La llegada de Lewis Hamilton a Ferrari estaba destinada a ser uno de los capítulos más gloriosos en la historia de la Fórmula 1. El piloto más exitoso de todos los tiempos, siete veces campeón del mundo, cumplía el sueño de su infancia al vestirse de rojo. Sin embargo, diez meses después, aquella ilusión se transformó en una de las mayores decepciones recientes del Mundial.
“Es único, surrealista… nunca pensé que sería posible llegar a Ferrari”, dijo Hamilton en febrero, durante la presentación oficial de la F1 en Londres. Lo que jamás imaginó el británico es que, al cierre de la temporada, se hablaría más de un posible retiro que de una resurrección deportiva.
Un Ferrari que nunca estuvo a la altura
Ferrari llegaba a 2025 con argumentos sólidos: subcampeón de Constructores en 2024, cinco victorias y un coche competitivo. Incluso rivales como Pierre Gasly veían a la Scuderia como candidata al título. Pero en Maranello optaron por un cambio radical: el SF-25 fue un auto 99% nuevo, con modificaciones profundas en suspensión, aerodinámica y diseño general.
La apuesta fue un error. El coche nunca funcionó. Los problemas de altura en el tren trasero derivaron en la exclusión de Hamilton en China, apenas un día después de ganar el sprint, su única alegría del año. Para evitar sanciones, Ferrari elevó el coche, sacrificó carga aerodinámica y terminó con un monoplaza lento, indócil y sin grip.
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El piloto británico de Fórmula 1, Lewis Hamilton, saluda a los aficionados después de probar el nuevo Ferrari SF-25 durante las pruebas en el circuito de Fiorano, el 19 de febrero de 2025, en Fiorano Modenese, cerca de Maranello.
AFP / Federico SCOPPA
Temporada perdida antes de tiempo
En abril, con solo cinco carreras disputadas, Ferrari asumió lo inevitable: el año estaba perdido. El desarrollo del SF-25 se congeló y todos los recursos se volcaron al proyecto de 2026, cuando cambiará la normativa técnica.
“Fue una decisión muy difícil desde el punto de vista psicológico”, reconoció Frédéric Vasseur, jefe del equipo. Con más de 18 carreras por delante y sin mejoras, la Scuderia deambuló el resto del calendario.
Ferrari terminó cuarto en el campeonato de Constructores, sin una sola victoria por 17ª vez en su historia, mientras Max Verstappen sumó más puntos (421) que toda la dupla de Ferrari junta (398).
El peor año de Hamilton
Para Hamilton, el golpe fue aún más profundo. A pesar de trabajar horas extra y presentar hasta cuatro informes técnicos en Maranello, nada cambió. El cierre del año fue demoledor:
Tres eliminaciones consecutivas en Q1, récord negativo personal
Cero podios en toda la temporada, algo inédito en su carrera
Declaraciones cargadas de frustración y desgaste emocional
“Todos los fines de semana pasa lo mismo, da mucha rabia”, repitió el británico. Tras el final en Abu Dhabi, admitió que necesitaba desconectarse completamente, aunque negó de forma tajante los rumores de retiro.
Ferrari, Leclerc y un futuro incierto
La llegada de Hamilton también sacudió internamente a Charles Leclerc, quien salvó el honor del equipo con siete podios y una pole, pero ya evalúa su futuro más allá de Maranello de cara a 2027.
Ferrari sigue atrapada en una sequía histórica: no gana el título de pilotos desde 2007 ni el de Constructores desde 2008. El reloj avanza, la presión aumenta y el margen de error se achica.
2026, la última bala
Para Hamilton, que cumplirá 41 años en enero, 2026 será decisivo. Otro año como este sería insostenible incluso para su espíritu competitivo. El sueño de correr para Ferrari ya se cumplió, pero la historia que debía ser épica terminó convertida en una frustración compartida entre piloto, equipo y aficionados.
La gran pregunta sigue en el aire:
¿Será Ferrari capaz de darle a Hamilton un coche digno antes de que sea demasiado tarde?