MIAMI.-El cubano Yalil Guerra vive intensamente la dulzura y la agonía que puede albergar un pentagrama. La música es su lenguaje y con ella logra transmitir sentimientos diversos, unir a personas de distintas culturas.

Es tan dócil y a la vez caprichosa la música, que puede convivir y aportar riqueza a otros ámbitos artísticos como la literatura, la pintura o el teatro. Este y otros aspectos son parte de la poética del compositor, productor y guitarrista nacido en La Habana en 1973, con una sólida formación, además de merecidos reconocimientos.

Te puede interesar

Las raíces, la isla

“El amor por la música comienza con mis padres, el dúo Rosell y Cary”, explicó el artista a DIARIO LAS AMÉRICAS. Esa inclinación se debió, también, “a la afluencia de personas del mundo de las artes que visitaban la casa, que era como un aeropuerto”.

Junto a su hermana Yamila, comenzó “a ser parte del show que mis padres hacían cuando salían de gira a las provincias, siempre en verano, cuando estábamos de vacaciones en las escuelas. A partir de ahí comenzó mi peregrinaje por la música”.

Guerra realizó estudios de Guitarra Clásica en la Escuela Nacional de Música de Cuba. Con 16 años obtuvo el segundo premio y el galardón especial en el Concurso Internacional y Festival de Guitarra Clásica en Cracovia, Polonia, en 1990, convirtiéndose en el cubano más joven en recibir un premio en un concurso internacional.

Luego ingresó al Instituto Superior de Arte. “El encuentro con la música clásica me abrió a un mundo increíble de experiencias auditivas, de conocimiento que se potenció y expandió en estudios posteriores”, constató el creador.

músico Yalil Guerra - guitarra clásica.jpg
El talentoso músico Yalil Guerra tiene una formación de base en guitarra clásica.

El talentoso músico Yalil Guerra tiene una formación de base en guitarra clásica.

Música viajera, siempre cubana

En los años 90 partió con su familia a España. Guerra tiene claro, como otros artistas, que aunque la vida le lleve por distintas latitudes, su música siempre será cubana, porque bebe de un legado que se manifiesta allí donde cree, porque la isla tiene un peculiar sello de identidad que acompaña a sus hijos. José Martí, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Celia Cruz, por citar algunos, desbordaron cubanía en el filo del exilio, en la distancia.

En Madrid obtuvo un máster en Guitarra Clásica por la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Además estudió Contrapunto y Fuga, “una de las ramas más importantes de la composición”.

La atracción por componer venía desde su niñez, cuando a los 10 años “tenía aquel bichito de que quería ser arreglista. En Cuba ha habido siempre mucha escasez, así que cuando me empataba con una libreta o un lápiz de color, los guardaba, como una persona que va acumulando comida para el invierno”.

Comenzó a hacer arreglos de música popular, lo que le dio “entrenamiento para descubrir la ritmática y la riqueza que encierra la música popular, impresa de una manera sutil, y otras veces más evidente, en mi música clásica”.

En esa línea explicó que “la música popular ha sido siempre la inspiración de muchos compositores a lo largo de la historia y yo no he sido la excepción. He tenido la suerte de tocar este tipo de música en mi día a día, no estoy ajeno a la experiencia de disfrutar ambos estilos: lo clásico y lo popular”.

Fue en España donde nació el estudio de grabación de la familia, tras “ser rechazado muchas veces por casas discográficas que no querían apostar por talentos jóvenes”. El sello discográfico RYCY (las iniciales de la familia: Rosell, Yamila, Cary y Yalil), fue la confirmación de que “uno nunca debe ser víctima de las decisiones de terceras personas cuando no te abren las puertas. El crecimiento debe ser individual, personal”.

Y el tiempo lo confirmó: RYCY Productions, Inc. atesora un Latin Grammy y 14 nominaciones a dicho galardón.

