viernes 2  de  diciembre 2022
Tenis

El fuego sagrado de Alcaraz enciende el Miami Open

El tenista español elimina 7-6 (5), 7-6 (2) al campeón, el polaco Hurkacz, y jugará la final del Master 1000 y disputará la final contra el noruego Ruud, quien superó al argentino Cerundolo

Por Luis F. Sánchez 1 de abril de 2022 - 21:39

Casi todo el Hard Rock Stadium deliraba con Carlos Alcaraz, con sus jugadas, con sus cortes, con su energía. Por eso, cuando el español selló su victoria 7-6 (5), 7-6 (2) sobre el polaco Hubert Hurkacz, todo el estadio estalló en delirio y los aficionados celebraron el triunfo que querían.

Se trata la primera final de un torneo Master 1000 que alcanza el español. Y será el domingo contra el noruego Casper Ruud, quien horas antes había superado 6-4, 6-1 al argentino Francisco Cerundolo.

El enorme mérito de Alcaraz es haber sacado del torneo al campeón reinante. Rey muerto, rey puesto, pero el domingo.

“Estoy feliz de llegar a mi primera final de Master 1000”, exclamó Alcaraz. “Hurkacz fue un rival muy difícil, pero me salieron buenos tiros. La final también será contra un adversario muy complicado”.

El primer set se desarrolló punto a punto y como se veía venir fueron al tie brake.

La potencia en los saques del polaco lo hacía favorito para cerrar el primer set, pero como siempre el español sacó conejos de la galera, algo que lo han convertido en un jugador electrizante para los aficionados.

Los drops de Alcaraz, cuando corta la pelota, hacían saltar de sus asientos al público. Y fue precisamente con uno de ellos que el español se anotó un punto clave para empatar 6-6 en el quiebre. Luego ganó otro punto para apoderarse del primer set del partido.

alca6.jpg
Hubert Hurkacz aportó su acostumbrada potencia en las semifinales del US Open

Hubert Hurkacz aportó su acostumbrada potencia en las semifinales del US Open

El choque fue un enfrentamiento entre dos estilos.

El polaco es un jugador contundente, con una fuerza demoledora. Le pega a la pelota con dirección, sin lujos, pero con enorme efectividad. Por lo general es muy consistente, aunque esta vez cometió muchos errores no forzados. Sus saques son auténticos misiles y si no son ases dejan tan descolocado al rival en la respuesta que Hurkacz solo se limita a rematarlo.

Alcaraz, en cambio, posee una depurada técnica, que le permite no solo colocar la pelota donde quiere sino también hacer jugadas desconcertantes para sus rivales, como cortar la bola cuando el adversario menos lo espera, y lo hace de manera exacta, precisa.

Además, Alcaraz tiene la potencia de sus 18 años. Es el tercer jugador más joven en meterse en las semifinales en el Miami Open. Y posee un físico privilegiado. Alcanza la bolas que parecen imposibles y tiene un corazón del tamaño de un estadio que hace que el público se le entregue de manera total.

Todos estos atributos, y especialmente una gran agresividad para subir a la net y presionar a su adversario, los mostró Alcaraz la noche del viernes y precisamente son esos elementos los que han permitido que el público se le entregue de manera incondicional, lo apoye y lo respalde.

Alcaraz brinda una energía diferente en la cancha, y como bien señalaron los comentaristas en la transmisión del partido hacía algunos años que los aficionados no vibraban de esta manera con un jugador en el Miami Open, más aún cuando hace algunos ediciones que no están presentes en el torneo los tres grandes Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic.

El segundo set fue parecido al primero. Punto a punto, y cada uno defendió su saque. Más bonito es el teniz de Alcaraz, más variado, más rico, más inteligente y más imaginativo. Una ida diferente para cada acción. Hurkacz responde con extraordinaria potencia y eso lo hace demoledor hasta el final.

Hurkacz se encuentra ubicado en el octavo puesto del ranking mundial y Alcaraz en el 14. El joven español seguro seguirá escalando, pero lo más importante es que continuará dando alegría a la afición.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Las más leídas

Una madre y su hija miran los precios de productos cárnicos en un supermercado.

Te puede interesar