MIAMI.- Desde la disciplina de una cocina exigente hasta el pulso creativo de la pastelería artesanal, Susana Rengifo ha construido una trayectoria de más de una década entre Venezuela y Estados Unidos. Fundadora de Cookcinera, hoy lidera equipos y proyectos donde la técnica, la estética y el servicio se miden al detalle. En 2024 fue galardonada con el Tacarigua de Oro Internacional (Mención Platino) y, más tarde, su nombre volvió a sonar en el mismo escenario, esta vez como jurado calificador para la edición 2025 del mismo premio.
En Cookcinera, el liderazgo de Susana Rengifo no se expresa con discursos largos, sino con decisiones concretas que se notan en el resultado final: estándares claros, ritmo de trabajo bien marcado y una cultura de equipo donde cada persona entiende qué significa calidad en la práctica. Su rol va más allá de crear postres: implica dirigir la preparación de productos artesanales para eventos y clientes privados, formar equipos que funcionen bajo presión y sostener una ejecución consistente, incluso cuando el calendario aprieta y los pedidos se multiplican. Esa capacidad de sostener el nivel, sin improvisar ni bajar la guardia, es parte de lo que la ha convertido en una figura clave dentro de su empresa.
Su carrera, además, es el tipo de trayectoria que se construye en movimiento. Con más de diez años de experiencia, ha trabajado en hoteles y restaurantes, y también como chef privada en Estados Unidos y Venezuela. En ese cruce de escenarios, la técnica se pule y el carácter se prueba. Porque una cocina de hotel exige orden; un restaurante exige velocidad y coordinación; y el servicio privado exige, sobre todo, precisión y discreción. Susana se ha movido en esos tres mundos con una misma idea fija: la excelencia no es un golpe de suerte, es un método.
Reconocimientos
Ese recorrido fue reconocido en diciembre de 2024 cuando recibió el prestigioso galardón Tacarigua de Oro Internacional, Edición Venezuela 2024, Mención Platino, en la categoría Chef Pastelera con Proyección Internacional. Más allá del título, el premio funciona como una validación pública de un trabajo que suele ocurrir detrás de puertas cerradas, en talleres, hornos y mesas de montaje. También confirma algo que su historia viene diciendo desde hace años: su oficio no se queda en lo local, dialoga con audiencias y expectativas distintas, y se sostiene en cualquier lugar donde la exigencia sea real.
Pero lo más revelador llegó después, para el período 2025, la Fundación Cultural Tacarigua de Oro certificó su selección como Juez Honorífico Calificador, destacando que su contribución era fundamental para garantizar un proceso de evaluación justo y profesional en la gala de los Premios Tacarigua de Oro Internacional 2025 para juzgar personajes dentro del mundo culinario. No es un detalle menor: no todas las trayectorias premiadas terminan ocupando un lugar de decisión. En su caso, el reconocimiento se transformó en confianza institucional. Este premio nació en 2009 y se plantea como un reconocimiento orientado a promover y destacar talentos en distintos ámbitos, con proyección nacional e internacional, ha sido recibido por personalidades artísticas y profesionales ampliamente conocidas, lo que convierte cada edición en un punto de encuentro entre medios, cultura, industria y figuras públicas.
Su selección como jurado se vincula a su desempeño como profesional en el área gastronómica y su relación con personalidades importantes del mundo del entretenimiento. Esa combinación habla de una figura que no solo ejecuta, sino que comunica; no solo produce, sino que representa. En el mundo culinario actual, donde la marca personal convive con la técnica, esa habilidad suma peso: saber liderar una cocina, pero también saber contar una visión, sostener un criterio y evaluar con objetividad.
Su relación con el mundo de los famosos aparece, precisamente, en esa intersección entre lo privado y lo público. La experiencia como chef privada y el trabajo para eventos y clientes de alto perfil la han acercado a entornos donde la imagen y el detalle importan tanto como el sabor. En esos espacios, la pastelería no es solo postre: es parte del espectáculo, un cierre que se fotografía, se comenta y se recuerda. Aunque muchas de esas colaboraciones se manejan con confidencialidad, su trayectoria sugiere familiaridad con dinámicas propias del entretenimiento, la producción de eventos y las celebraciones donde se mueven figuras reconocidas.
En Cookcinera, su empresa que lleva el nombre por el que es conocida públicamente, ese respaldo se vuelve acción. Liderar, en su caso, es sostener un estándar cuando nadie está mirando. Es formar equipos que entiendan por qué una receta se respeta y por qué una decoración se termina con paciencia. Es cuidar el producto, pero también cuidar a las personas que lo hacen posible y cuando una carrera llega al punto de ser premiada y, además, convocada para evaluar a otros, lo que se reconoce no es un momento brillante, sino una constancia. Susana Rengifo, representa una forma de liderazgo silencioso pero firme: el que se construye con técnica, con carácter y con resultados.