lunes 17  de  agosto 2026
MÚSICA

Ronkalunga: "Yo canto para curar y curarme a mí mismo"

El cantautor cubano, que actúa en el Fillmore Miami Beach el 21 de agosto, lleva sus raíces a nuevos horizontes junto a Emilio Estefan, con el álbum La chiva

Diario las Américas | CAMILA MENDOZA
Por CAMILA MENDOZA

MIAMI.- Abriéndose paso en una industria musical acostumbrada a perseguir tendencias, algoritmos y fórmulas capaces de producir éxitos inmediatos, el cantautor cubano Ronkalunga sigue demostrando estar decidido a caminar en dirección contraria: construyendo su propuesta desde una materia prima mucho más antigua: el changüí, el son, la trova y el bolero. Géneros que forman parte de una memoria musical que precede por décadas al universo digital de la música urbana y el reparto, y que, en su más reciente álbum La chiva, encuentran una nueva oportunidad para dialogar con el presente.

“Precisamente por tratarse de un álbum enraizado en la música tradicional cubana, la identidad nunca se pierde. El changüí, el son, la trova y el bolero comparten el mismo ADN y la misma matriz cultural, por lo que el proceso de producción no tuvimos que forzar ninguna mezcla ni inventar fórmulas abstractas; simplemente nos enfocamos en respetar la raíz. Cuando trabajas directo desde la fuente, pienso que la coherencia sonora y el equilibrio entre ritmos fluyen de forma natural”, dijo Ronaldo Rodríguez Hernández “Ronkalunga” a DIARIO LAS AMÉRICAS.

Homenaje a grandes de Cuba

El nuevo disco de Ronkalunga fue grabado en el legendario Crescent Moon Studios, en Miami, y nació de su encuentro creativo con Emilio Estefan, productor que durante décadas ha participado en la internacionalización de la música latina, y que encuentra en Ronkalunga una voz interesada en preservar aquello que muchas veces se diluye cuando un artista intenta conquistar nuevos mercados: la raíz.

“Nos reunimos en su estudio Crescent Moon, donde él me presentó una canción que había escrito para mí, Regalito. Y desde la primera escucha la sentí muy mía, con una vibra y una esencia que encajaban perfectamente con mi estilo, así que decidimos grabarla. La química de trabajo fue tan inmediata y natural que ese primer tema terminó convirtiéndose en un disco entero. De esa conversación inicial me impactó profundamente su humildad, su profesionalismo y su elegancia al tratar con los músicos. Ver a alguien con su trayectoria mantener intacta la pasión y el amor por la creación musical fue algo con lo que me sentí plenamente identificado”, dijo el artista nacido en la ciudad de Baracoa, en la provincia de Guantánamo, Cuba.

¿Cómo fue ese proceso de composición compartida y qué aprendiste de Emilio Estefan como escritor? – le preguntamos.

“Fue una experiencia muy enriquecedora. Como cantautor, uno tiende a concentrarse mucho en la poesía y en la estructura pura del tema, pero trabajar con Emilio me aportó una visión estratégica del mercado y de cómo proyectar la canción para que conecte de forma masiva sin perder calidad. Fue un aprendizaje directo sobre cómo unir la sensibilidad del autor con la efectividad de la producción a gran escala”, dijo, quien confiesa su mayor inspiración proviene de maestros como Beny Moré, Celia Cruz, Miguel Matamoros, Compay Segundo y Buena Vista Social Club, entre otros.

Sin embargo, cuando le pedimos identificar las influencias que atraviesan con mayor claridad el nuevo álbum, se queda con dos.

“Beny Moré y Celia Cruz. De ellos viene esa columna vertebral de ritmo, amarre, cubanía y sabor que atraviesa todo el álbum. La soltura de Beny para dominar el tiempo, y la fuerza interpretativa de Celia son referentes directos en la sonoridad de La chiva, dijo el músico, que adquiere una fama abrumadora por ser de los pocos de su generación que intenta mantener visible la música tradicional cubana fuera de la isla, en momentos en que buena parte del mercado latino se mueve hacia otros códigos sonoros como el reparto y la música urbana.

“Emilio Estefan me habló de la diferencia entre los artistas que necesitan ser pulidos o redirigidos, y aquellos que ya cuentan con un sello y un estilo claramente definidos. Me decía que el valor de un buen productor está en saber identificar esa identidad para no alterar lo que ya funciona orgánicamente. Él vio en mí una propuesta clara en cuanto a estilo, talento y originalidad. Y en ese sentido su mejor consejo fue darme el espacio para ser yo mismo y dejar que la música fluyera con total naturalidad”, añadió.

De los campos de Baracoa a Miami

Detrás del momento profesional que vive Ronkalunga existe una historia menos visible y bastante más accidentada. El músico viene de los campos de Baracoa, en el oriente de Cuba, un origen que aparece no solamente en su repertorio musical, sino también en la manera en que interpreta su trayectoria. Y en este sentido la canción Cocodrilo, por ejemplo, es quizás una de las piezas más personales del álbum, ya que allí habla de caer, levantarse y aprender a caminar solo. Para él, esos versos condensan años de sacrificios, disciplina y decisiones que, asegura, en ocasiones le cerraron puertas.

“Vengo de los campos de Cuba, de un entorno complejo donde a veces hasta el derecho a soñar o a imaginar otros horizontes parece vetado”, relata el músico, que también habla de las presiones de una industria en la que asegura haber preferido avanzar más lentamente antes que modificar aquello en lo que cree.

“Elegí el camino más largo: subir este edificio escalón por escalón. No me interesa el elevador ni estoy dispuesto a pagar su precio porque mi única ambición real es que cada día una persona nueva descubra mi música y encuentre en ella un motivo para ser feliz”.

Billboard te describe con una "apariencia despreocupada" y una voz "profunda y sensual". ¿Cómo llevas esa atención mediática sin que cambie quién eres como artista? – le consultamos.

“Respeto mucho la opinión de la prensa y de la crítica, pero no dejo que una etiqueta me defina. Ellos analizan un logro o un tropiezo puntual; sin embargo, uno es la sumatoria de muchísimas batallas, aciertos y errores que no aparecen publicados en ningún artículo. La clave está en mantener los pies bien puestos en la tierra”.

“Y uno de los ejemplos de esta filosofía de vida y trabajo es El carnicero, una canción surgida de una descarga que terminó adquiriendo vida propia entre el público y éxito internacional. Ver cómo una canción que nació en una descarga santiaguera se convertía en un himno, llenando bares y deteniendo el tráfico en el aeropuerto, ha sido una lección de humildad. La canción ya no era de Ramón ni mía, era de la gente”, analizó.

Próximo concierto en The Fillmore

Ese tránsito, desde un contexto profundamente local hasta públicos mucho más amplios, parece sintetizar la apuesta que Ronkalunga intenta profundizar con La chiva: demostrar que una expresión musical no necesita desprenderse de su procedencia para resultar universal.

Es por eso que el próximo paso para consolidar esta etapa es llegar a al escenario del Fillmore Miami Beach, una sala emblemática a la que lleva por primera vez su espectáculo el 21 de agosto.

“Busco despertar sentimientos positivos que alivien la carga cotidiana, porque yo canto para curar y para curarme a mí mismo”, finalizó Ronkalunga.

Si desea saber más del artista y sus presentaciones, visite el perfil en Instagram @ronkalunga_oficial

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