MIAMI- Contra toda lógica y en el peor escenario posible, la administración Biden propuso oficialmente ante congresistas en Washington un controversial plan para recaudar alrededor de 4 billones de dólares a través de un alza de impuestos que asciende al 43,4%, la mayor en 100 años de historia.

La propuesta exige aumentar la tasa impositiva marginal máxima sobre la renta a 39,6%. También casi duplicaría los impuestos sobre las ganancias de capital para las personas que ganan más de 1 millón de dólares.

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Esa sería la tasa impositiva más alta sobre las ganancias de inversión, que en su mayoría pagan los estadounidenses más ricos, desde la década de 1920. La tasa no había superado el 33,8% en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Erica York, economista de Tax Foundation, dijo que la propuesta colocaría los impuestos a las ganancias de capital de Estados Unidos (EEUU) en la cima de las listas mundiales. Los impuestos sobre las ganancias de capital promedio en Europa rondan entre el 19,3% y el 34%, en los países nórdicos, según esa entidad de investigación y anásis.

La Casa Blanca y los principales medios de comunicación en EEUU -alineados a la política de izquierda radical- enfocan el tema desde el lado humanitario y de la necesaria urgencia de salvar el planeta ante el cambio climático, por encima de los severos estragos de la peor pandemia en los últimos 100 años.

La estrategia

Con marcado distanciamiento del bipartidismo tradicional en Washington, el presidente Joe Biden, bajo similares preceptos de la administración Obama, acude a una estrategia con ribetes de populismo convencional muy utilizada a lo largo de la historia: Cautivar el corazón, endulzar la mente y los oídos y todo lo que se haga parecerá aceptable; filosofía que ha permitido confundir y dominar a pueblos desde la época medieval.

El expresidente Donald Trump y expertos conservadores advirtieron en varias ocasiones que detrás de la fachada centrista y bipartidista del entonces candidato Joe Biden había una agenda liberal radical para transformar a Estados Unidos. Biden les ha dado la razón en menos de 100 días.

El cuestionable paquete de 1,9 billones de dólares fue aprobado en el Congreso sin ningún apoyo republicano, lo que confirmó las verdaderas intenciones unilaterales de la actual administración.

"El presidente Biden se presentó en la campaña como un moderado, pero hasta ahora me ha costado mucho encontrar la más mínima decisión que demuestre un sentido de moderación", dijo irónicamente el senador republicano Mitch McConnell.

El Plan Biden

En un reciente artículo, el diario The Wall Street Journal, citando aumentos de impuestos sin precedentes desde 1968 y un nivel de gasto "nunca visto desde la década de 1960", lamenta que Biden haya decidido gobernar "como Bernie Sanders".

Ahora la sugerencia económica de Biden se divide en tres partes esenciales, según la Casa Blanca: Plan de Infraestructura, Plan de Empleo y Plan para Familias. El costo asciende a 5,4 billones y marca el comienzo de una ola de programas de asistencia social no visto desde la introducción del Medicare y los cupones de alimentos. El costo sería de más de $43,000 por hogar, cuando la deuda por cada familia estadounidense sobrepasa ya los 280.000 dólares con 30 billones de dólares de deuda pública nacional.

“Si analizamos más allá de lo que no se dice, te pongo el ejemplo de una persona graduada en las mejores universidades del país que tenga la genial idea -con un tremendo plan- para establecer un súper negocio como los que se han creado en las últimas dos décadas en EEUU y de pronto se enfrenta a un impuesto del 43,4% cada vez que tenga una ganancia en su negocio”, comentó el economista y profesor en Miami, Frank Rodríguez.

Freno a la inversión

“Como todos sabemos hoy existe la movilidad perfecta y esa persona se puede ir para Singapur, por ejemplo, donde lo recibe un régimen abierto totalmente a hacer negocio y así por mencionarte un país, un lugar. Entonces el capital va a fluir hacia aquellos lugares donde el empresario pueda ganar más”, afirma Rodríguez.

“La otra opción es no hacer nada a la espera de que en un futuro cambie esa tasa tan onerosa. Las personas entonces retendrán los fondos que poseen, no venderán y no invertirán en nada. De las dos opciones que te he hablado, una es pasividad absoluta y la otra sería irse a otras economías que le permitan progresar con menos riesgos y más posibilidades de éxito”.

