MADRID.- En el duelo personal planteado e el fútbol desde hace ya una década, Cristiano Ronaldo se ha impuesto a Lionel Messi en los logres obtenidos en 2016.
MADRID.- En el duelo personal planteado e el fútbol desde hace ya una década, Cristiano Ronaldo se ha impuesto a Lionel Messi en los logres obtenidos en 2016.
CR7 cerró un 2016 que no olvidará con una colección de títulos que incluyó una ansiada Eurocopa con Portugal, una Liga de Campeones con el Real Madrid y la distinción individual del Balón de Oro. "Un año perfecto", como él mismo reconoció.
A sus 31 años, el portugués vivió uno de los momentos más álgidos de su carrera con la enorme conquista de su selección.
No se puede decir que fuera una gran Eurocopa de la estrella portuguesa a nivel individual. Llegó con muchos problemas físicos después de una fatigosa temporada con el Real Madrid y pronto se vio que no estaba al cien por cien. Pero ese carácter orgulloso que tiene sí le permitió ofrecer varias apariciones decisivas para su selección. Por ejemplo, en el triunfo 2-0 en semifinales ante Gales, con un primer gol que abrió el camino de la victoria.
La final fue amarga para él. Sólo pudo jugar 24 minutos porque una fuerte entrada del francés Dimitri Payet le provocó un esguince de rodilla. Eso sí, se reservó su cuota de protagonismo con su forma de vivir la final en el banquillo, gesticulando y ordenando. Como si del propio seleccionador se tratara. Exhibicionismo, dijeron unos. Compromiso, defendieron otros.
"Todos los trofeos son especiales, pero me deja un sabor especial la Eurocopa de Portugal porque fue la primera", reconoció el capitán portugués.
La Liga de Campeones le permitió al Real Madrid jugar dos títulos más. Y ganarlos. Ambos, en circunstancias parecidas, llenas de drama, pues se fueron a la prórroga. Fueron la Supercopa de Europa y, el domingo, el Mundial de Clubes.
De nuevo, el portugués se reservó el papel estelar en su último partido del año. Firmó un hat-trick ante el Kashima japonés, incluyendo dos goles en la prórroga que sellaron el 4-2 final. Obviamente, Cristiano Ronaldo fue elegido mejor jugador del parrtido.
El delantero había viajado a Yokohama ya con el Balón de Oro en su museo, su cuarto reconocimiento al mejor futbolista del año. Quedó a solo uno de Lionel Messi y el debate fue interminable entre los partidarios del portugués y los seguidores del argentino. Un año más.
"Las estadísticas no engañan. He hecho una temporada espectacular a nivel colectivo e individual. La gente muchas veces habla demasiado, pero estoy acostumbrado. Demuestro mi calidad dentro del campo y no me ha ido nada mal. He mantenido mi nivel siempre alto los últimos 10 años. Quiero seguir trabajando y disfrutar del fútbol, que es lo que más me gusta", aseguró tras el Mundial de Clubes.
Y tiempo es lo que se ha asegurado con su reciente ampliación de contrato con el Real Madrid hasta 2021.
Messi, un año para el olvido
Sin títulos individuales que exhibir y señalado como el "capo de una estructura criminal" por la fiscalía española, Lionel Messi cerrará en los próximos días un 2016 marcado por sus problemas tributarios, las repetidas decepciones con su selección y las escasas alegrías que cosechó con el Barcelona.
Aunque concluyó el año con una exhibición el domingo ante el Espanyol en la Liga española, siendo el futbolista que más goles marcó (59 tantos con el club catalán y Argentina) y su lista de títulos sume una nueva Liga y otra Copa del Rey, el astro argentino pone el broche a 2016 con un regusto más amargo que dulce.
Y no precisamente porque su archirrival Cristiano Ronaldo conquistara un nuevo Balón de Oro y se situara a tan sólo uno de igualar los cinco que el astro argentino ya luce en sus vitrinas.
El crack portugués del Real Madrid anotó menos goles que él en el total del año (55) y ganó títulos.
Tener que comparecer en los juzgados españoles acusado de haber evadido 4,1 millones de euros (unos 4,5 millones de dólares) entre 2007 y 2009 y haber sido tachado de "capo de una estructura criminal" por esa circunstancia supuso un tremendo golpe anímico para la estrella argentina, justo antes de disputar la Copa América Centenario con su selección.
Pendiente de la sentencia, el 10 argentino viajó a Estados Unidos con la esperanza y la ilusión de compensar con su selección sus cuitas judiciales y tributarias.
Un año después de haber perdido ante el vecino Chile la Copa América 2015 y dos después de caer en la final del Mundial de Brasil, la edición Centenario del torneo continental le ofrecía la posibilidad de redimirse de ésa y otras penas. Tampoco eso funcionó.
Con su incuestionable talento y sus goles, Messi condujo a Argentina a una nueva final, después de superar a Gabriel Batistuta como máximo anotador histórico de la "albiceleste".
Pero enfrentados una vez más a Chile en la definición, los entonces dirigidos por Gerardo Martino se estrellaron de nuevo. En los penales y con Messi al frente.
Como ya había hecho con el Barcelona en alguna ocasión, el cinco veces Balón de Oro pateó su lanzamiento -el primero- a las nubes. Y minutos después, en caliente y hundido, renunció.
"Para mí se terminó la selección. Ya lo intenté mucho, me duele no ser campeón con Argentina y me voy sin lograrlo. Es increíble, pero no se nos da", afirmó Messi el 26 de junio, en las entrañas del Metlife Stadium de Nueva Jersey, para sorpresa de todos.
"Son cuatro finales las que me tocó perder, tres seguidas. La verdad que es una lástima, pero tiene que ser así. No se da, lo intentamos, lo buscamos y ya está", concluyó entonces, decidido a no vestir de nuevo la camiseta de su selección.
Argentina se conmocionó. Y después de apuntarlo con el dedo tras cada fracaso, hasta organizó manifestaciones para suplicarle que reconsiderase su decisión.
Messi se hizo de rogar durante un par de partidos, abandonó a los suyos a su suerte y, en agosto, recapacitó.
"Amo demasiado a mi país y a esta camiseta", dijo para justificar su esperado regreso. "Hay que arreglar muchas cosas del fútbol argentino, pero prefiero hacerlo desde dentro y no criticando desde fuera", añadió, en una nueva muestra de su creciente madurez.
Se la dieron los reveses más que los éxitos: días después, la justicia española lo condenaba, junto a su padre, a 21 meses de cárcel por fraude fiscal. No entró ni entrará en prisión, pero la experiencia lo marcó.
Ahora, a punto de cerrar el año y ya de vacaciones, Messi proyecta un 2017 mejor. Lo abrirá casándose con Antonella, la madre de sus hijos, y espera cerrarlo con nuevos títulos y, probablemente, su enésima renovación.
FUENTE: dpa
