Ambientada en la convulsa New York de los años 30s (que atraviesa la Gran Depresión, Ley Seca, segregación racial, gangsters y confrontada con los horrores de la Segunda Guerra Mundial), Spider-Noir nos presenta a Ben Reilly (Nicolas Cage), un investigador privado que lucha por mantenerse a flote en una economía caótica y una ciudad cada vez más peligrosa. A pesar de verse como un tipo común y corriente entrado en edad, él oculta un secreto: posee poderes especiales que, tiempo atrás, lo hicieron transformarse en The Spider , el único superhéroe que ha tenido New York.
Lastimosamente, una traumática experiencia en su pasado hizo que Ben colgara la capa y se dedicara por completo a su labor como investigador junto a su fiel secretaria Janet (Karen Rodriguez). Como es de esperarse, las cosas se complican para él cuando es contratado por una misteriosa cantante, la sensual Cat Hardy (Li Jun Li), para resolver un caso que lo llevará a cruzarse con Silvermane (Brendan Gleeson), el mafioso más despiadado del lugar. Es así como, al igual que todo protagonista del film noir, Ben terminará atrapado en una red de mentiras, conspiraciones y deseos, que lo obligarán a confrontar sus miedos y replantearse su labor como The Spider.
Creada por Oren Uziel (22 Jump Street, Mortal Kombat, The Lost City) y bajo la Producción Ejecutiva de Phil Lord, Christopher Miller y Amy Pascal (responsables de Spider-Man: Into the Spider-Verse y Spider-Man: Across the Spider-Verse), Spider-Noir es una de las apuestas más arriesgadas que hemos visto en mucho tiempo en el mundo de los superhéroes.
Más allá de su mezcla de géneros atípicos (noir con drama, aderezado con una que otra secuencia de acción y una pizca de humor negro), esta es, finalmente, una serie pensada para un público más adulto. Su protagonista atraviesa la crisis de sentido de la mediana edad, rehuye de su pasado, hace la vista gorda en una ciudad azotada por el crimen mientras se enfoca en sus intereses personales (hasta el punto de invertir la famosa cita que lo define a “sin grandes poderes no hay grandes responsabilidades”), su visión de la justicia no es binaria y no posee el carisma inocentón que suele tener Spider-Man en la mayoría de sus versiones. A pesar de esto, es imposible no empatizar con Ben desde el primer momento gracias a su humor ácido, inteligencia aguda y ese estoicismo que suele caracterizar al clásico investigador del noir (marcado por unas motivaciones egoístas donde el deseo y la redención se confunden).
El solo hecho que Nicolas Cage aceptara el proyecto (que toda la vida ha trabajado en cine y se ha rehusado a explorar en otro formato diferente) y que Spider-Noir sea el primera serie live-action de Spider-Man que tenemos (al menos en occidente y omitiendo la japonesa de 1978), reafirma la envergadura de este proyecto.
El guión de Spider-Noir no busca reinventar el género, al contrario, lo honra en todo momento y aprovecha que el público lo conoce para ahorrarse el tiempo en explicaciones y dedicar cada minuto a desarrollar sus personajes (donde reside una de las grandes fortalezas de la serie). Nicolas Cage está en su punto, por momentos tiene el aura de Humphrey Bogart… pero, de vez en cuando, saca su característico histrionismo lo que le imprime a Ben una personalidad única que lo hace brillar con luz propia en el Olimpo del noir. A su lado, Karen Rodriguez, nos regala a una Janet que es mucho más que la típica Girl Friday: es una mujer inteligente, adelantada a su época, llena de carisma y que se convierte en la mejor sidekick para Ben (de lejos, el personaje más entrañable de la serie). En esa misma tónica, tenemos a Lamorne Morris, quien da vida a Robbie Robertson, el periodista mejor amigo de Ben y a través del cual exploramos la segregación racial y el amarillismo reinante en la época. Robbie no solo funciona como una suerte de conciencia de nuestro protagonista, también lo apoya en el campo y le recuerda constantemente su compromiso moral como The Spider con la ciudad.
En contraposición a los héroes, tenemos una de las grandes sorpresas de la serie: Li Jun Li, quien encarna a Cat Hardy, la clásica femme fatale, misteriosa y hermosa que pone en aprietos al detective (esa que, en palabras de Roger Ebert, lo mismo podría amarle que matarle). El siempre excelso Brendan Gleeson nos da a un Silvermane que es como la quintaesencia de todos los mafiosos de la época (y que fácilmente podría ser padre o abuelo del temible Kingpin). A su alrededor, tenemos una galería de personajes excéntricos que se vuelven sus matones: Lonnie Lincoln / Tombstone (Abraham Popoola), Dirk Leydon / Megawatt (Andrew Lewis Caldwell), Flint Marko / Sandman (Jack Huston). Ellos no solo fungen como antagonistas con poderes especiales, sino que también nos permiten explorar cómo esos outsiders que viven al margen de la ley se terminan “pasando al lado oscuro” al no poder conseguir su lugar en la sociedad (y que deja leer entrelíneas una suerte de metáfora sobre los soldados que, gracias al síndrome post-guerra, terminaron en las calles o haciendo cosas terribles al ser rechazados por todos).