“Esto viene en el peor momento posible, cuando ya han quebrado decenas de miles de negocios en todo el país y los que sobreviven se tambalean, por lo que no es exactamente el momento más lógico para aumentar impuestos. Esta gente no han cerrado el grifo en la repartición de dinero y les ha llegado la hora en que tienen que acudir a la empresa privada para subir los impuestos. Pensar que este incremento no va a tener ningún efecto negativo, es sumamente iluso”.

“Todos los capitalistas asumen una posición racional e invierten en aquello que les ofrezca un riesgo suficiente para obtener una utilidad, y aunque EEUU es un país de grandes oportunidades, si ellos insisten en matar la gallina de los huevos de oro, pues lo pueden lograr si se les permite. Lo que vivimos ahora en EEUU muchos lo nombran como el ‘ecosocialismo’, el socialismo disfrazado de ecología”, concluye Rodríguez.

Los altos impuestos y éxodo

La administración Biden, con el alza del gravamen a quienes ganan más de 400,000 anuales, se suma a las tasas que se pagan por impuestos estatales en varios estados como Nueva York y California, víctimas de un éxodo masivo de empresas y residentes por políticas fiscales erróneas y leyes radicales de izquierda que han casi triplicado el costo de vida y la inseguridad ciudadana.

Para los residentes de algunos estados y ciudades que evalúan su propio impuesto a las ganancias de capital, el plan de Biden elevaría la tasa total de dividendos a más del 50%, dijo York. La tasa aumentaría al 56,7% en California, al 58,2% en la ciudad de Nueva York y al 57,3% en Portland, Oregon, puntualizó la analista económica.

Las cifras oficiales indican que más de 126.000 personas dejaron el estado de Nueva York entre julio del 2019 e igual mes del 2020, un fenómeno agudizado también por los constantes disturbios tras la muerte del afroamericano George Floyd y las posturas asumidas por el gobernador Andrew Cuomo y el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio.

Según el expresidente de Wall Street, Dick Grasso, la mayoría de las empresas se están trasladando a Texas, Arizona, North Carolina y Florida atraídos por mejores condiciones económico-financieras.

“En Florida y Texas, los negocios son impulsados por incentivos fiscales y económicos. Estos dos estados han demostrado a las empresas que quieren su negocio y harán todo lo posible para incentivar sus reubicaciones”, aseguró Grasso en una entrevista con Fox News.

Algunos antecedentes

En su ubicación Geográfica, California es el estado más a la izquierda de EEUU y políticamente también lo es, lo cual ha causado una fuga masiva de capital desde 1992 con un sustancial incremento en la última década por reformas fiscales contra los más ricos y los sectores de clase media. El mejor ejemplo son las grandes empresas tecnológicas que han dejado a Silicon Valley para asentarse en Houston (Texas), Raleigh (North Carolina) y Miami (Florida), estados conservadores.

Las promesas hechas por Biden ante el Congreso ya tienen resultados nefastos en California. Las políticas tributarias asumidas por los demócratas han empobrecido también a los que menos recursos tienen. Es el estado con la mayor incidencia de personas que duermen en la calle, mientras que el 100% de las ciudades norteamericanos donde más residentes pernoctan a la intemperie son gobernadas por demócratas.

San Francisco, Los Ángeles, Santa Rosa y San José representan el 80% de las ciudades con la tasa más alta de desamparados. Y la 5ta ciudad con más personas sin hogar es Seattle, donde miembros de Antifa y Black Lives Matter tomaron el control por varias semanas durante las violentas revueltas, crímenes y saqueos en el 2020 en varios estados.

La reforma fiscal del 2017

El alza de impuestos que busca el jefe de la Casa Blanca despedaza la reforma fiscal del presidente Trump en el 2017 que estimuló la inversión nacional y extranjera, el regreso de compañías radicadas en China, aceleró la creación de empleos e impulsó un crecimiento económico del 2,9% en el 2018. En cuatro años, el gobierno de Trump creó casi 7 millones de puestos de trabajo y redujo en más de un 60% la dependencia energética de EEUU. El desempleo no sobrepasó el 4% y en algunos estados como Florida, entre los más afectados por la pandemia, se mantenía sobre el 3,4%.

