Giancarlo Stanton es la última –por ahora– gran figura que se va de los Marlins de Miami rumbo a otro destino. Es un éxodo que se ha repetido una y otra vez en la historia de la organización, que ya con casi 25 años de existencia ha contado con grandes nombres, pero con ningún pelotero franquicia. Porque si bien hasta el año pasado hubo un Mr. Marlin –Jeff Conine–, la realidad es que este expelotero jugó apenas la mitad de trayectoria en Miami. El Mr. Marlin, por cierto, no seguirá con los peces bajo la nueva administración.
Stanton deja otro agujero en el equipo. Tal como también lo dejara algún día Miguel Cabrera, o Josh Beckett. O el mismo Hanley Ramírez. Por acá también pasaron figuras como Gary Sheffield, o Mike Piazza, sin contar Kevin Brown.
Y al igual que algunos que se van de acá, Stanton lo hizo agradeciendo a los aficionados y lanzando un dardo a los dueños. “Traté de ser lo más profesional posible, en medio de una época poco profesional y que terminó siendo un circo”, colocó en su cuenta de Instagram. “No hay estructura, todos los años había cambio de mánager”.
En el pasado, Cabrera también descargó contra los peces en su primer año después de haber sido canjeado a los Tigres de Detroit. José Reyes y Mark Buehrle no tuvieron tampoco palabras de elogio para el dueño anterior, Jeffrey Loria, y la franquicia.
Lo cierto es que pese a dos títulos de Serie Mundial en casi un cuarto de siglo, los Marlins parecen haber dejado pasar la oportunidad de acumular más éxitos, gracias a los peloteros con los que en algún momento vistieron el uniforme marino.
La gran figura
No ha habido ningún pelotero de más nivel hasta ahora en la historia de los Marlins que el venezolano Miguel Cabrera. Descubierto por los peces, Cabrera llegó a las mayores en 2003 y de inmediato se convirtió en la gran estrella del equipo. Bateador excepcional, fue canjeado a los Tigres de Detroit en una transacción que incluyó al pitcher Dontrelle Willis, y en la que los Marlins recibieron a seis peloteros, de los que por cierto, ninguno llegó a tener un impacto en la franquicia. Con los Tigres, Cabrera continuó su explosivo rendimiento y desde entonces ha logrado dos títulos al Jugador Más Valioso y una hazaña aún más complicada, la Triple Corona de bateo. Cuando Cabrera sea elegido al Salón de la Fama, en su placa estará la gorra de los Tigres, y en algún lugar se recordará cómo los Marlins dejaron a escapar a lo que hasta este momento ha sido un talento sin igual en la historia de la franquicia.
Miembro de Cooperstown
Mike Piazza, elegido al Salón de la Fama, llegó a jugar cinco partidos con los Marlins en 1998, en una complicada transacción en la que Miami envió a varios peloteros a los Dodgers, incluyendo a Gary Sheffield, Charles Johnson y Bobby Bonilla. Poco después el cuadro marino mandó a Piazza a los Mets. Desde ese momento, Piazza jugó en seis partidos de las estrellas, y tuvo cuatro campañas con porcentaje de .300 o más. También dio 30 o más jonrones en cuatro ocasiones más. De todos aquellos movimientos, lo único relevante que recibió Miami fue Preston Wilson, jardinero que con los peces bateó .262 con 104 jonrones en cinco contiendas.
Sólidos bateadores
*Gary Sheffield jugó seis años con los Marlins y después de irse tuvo seis temporadas con 30 o más jonrones. En total, disparó 509 bambinazos en su carrera.
*Derrek Lee estuvo seis años con los peces para luego ser transferido a los Cachorros, equipo con el que se llevó la cerca 179 veces en siete temporadas. Desde Chicago llegaron Mike Nannini y Hee-Seop Choi.
*Moisés Alou formó parte del equipo de 1997, pero tal como le pasó a varios de sus compañeros, fue canjeado y para el año siguiente ya estaba en otro club. Tuvo seis zafras más de 20 o más jonrones y otras seis con más de .300 de promedio al bate.
*Mike Lowell vivió sus mejores años con los Marlins, pero después de llegar a Boston tuvo también años destacados, incluyendo el de 2007 cuando fletó 120 con 21 cuadrangulares y .324 de promedio. Ese año, los Medias Rojas ganaron la Serie Mundial.
Ases del montículo
A lo largo de la historia del equipo, son varios lanzadores los que han pasado por los Marlins para luego triunfar en otros clubes. Josh Beckett fue formado por los peces y llegó a tener su momento de gloria en 2003 cuando fue elegido como el Más Valioso de la Serie Mundial. Tras su cambio a los Medias Rojas de Boston siguió sumando éxitos y en 2007 fue líder en triunfos en la Americana, en la misma temporada en la que fue también el Más Valioso de la Serie de Campeonato y ganó uno de los juegos del Clásico de Octubre.
Kevin Brown fue líder en efectividad en su primer año con los Marlins en 1996, pero dos años después ya vestía otra camisa. En las ocho campañas después de su paso por Miami, el derecho tuvo cinco contiendas con tres o menos de efectividad.
Al Leiter jugó junto con Brown en los Marlins y fue otro que tras el triunfo en 1997 se fue del equipo rumbo a los Mets. Con Nueva York, el zurdo ganó 95 partidos y tuvo efectividad de 3.42.
También en ese mismo equipo, el de 1997, estuvo Rob Nenn, quien en 1998 se fue a San Francisco, con los Gigantes jugó sus últimos cinco años en los que salvó 206 partidos.
Otros lanzadores que destacaron tras haber salido de los peces son Aníbal Sánchez –líder en efectividad al año siguiente después de haber sido canjeado a los Tigres– Andrew Miller, relevista con 1.73 de porcentaje de carreras limpias permitidas en los últimos cuatro años, entre otros.