Una de las cosas que, sin lugar a dudas, es una delicia de Spider-Noir es su apartado visual. La dirección de cada capítulo está lleno de planos que son un homenaje a cientos de películas noir (con angulaciones dramáticas y puesta de cámara muy bien pensada que emulan escenas de clásicos como The Maltese Falcon, Double Indemnity, The Third Man, The Big Sleep, Touch of Evil, entre muchos otros). La cinematografía es hermosa, llena de claroscuros sumamente contrastados, juegos con sombras, lentes tilt shift y composiciones que hacen que provoque enmarcar cada fotograma. El diseño de producción es impecable y la paleta de colores es vibrante. El montaje también emula los clásicos del cine, jugando con disolvencias, superposición de imágenes, filtros de ensueño y el pacing de ese suspenso que se cuece a fuego lento en conversaciones, miradas y silencios que sugieren al espectador mucho más de lo que se dice.
Spider-Noir también marca un hito al darle al espectador la posibilidad de disfrutar la serie en blanco y negro o en “True-Hue Full Color”. Esto no es un simple capricho, genuinamente, ambas opciones cambian por completo nuestra percepción del show. La primera, le da a la historia un tono más adulto, cercano al noir con una hermosa gamma de grises que se vuelve hipnótica por lo envolvente que es. La segunda, con sus colores brillantes y saturación de alto contraste, hacen la serie más cercana a las historietas antiguas (alejándose por completo de los colores lavados y atmósfera gris que aqueja al cine en la modernidad). Sea cual sea la versión que el espectador elija, mi recomendación personal es ver, por lo menos, un episodio con la otra opción para que se percaten de la gran diferencia que hace el color en cómo percibimos la historia.
A pesar de ser una mezcla de géneros harto conocidos y utilizar a uno de los personajes con más iteraciones en el universo de Marvel, Spider-Noir logra algo que parece imposible en la modernidad: tener personalidad. Su amor y respeto profundo por cada uno de los clásicos del noir salta a la vista en cada plano de su puesta en escena donde personajes que habitan en el submundo de la metrópolis esconden su alma detrás de diálogos ácidos, el humo de cigarros, licor barato y callejones oscuros. Contrario a lo que algunos podrían pensar, cambiar al clásico héroe que encarna la lucha del bien contra el mal por el investigador noir no es un anacronismo. A pesar de sus achaques físicos, su crisis de identidad y tener el corazón roto por la culpa de un pasado que lo persigue, Ben Reilly intenta mantenerse de pie en una ciudad infestada de corrupción y violencia donde la línea entre la luz y la oscuridad es mucho más difusa de lo que parece (como la compleja gamma de grises que la serie visualmente presenta). Esto, sin lugar a dudas, es más cercano al mundo real de lo que parece. Al final, el viaje de Ben nos enseña que el pasado no tiene que determinar nuestro futuro y que la verdadera valentía está en, sin importar el resultado, apostar el todo por el todo cuando decidimos escuchar nuestro corazón.
Lo mejor: la mezcla de todas las convenciones del género noir con los tropos de Spider-Man. La cinematografía (tanto en color como en blanco y negro) y el diseño de producción. Las actuaciones de todo el cast. Su sentido del humor y diálogos ingeniosos.
Lo malo: su registro y ritmo puede que ahuyente a los fans que esperan una serie de acción. Aunque todo el eje de la historia está centrado en la investigación de Ben, tener unas escenas extras con The Spider no caerían para nada mal.
Entrevista
Por el estreno de Spider-Noir, en Diario las Américas conversamos con Karen Rodriguez quien da vida a Janet.
Luis Bond: Spider-Noir es un tipo de historia muy diferente a lo que estamos acostumbrados, está más cerca del género noir que de la acción. ¿Cómo llegaste a este proyecto?
Karen Rodriguez: (Suspira) ¡Fue un torbellino!. Me contrataron… como una semana antes de empezar. (Risas). Yo había hecho una audición antes y luego me volvieron a llamar, pasé por una ronda de pruebas y luego tuve que volar a Los Ángeles muy rápido para hacer una lectura de guión y una prueba de química con Nick. Y luego, a partir de eso, tuvimos como una semana; recibí todos los guiones, hicimos la prueba de cámara y estábamos tratando de descifrar cómo se va a ver Janet y… nos decidimos por hacerla mucho más pícara, ¿sabes? Realmente fue como un sueño hecho realidad. Estaba estupefacta. Luego aparecí en el set y ahí está Nicolas Cage como este tenaz detective,y los sets eran simplemente increíbles y... sí, ni siquiera sé cómo ocurrió todo esto... Todavía estoy procesando toda la historia para ser honesta.
LB: Tu personaje es algo así como una ayudante para Ben, pero mantienes la vista en las finanzas, le aportas un toque de humor negro a la historia. De todas estas cosas, ¿qué te atrajo de Janet cuando leíste el guión?
