sábado 21  de  febrero 2026
Boxeo

Una prueba de fe para el cubano Erislandy Lara

El púgil cubano Erislandy Lara, campeón de las 154 libras de la Asociación Mundial de Boxeo, se enfrenta este viernes a Yuri Foreman en el Hialeah Park y Casino con la esperanza de tener un 2017 muy activo en los encerados
Por ERASMO GONZÁLEZ

Que Erislandy Lara sea o no el mejor de los boxeadores cubanos de su tiempo es algo totalmente debatible. No se puede negar, empero, que sea visto como el que mejor ha sabido sumar bolsas en su trayectoria profesional.

Lara pelea este viernes 13 con la fortuna de contar con un equipo estable de trabajo y muy bien conectado, pues su manager Luis de Cubas Jr. se encuentra muy cercano al jerarca de Premier Boxing Champions, Al Haymon.

Ver a Lara en el Hialeah Park & Casino será un motivo de fiesta para los aficionados de Miami que tan poco pueden ver boxeo en vivo y en directo, y menos con un púgil de la talla del campeón de las 154 libras, según la Asociación Mundial del Boxeo (AMB).

Viene a enfrentar a Yuri Foreman, un boxeador convertido en rabino o un rabino que tira golpes y que alguna vez por el ya lejano 2009 fue propietario de una faja alfabética antes de caer en una pelea deslucida frente a Miguel Cotto.

Foreman ya fue y nunca volverá a serlo. Se le contempla como alguien que pasa sus últimos días de carrera activa buscando algún dinero para complementar sus estudios del Talmud y las escrituras sagradas de los judíos.

No es un secreto que su plan es retornar algún día a Israel para sumarse a los esfuerzos religiosos de su pueblo. La religión y el boxeo, así como la religión y el Estado, han de andar separadas. Ya se ha visto en el caso de Manny Pacquiao, en esos momentos donde pareció toparse con la fe.

No sorprendió a nadie que Lara pronosticara un nocaut, así como nadie le augura un mínimo de esperanza a Foreman. Posiblemente, en el secreto de su soledad, ni el mismo Foreman se conceda un pensamiento victorioso.

La última vez que el cubano subió al ring en Hialeah despachó por la vía del cloroformo a Jan Zaveck, otro boxeador que para nada representaba un riesgo en su carrera y venía demasiado oxidado como para recordar sus días de gloria. El esloveno Zaveck y el judío Foreman están en la misma línea.

Pero se estima que Lara ganó unos $700,000 en aquella ocasión y desde que ganara más de $1 millón frente a Saúl "El Canelo'' Alvarez le ha ido muy bien desde el punto de vista monetario, sin que su trayectoria haya sufrido un descalabro, pues en aquella pelea contra el mexicano la mayoría le vio ganar, a pesar del resultado adverso en Las Vegas.

En esta ocasión no se espera una cifra tan importante en la bolsa, pero una vez más Lara no arriesga nada ante este oponente de pobre nivel y muchos se preguntan cuando el guantanamero volverá a disfrutar de una batalla de altura, contra un hombre de relevancia, que le exija el despliegue de sus talentos.

Después de la cita del 2014 frente a Alvarez, Lara se ha medido a Ishe Smith, Delvin Rodríguez, Zaveck, Vanes Martirosyan y ahora le aguarda Foreman en un enfrentamiento que casi todo el mundo coincide en que terminará por la vía del nocaut. Si el cubano se impone por otra vía, sería un fracaso para él.

En reciente entrevista, Lara afirmó haber dado órdenes a su equipo de trabajo para que le busquen al menos tres peleas en este 2017. Habría que recordar que solamente combatió en una ocasión en el 2016, víctima de problemas de negocios dentro de Premier Boxing Champions.

Por otra parte, el rey del peso mediano siempre ha acusado a potenciales rivales de esquivarle el reto y durante meses se dedicó a enviarle mensajes mediante las redes sociales y en entrevistas de prensa a figuras como Miguel Cotto, Gennady Golovkin y, claro está, El Canelo.

Este choque contra Foreman le sirve en dos frentes: por un lado comienza la temporada desde bien temprano y lo posiciona en buen lugar para cumplir con su plan de tres peleas en el año; por el otro le garantiza un combate tipo “tune-up”, de esos que se utilizan para calentar el cuerpo antes de una cita verdaderamente importante.

Pero no rescata a Lara de las críticas de quienes le echan en cara la ausencia de un adversario prominente, de quienes no desean saber de excusas y estiman que no se ha hecho lo suficiente para colocar a Lara en un sitio acorde con su innegable calidad encima de los encerados.

Por el momento, los fanáticos de Miami no quieren otra cosa que ver a su ídolo en el escenario que el Hialeah Park y Casino suele proveer: con sus altos pinos y los flamencos rosados en medio del óvalo de carreras.

Se dice que el campamento de Lara también trabaja para traer a su patio una de esas peleas importantes, donde su título del mundo realmente sea puesto a prueba, aunque parezca muy difícil. Una cosa es traer a un Foreman, otra a un Golovkin.

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