Los Ángeles Dodgers tienen todas las herramientas para extender su supremacía y, hasta ahora, al observar el mercado de la temporada muerta, en la Liga Nacional solo los New York Mets parecen realmente interesados en frenar a los californianos en su intento por conquistar un tercer título consecutivo de Serie Mundial.
El conjunto de la Gran Manzana sumó dos bates de peso que pueden garantizar producción ofensiva a los dirigidos por el venezolano Carlos Mendoza. La llegada de Bo Bichette, como agente libre, y la incorporación del cubano Luis Robert vía canje con los Chicago White Sox, dejan sobre la mesa una alineación prometedora pese a perder al poderosísimo Pete Alonso.
Con ambos ya en Nueva York, los metropolitanos proyectan un lineup integrado por Francisco Lindor, Juan Soto, Jorge Polanco, Marcus Semien, Brett Baty, Francisco Álvarez y Carson Benge.
Hay talento probado y proyección, pero la pregunta es inevitable: ¿será suficiente para desplazar a los Dodgers y adueñarse de la Liga Nacional? La respuesta, en una primera lectura, es un rotundo no.
Los Mets deben mantenerse activos en el mercado y sumar uno o dos brazos consolidados en la liga. La mejor opción disponible parece ser el dominicano Framber Valdez, quien aspira a un contrato de cinco o seis años, con un promedio anual de 30 millones de dólares o más.
Pero quizá no baste con el zurdo quisqueyano. Nueva York necesita otro abridor de jerarquía y reforzar un bullpen que quedó debilitado tras la salida del cerrador puertorriqueño Edwin Díaz, quien justamente pactó con Los Ángeles.
Al margen de los Dodgers, los Mets han sido el único equipo que no ha tenido reparos en invertir fuerte en agentes libres. Y si hay un área donde deben volver a hacerlo para destronar a los californianos —o al menos intentarlo, porque esto es béisbol— es el pitcheo. El próximo cheque que autorice Steve Cohen, propietario del club, debería llevar el nombre de un abridor con pergaminos de estrella.