La ciudad de Chicago no había sido muy afortunada en atestiguar campeonatos, porque el más reciente de los Cachorros fue en 1910, así que el venezolano jamás presenció lo que significa el festejo de un título. n n
Pero en ese 2005 la afición recordó con mucho cariño a quien fuese uno de los peloteros más carismáticos de los años 50, además de haber fungido como comentarista en español para el circuito radial y miembro del equipo de Relaciones Públicas de los patiblancos.
Había razones para tenerlo en la memoria. n nCuando Alfonso u201cChico u201d Carrasquel se estrenó en las Grandes Ligas, aún existían resabios del rechazo por el color de la piel, así como por la nacionalidad.
A pesar de eso el venezolano logró convertirse en figura entre la afición de los Medias Blancas de Chicago, que en ese entonces comenzaban a mostrarse como uno de los equipos más tolerantes. n
nPero ese no fue el peor obstáculo a vencer. Tuvo que tomar el puesto de Luke Appling, una de las figuras más importantes en toda la historia de la franquicia. Venció el estigma de la afición y con la gracia de su juego, fue uno de los más populares de ese conjunto.
En efecto, se ganó el apodo de u201cEl fantasma de la calle 35 u201d (en alusión a la dirección del viejo Comiskey Park) por la manera como le llegaba a batazos que parecían imparables. n nEn 1951 se convirtió en el primer pelotero latinoamericano que tomaba parte en un Juego de las Estrellas de las Grandes Ligas.
u201cNunca olvidaré ese juego porque cuando entré al clubhouse estaban muchas de las grandes figuras conmigo. Yogi Berra, Ted Williams y todos esos muchachos. No olvidaré ese día en Detroit u201d. Carrasquel encabezó la Liga Americana en porcentaje de fildeo en las temporadas de 1951, 1953 y 1954 y participó en cuatro Juegos de Estrellas. n
nEn Venezuela fue el primer gran ídolo deportivo. Llegó a recibir homenajes y reconocimientos de parte de diversos sectores y como siempre jugó en el béisbol invernal, la afición multiplicó el respeto.
Su chispa para contar las anécdotas y el haber desempeñado cargos públicos con dignidad, elevaron ese cariño.