Partir, otra vez

Con el comienzo de siglo, la familia dio otro salto y llegó a EEUU “con más experiencia y más preparados, pero desde el punto de vista profesional fue empezar de cero”. Como recordó Guerra, “estuvimos en Miami, una ciudad que me encanta, muy cerca de muy cultura, de Cuba”.

“Pero hubo un momento en que teníamos que buscar algo más, y decidimos venir a Los Angeles en 2002”, relató el compositor.

Desde 2008, y con la premisa de que su música “es para todos”, entró en contacto “con colegas que estudiaron conmigo y que viven en Cuba. Empecé a viajar a La Habana y llevar mi música, de manera independiente”, pues “es una música universal y no me le van a poner ningún tipo de tag (etiqueta), es la cultura cubana”.

De esos intercambios han surgido proyectos junto a Iván Valiente (con la orquesta Ensamble Solistas de La Habana), con la Camerata Romeu, y también la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, “que el año pasado estrenaron una sinfonía que escribí inspirada en José Martí, llamada La palma real”.

Además, vale destacar que Guerra ha logrado que la música del compositor cubano Aurelio de la Vega (nacido en 1925 y exiliado en 1959) “regrese a los escenarios cubanos después de más de 60 años. He sido como un poco el embajador, el que dice ‘por favor, vamos a olvidarnos de la política un rato y vamos a unificar la música’. Es resaltar la cultura más allá de cualquier conflicto”.

Renacimiento

Escuchar el disco Renacimiento puede ser un ejercicio catártico, un remolino de pasiones que van desde un diálogo juguetón entre fagotes hasta un triste pasaje de violines, violas, violonchelos y contrabajo. Esta colección de música de cámara bajo el sello RYCY Productions, Inc. es un homenaje a la pintura, la música y la literatura cubanas.

“La pandemia ha hecho que nos preguntemos qué es lo verdaderamente importante. Teníamos una vida muy agitada donde el tiempo no alcanzaba. Ese proceso de análisis me llevó al título, porque creo que después de esto habrá un renacimiento”, detalló sobre la génesis del álbum.

Entre las obras del disco destacan Las musas de San Alejandro, pieza para quinteto de viento dedicada a los pintores cubanos Cundo Bermúdez, Amelia Peláez, René Portocarrero, Víctor Manuel y Carlos Enríquez; Homenaje a Aurelio de la Vega, para piano; y la obra para orquesta Afrodita, interpretada por Ensamble Solistas de La Habana, con Iván Valiente a la batuta.

Hay sutiles referencias a lo cubano en este fonograma. La trova, el son, lo afrocubano y el bolero se entrelazan con lo clásico en un pulido material donde resalta lo visual, lo cinematográfico, la acción. Para entenderlo, basta con adentrarse en el contrapunteo instrumental que el compositor crea en El rapto de las mulatas; o en la complejidad y el dramatismo que logra en Toccata, solo con un piano.

Una pieza singular es, sin dudas, Al partir, que lleva el título de un poema de Gertrudis Gómez de Avellaneda y, como explicó Guerra, “pertenece a un ciclo de obras que estoy haciendo con poemas, del cual ya tengo la segunda obra escrita, Negro bembón, inspirada en el poema de Nicolás Guillén”.

Adelantó que piensa trabajar con la poesía de José Lezama Lima, pues “siempre trato de buscar conexión con el legado de la cultura cubana, con el pasado”. Asimismo, estudia los poemas del libro La Edad de Oro, de José Martí.

Portada del disco "Cuba: The Legacy", de Yalil Guerra y Aurelio de la Vega.jpg
Portada del disco

Portada del disco "Cuba: The Legacy", de Yalil Guerra y Aurelio de la Vega.

La docencia y el rigor

Durante su carrera, Guerra ha perfilado sus herramientas como profesor, una pasión que lleva de forma paralela a la creación. Obtuvo un máster en música para cine en Shepherd University, donde también fue profesor. Y en UCLA (Universidad de California, Los Angeles) también trabajó como profesor asistente.

