MIAMI.- Después de varias semanas alejado de las cámaras, Raúl de Molina, conductor del programa El Gordo y La Flaca, reapareció en televisión este lunes con una notable transformación física. El presentador explicó que su ausencia se debió a una cirugía abdominal a la que se sometió por motivos de salud.
Durante su regreso al programa, el popular conductor detalló que la operación no fue estética, sino necesaria, ya que la grasa acumulada en el abdomen le generaba molestias al caminar y al realizar actividades cotidianas. “La barriga me molestaba, no me operé por vanidad”, aseguró frente a las cámaras.
De Molina, quien en años anteriores logró perder más de 110 libras, explicó que antes de la operación pesaba alrededor de 274 libras, y ahora estima estar cerca de las 250.
Complicaciones
Su transformación ha sido evidente, pero no estuvo exenta de complicaciones. Una semana después de la cirugía, el presentador sufrió un hematoma en la zona intervenida que lo obligó a regresar al hospital.
El problema se agravó debido a los medicamentos antiinflamatorios que estaba tomando, lo que provocó un desmayo en su hogar. Según relató, fue su hija quien lo asistió en ese momento crítico.
A pesar del susto, Raúl se mostró animado y agradecido por volver a su programa. “Estoy bien y feliz de estar de vuelta”, expresó con entusiasmo, recibiendo el apoyo de sus colegas y del público que ha seguido de cerca su evolución.
Con esta intervención, Raúl de Molina busca mejorar su calidad de vida y continuar con su compromiso frente a las cámaras, ahora con una nueva etapa de recuperación y enfoque en su salud.