas”.

Los mayores de 55 años tienen más relaciones sexuales que los menores de 30, explican los especialistas. La respuesta radica en el hecho de que “los mayores de 50 años son torpes o no saben manejar las new technologies y la pornografía online”, aunque otros expertos dicen que se debe a la inseguridad de los jóvenes que han crecido más sobreprotegidos quizás y en entornos de menor socialización.

A través de varias consultas presentadas por los autores a partir de pacientes reales, hay un punto en común: cuando se reduce el sexo en la pareja, hay un aumento del sexo solitario o autoerotismo con ayuda de la tecnología. Uno de los casos clínicos citados es el de Mario, quien tenía un avatar en línea con el que le iba de maravilla conquistando parejas; sin embargo, en la vida real apenas podía articular frases enteras frente a una muchacha. Ese otro yo virtual se apoderó de Mario y le hizo ganar seguridad en un espacio digital, al tiempo que arruinó su capacidad de interactuar con una persona frente a frente. En la consulta trataron su condición enseñándole a “enfrentarse al miedo para transformarlo en valor”.

Cabe destacar que Giorgio Nardone, uno de los autores, cuenta con otras publicaciones, entre las que destacan El arte de la estratagema, Herder, 2017; Pienso, luego sufro. Cuando pensar demasiado hace daño, Paidós, 2012; y Los errores de las mujeres (en el amor), Paidós, 2011.

El placer en la actualidad, en 5 datos

1- Las fronteras del sexo en el nuevo siglo:

En la actualidad las fronteras entre la realidad y la virtualidad se desdibujan cada vez más. Internet es un factor que ya no se puede dejar de lado, que está presente en todos los ámbitos de nuestra vida y que está empezando a afectar a las relaciones íntimas y sexuales.

2- Búsqueda frustrada de relaciones satisfactorias:

Una de las grandes paradojas de la sociedad del bienestar es la aparente gran disponibilidad de estímulos sociales y sexuales así como formas de establecer relaciones, que va acompañada sin embargo, con una insatisfacción cada vez más creciente.

3- Nuevos elementos en las dinámicas sexuales:

El medio tecnológico entra en las relaciones sociales, afectivas y sexuales como un elemento más, con igual o mayor importancia que otros. Cibersexo, apps de citas, porno, experiencias online... Sin embargo cabe preguntarse, ¿estas nuevas dinámicas pueden ayudar a iniciar y fortalecer las relaciones interpersonales o contribuyen a la frustración?

4- La afabilidad sustituye a la sexualidad:

Parece que existe una tendencia de que las parejas prefieran atender las necesidades afectivas de sus cónyuges, dejando de lado las necesidades sexuales. Los amantes se convierten en amigos y puede resultar difícil reconectar con el deseo físico.

5- Soluciones sencillas para problemas complejos:

En este libro se recoge el trabajo de investigación empírica sobre el malestar psicológico que puede derivar del intento frustrado de alcanzar el placer y propone soluciones terapéuticas sencillas para alcanzar con éxito el bienestar sexual.

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