El recorte impositivo a las empresas firmado por Trump pasó del 35% al 20% y sobre la renta personal, de siete tramos pasó a tres: 12%, 25% y 37%. Estas medidas y otras incrementaron el dinero disponible individual y empresarial para el necesario consumo y las inversiones, porque el 68% del Producto Interno Bruto (PIB) de EEUU proviene del gasto de los hogares estadounidenses.

Otro punto importante de la reforma fiscal de Trump fue la reducción del impuesto de repatriación para las compañías estadounidenses en el exterior, sobre todo en China. El gravamen pasó del 35% al 15,5%.

Sobre el proyecto de la administración Biden, Chuck Grassley de Iowa, un republicano de alto rango en el Comité de Finanzas del Senado y ex presidente de ese panel, dijo que "Reducirá la inversión y causará desempleo".

Grandes desafíos

La Cámara de Comercio de EEUU emitió en un comunicado su criterio: “Nosotros nos oponemos firmemente a los aumentos generales de impuestos propuestos por la administración Biden, que ralentizarán la recuperación económica y harán que Estados Unidos sea menos competitivo a nivel mundial, exactamente lo contrario de los objetivos del plan de infraestructuras”.

Los desafíos para el Biden son evidentes. La administración ya ha decepcionado a demócratas clave, incluida la presidenta de California, Nancy Pelosi. “Reducir los costos de salud y los precios de los medicamentos recetados será una prioridad para que los demócratas de la Cámara de Representantes sean incluidos” en el plan, manifestó.

Los legisladores deben trabajar juntos para mejorar la infraestructura de la nación "sin dañar la reforma fiscal que nos brindó la mejor economía del mundo", dijo el senador Patrick J. Toomey de Pennsylvania, el principal republicano del comité bancario.

Cualquier pequeña empresa con algo más de 10 empleados puede ganar más de $400,000 anuales en EEUU en diferentes sectores económicos. Un incremento de impuestos de esta magnitud requiere una reducción automática de gastos, casi siempre de empleados porque al subir los gravámenes también aumentan los precios de las materias primas, transportación, combustible, etc.

Los proyectos improductivos

El plan de la administración Biden da prioridad a proyectos sociales e infraestructura (sectores improductivos) en medio de una recuperación económica de la peor crisis en las últimas siete décadas, no solo en EEUU sino en el mundo.

Grandes compañías de fabricación y motores de la economía estadounidense como Ford y Boeing, por citar algunas, han perdido entre ambas casi $20.000 millones desde el comienzo de la pandemia y su situación actual no es para nada halagüeña.

La automotriz estadounidense estimó que la escasez mundial de semiconductores reducirá a la mitad su producción de automóviles del segundo trimestre y advirtió que la falta de suministro "empeorará antes de una mejoraría".

Ford dejará de producir 1,1 millones de vehículos sobre sus previsiones en el 2021, un impacto negativo en sus ganancias de unos 2.500 millones de dólares, dijo la compañía en un comunicado reciente.

Por su parte, Boeing registró apenas 184 pedidos contra 655 cancelaciones en el 2020. Hasta el primer trimestre del 2021, las pérdidas del gigante de la aeronáutica superan los 12.000 millones de dólares.

A pesar de que las vacunas y tratamientos contra el COVID-19 han sembrado la esperanza en el mundo de una salida de la crisis sanitaria en el 2021, aún el panorama se torna incierto y decadente para la mayoría de las economías en el planeta, severamente afectadas por más de un año, sin el análisis detallado del turismo global.

La administración Biden se encuentra en el peor de los escenarios para recaudar fondos federales mediante una alarmante alza de impuestos, que más que ayudar a la restauración económica frena y desestimula la inversión, favorece el escape de capitales hacia el exterior, genera desempleo automático y contribuye a una subida de precios contraproducente cuando la mayoría de las familias estadounidenses aún enfrentan las graves consecuencias de la pandemia. Queda por ver, si la polémica propuesta de Biden logra el respaldo entre demócratas y republicanos que necesita para su aprobación.

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