GLASGOW.- Patrik Schick avistó al arquero fuera de su área y decidió ejecutar un soberbio remate combeado desde el círculo central, dándole a la República Checa una ventaja de dos goles que iba a ser irremontable en su primer juego de la Eurocopa 2020.
Schick fue el autor de los dos tantos con los que los checos despacharon este lunes 2-0 a Escocia. Pero su segundo gol quedará en el recuerdo.
Escocia perdió un balón en su propia mitad y la pelota quedó a los pies de Schick. El delantero del Bayer Leverkusen levantó la mirada y observó que el arquero rival David Marshall muy adelantado. De primera, sacó un remate desde casi 50 metros.
Desesperadamente, Marshall trató de despejar, pero sólo pudo ver el balón pasarle por encima y luego quedar atrapado en la red.
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Schick y sus compañeros de equipo corrieron hacia un punto de córner del Hampden Park, donde un puñado de hinchas checas rugían de alegría.
"El segundo gol ha sido la guinda del pastel", declaró Patrik Schick. "El balón ha rebotado, el arquero estaba bastante adelantado, he echado un vistazo, he visto que estaba fuera (del área) y disparé".
La UEFA informó que había sido el gol con el disparo más lejano de la historia del torneo, desde 49.7 metros. El previo récord correspondía a un disparo desde 38.6 metros, ejecutado por el centrocampista alemán Torsten Frings en la Euro 2004.
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Schick también se encargó de abrir el marcador para los checos a los 42 minutos, definiendo con un remate de cabeza al abrirse espacio entre un par de zagueros escoces. Fue una formidable definición tras un centro igual de excelente por parte del lateral derecho Vladimir Coufal.
La República Checa se apoderó del liderato del Grupo D con tres puntos y estropeó el jolgorio de una Escocia que retornaba a un gran torneo desde su participación en la Copa Mundial de 1998.
FUENTE: Con información de AP y AFP