SANTIAGO.- Otrora invencible en eventos del ciclo olímpico, el béisbol de Cuba ha sido atormentado en los últimos años por el fracaso, un demonio que espera exorcizar en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023. "Ya nos toca ganar", dijo a la prensa el mánager de la selección antillana, Armando 'Mandy' Johnson.
Excluido en el calendario de los Juegos Olímpicos de París 2024, pero confirmado para Los Ángeles-2028, el béisbol es uno de los deportes clásicos en los Panamericanos desde la primera edición, en Buenos Aires 1951, y Cuba ha sido su gran dominador, con 12 de las 18 medallas de oro disputadas, 10 consecutivas entre 1971 y 2007.
Pero las cosas han cambiado.
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El cubano Alfredo Despaigne aplaude tras llegar a segunda base en un partido del Grupo A del Clásico Mundial de Béisbol, en Taichung, Taiwán, el 10 de marzo de 2023.
AP /I-Hwa Cheng
Muy lejos de los días en los que Orestes Kindelán, Omar Linares o Pedro Luis Lazo hacían temblar a sus rivales, el equipo cubano quedó relegado al bronce panamericano en 2011 y 2015, con Canadá quedándose con el oro y Estados Unidos con la plata en ambas ocasiones, y en 2019 ni siquiera subió al podio, ocupado por Puerto Rico, Canadá y Nicaragua.
El béisbol abrirá la agenda de competencias de Santiago 2023 este miércoles, dos días antes de la inauguración oficial, con el juego entre el anfitrión Chile y México por el Grupo A, que completan Panamá y República Dominicana. Cuba está encuadrada en el B con Colombia, Venezuela y Brasil y debutará el viernes contra la selección cafetera.
Cuba tocó fondo en el béisbol, su deporte nacional, cuando fue incapaz de entrar en Tokio 2020 en el regreso de esta disciplina a los Juegos Olímpicos. Había ganado oros en Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Atenas 2004 y platas en Sídney 2000 y Pekín 2008.
Problema de nunca acabar:
El aislamiento en el pobre sistema de liga local de los peloteros seleccionables, en tiempos en los que torneos internacionales les abrieron las puertas a profesionales, ha sido un factor determinante, explicó Roberto González Echeverría, profesor de la Universidad de Yale y autor del libro 'The Pride of Havana: A History of Cuban Baseball' (1999), en una entrevista reciente con la AFP.
"Si uno juega contra gente floja, uno es igualmente flojo; pero si juegas contra gente muy fuerte, entonces mejoras", apuntó González Echeverría.
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El lanzador de la selección de Cuba, Yariel Rodríguez, reacciona durante un juego del Clásico Mundial de Béisbol ante Australia en Tokio.
AP Foto/Toru Hanai
Con el fin de elevar el nivel, Cuba lanzó la llamada Liga Élite, que reúne en seis equipos a los mejores jugadores de los 16 conjuntos de la tradicional Serie Nacional.
Esta isla caribeña, pese al adverso panorama, sigue produciendo peloteros, pero las deserciones son constantes. Hombres estelares en las Grandes Ligas como José Abreu, los hermanos Yulieski y Lourdes Gurriel o Aroldis Chapman son ejemplos de ello.
Ausentes Estados Unidos, Canadá y el campeón panamericano de hace cuatro años, Puerto Rico, Cuba aspira a retomar el mando perdido.
Uno de sus líderes es el patrullero Yoelkis Guibert, quien integró la selección cubana que llegó a las semifinales del Clásico Mundial de este año, un rayito de luz en medio del oscuro panorama.
Fugas recientes en Cuba:
Las deserciones, como es costumbre, han golpeado: el slugger Osday Silva y los lanzadores Franky Quintana y Yeudis Reyes huyeron hace apenas unos días cuando el equipo jugaba en Puerto Rico la Copa del Caribe, torneo menor que sí ganó.
Cuba encontrará a adversarios peligrosos como Venezuela o México, contrincante que le privó del oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en una extraña definición, pues la final entre cubanos y mexicanos debió suspenderse por lluvia y el título se decidió por el récord previo.
México repite la base que ganó esa presea dorada con los pitchers Luis Fernando Miranda y Wilmer Ríos y el receptor Alexis Wilson entre sus referentes. Venezuela está encabezada por el serpentinero de pasado grandeliga Henderson Álvarez.
FUENTE: AFP