KR: Ella simplemente saltaba de la página. Lo que Oren creó es un personaje original. Pensé que eso era tan emocionante porque, en cierta forma, me dio mucha oportunidad de jugar y hacerla mía. Obviamente ella está en el estilo noir de la "Girl Friday", ya sabes, ella es la secretaria que de alguna manera mantiene las cosas en marcha, lo descifra todo. Pero también pensé que tenía mucho... Tenía mucho pathos, mucho corazón. Creo que es un personaje aspiracional. Quiero decir, yo quiero ser como ella. Quiero ser alguien que cree plenamente en sus capacidades, que puede hacer lo que se proponga. Si le das un problema, lo va a resolver y, además, te hará reír en el proceso. Recuerdo que Oren me dijo cuando obtuve el papel: "Todo el mundo ama a Janet". Y yo pensé: "¡Oh, Dios! Qué desafío", ya sabes, ¿cómo interpretas a alguien que todo el mundo ama? Pero realmente me dieron mucha libertad, me decían: "Tienes a toda la orquesta, tócala, Karen". Creo que pude poner mucho de mi propio corazón…
LB: Sí, y voy justo a eso... porque quiero saber, ¿cómo construiste a Janet? ¿Te inspiraste en la vida real o en personajes de películas noir?
KR: Bueno, antes de empezar, como te dije, solo tuve la semana. Así que estudié mucho el guion al principio. Luego, más tarde, a medida que avanzaba la temporada, vi muchas más películas noir. Y lo que eso me confirmó fue que Janet está en esa tradición, pero también es totalmente original, ¿sabes a lo que me refiero? Cuando leía el guión, pensaba: "Ella es tan moderna para mí". Es una persona en la que Ben confía, él la ama, sabe que ella es más inteligente que él y le permite simplemente estar en la oficina y hacer lo suyo. Y pensé: "estamos en la década de 1930, ¿Qué tan especial es eso?” Así que simplemente investigué, traté de tomar inspiración de otras cosas, pero en última instancia, lo que realmente fue determinante es que ella me recordaba a mi hermana, a mi mamá, a mi tía... o sea, me recordaba a mí, como personas que te aman pero te ponen en tu sitio, ¿okey? (Risas)
LB: Sí, ella es como la jefa dirigiendo toda la oficina.
KR: Así es, es la que manda, es la que manda.
LB:. (Risas) Janet y Ben se sienten como si hubieran estado trabajando juntos toda su vida. ¿Cómo fue construir este tipo de relación con Nicolas Cage?
KR: Gracias por decir eso, qué cumplido. Definitivamente fue como algo de lo que éramos muy conscientes, como que queríamos que sintieran que había una relación simbiótica entre ellos y que había mucho amor, porque obviamente, se la pasan bromeando y peleando el uno con el otro. Así que el amor tenía que estar muy presente y esa confianza. Le debo mucho de eso a Nick. Él fue tan dulce y amable, es un gran profesional. Para mí eso fue un punto de inflexión muy grande de mi experiencia con la serie. Como, no era solo "esto es algo a una escala épica", como "qué sueño hecho realidad estar en algo de Spider-Man, ver esas cosas en tiempo real", sino que también fue para mí, como actriz, ver a uno de los grandes, como un actor legendario que ha estado en el negocio del cine por como 45 años. Eso no se puede replicar. Para mí... creo que hubo un profundo cuidado y reverencia de mi parte, y por su parte, él fue tan generoso conmigo... creo que nos mantuvimos muy presentes el uno al otro un poco. Y entonces, en las escenas era simplemente encontrar formas de divertirse. Y nosotros vaya que nos divertimos mucho. (Risas) Sí.
LB: Se nota, se sienten como familia. Para terminar, ¿qué comparte Karen con Janet y qué te llevas personalmente de Janet después de que toda la serie ha terminado?
KR: Creo que lo que comparto con ella es un sentido del humor pícaro, que yo también me preocupo mucho por mi gente y ferozmente me ocupo de ellos. Lo que me llevé de ella es una gran lección para mi vida—todavía estoy tratando de adoptarla—es que Janet realmente cree en sí misma. Yo soy la hija mayor, así que siempre estoy como: "¿Qué va a salir mal? ¿Cómo lo soluciono antes de que suceda?". Soy como una pensadora catastrófica, en parte. Pero Janet es el tipo de persona que dice: "Ah, ¿hay un problema? Genial, lo voy a ver… está bien, lo voy a solucionar porque soy capaz". Y punto. Y había algo tan poderoso… en eso, ni siquiera puedo describir cuán poderoso fue eso para mí, tener a una mujer joven que dice: "Sé que soy capaz, lo creo, y eso es todo". O sea, súper sencillo de esa manera. Eso es tan poderoso y estoy tratando de llevar eso conmigo, que ella simplemente es una... es una tipa genial (a baddie), ya sabes.
LB: Sí, todos necesitamos a una Janet en nuestras vidas.
KR: Exacto. Necesitamos ser como Janet y necesitamos a una Janet que nos diga: "Vamos, podemos con esto, bebé", sí.