“Es muy lindo pasar el conocimiento a otras personas y enseñarles al amor por las artes de calidad, sin criticar otros tipos de arte. Soy muy cuidadoso y ético cuando me refiero a otros estilos musicales. Como productor, entiendo que la música es funcional y cada género tiene su mercado y su finalidad”, destacó.

Por ello enseña a los jóvenes “que lo que escuchas en la radio no es siempre lo que tiene el máximo de complejidad. La música clásica tiene todo el conocimiento que existe. De ahí para abajo todo absorbe de este conocimiento, desde los Beatles, el jazz, todo se alimenta de lo que se ha hecho en la música clásica”.

El compositor, que ha trabajado con artistas como Celia Cruz, Isaac Delgado, Albita Rodríguez, Rey Ruiz, entre otros, no deja de explorar nuevos temas. Su constancia ha dado provechosos frutos, como el Brandon Fradd Fellowship en composición musical, otorgado por CINTAS Foundation, 2014-15; el Eugene V. Cota-Robles Fellowship, 2017-18; y las becas Lalo Schifrin y Wise Family, en 2020.

Ahora, en su cuarto y último año de un Doctorado en Música en UCLA, presenta un ensayo sobre el compositor ruso Igor Stravinsky, “algo que nadie en todos los años que se ha estudiado sobre Stravinsky ha encontrado”.

Junto al monográfico, su disertación doctoral incluye un concierto para piano y orquesta, en el que trabaja actualmente. Por otra parte, imparte clases de música de forma privada, crea obras para cine y medios digitales, y disfruta el tiempo con sus hijos Sofía y Yalil, que también se inclinan por la música. “Es una vida bastante entretenida, siempre tengo algo que hacer”, comentó.

Latin Grammy a la vuelta de la esquina

En 2012, Yalil Guerra obtuvo un Latin Grammy con la obra para piano Seducción. Como recordó, “ese año fue muy curioso porque fuimos cuatro compositores cubanos nominados: Leo Brouwer, Tania León, el maestro Aurelio de la Vega y yo”.

La pieza nació de una manera muy “graciosa”, cuando un productor de cine le pidió una muestra de su trabajo. “Regresé a casa y escribí de una sentada el 80 por ciento de la obra”. Para Guerra, el premio fue como “ganar la lotería”, y destacó que “cada vez que un éxito llega, me siento nervioso: es una gran responsabilidad. Después de escuchar a Richard Strauss, a Wagner, a Bach, a Beethoven, me siento como un niño de teta”.

Guerra presentó su disco Renacimiento a la edición actual de los Latin Grammy, en la categoría de Mejor Álbum de Música Clásica; y también las piezas Al partir y Afrodita, que compiten en el apartado de Mejor Obra Clásica Contemporánea.

Su objetivo es “elevar la cultura cubana, con mucho amor y cariño, y con un pensamiento de unidad, no de división. Como cubano es importante que seamos vistos y que nuestra música le guste a todo el mundo, no solamente la música popular, sino la clásica, que apela a la sensibilidad máxima auditiva. Soy partidario de unificar, no importa si eres de un lado o de otro, lo importante es que eres artista”.

En agosto comienzan las votaciones de los Latin Grammy y los resultados se conocerán en septiembre.

Embed

@GrethelDelgado_

Aparecen en esta nota:

DLA Clasificados

 

Diario Las Américas no se hace responsable de las opiniones emitidas por los lectores; sin embargo, exhorta a evitar el lenguaje vulgar u ofensivo contra terceros. Nuestra empresa se acoge al derecho de eliminar cualquier comentario que viole estas normas.

Diario Las Américas is not responsible for the opinions issued by the readers; however, it urges to avoid vulgar or offensive language against third parties. Our company is entitled to remove any comments that violate these rules.

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

El 18 de agosto culmina la elección primaria de la Comisión de Miami-Dade, que aprueba resoluciones que inciden en la vida cotidiana en este condado. ¿Cuáles temas deberían reforzar los candidatos?

Transporte público
Vivienda asequible
Desarrollo económico
Estrategia poscoronavirus
ver resultados

Las Más Leídas