sábado 14  de  febrero 2026
ALARMA EN WASHINGTON

China aumenta su poderío nuclear y Trump reacciona

El arsenal nuclear de Pekín crece más rápido que el de cualquier otro país, unas 100 nuevas ojivas al año desde 2023, un inminente peligro estratégico para EEUU y el resto del mundo

Por Leonardo Morales

El ataque de Estados Unidos el 22 de junio de 2025 contra tres instalaciones nucleares subterráneas de Irán en la “Operación Martillo de Medianoche”, las reiteradas amenazas de Rusia en medio de la guerra en Ucrania y la negativa de China de firmar algún pacto de restricción de armas nucleares, plantaron sobre el escritorio de la Oficina Oval de la Casa Blanca una mayor alerta e imperativo.

Desde el fin de la “Guerra Fría” con la caída del bloque socialista de la Europa del Este y la Unión soviética, no había resucitado el peligro nuclear, al menos como alarma inmediata. Pero en los ocho años de Barack Obama y los cuatro años de Joe Biden, Irán, China, Corea del Norte y Rusia retomaron o aceleraron inversiones e intereses en este campo.

A pesar de que EEUU y Rusia poseen casi el 90% del arsenal nuclear del planeta, el de China crece más rápido que el de cualquier otro país, a razón de unas 100 nuevas ojivas al año desde 2023.

¿Un mundo tripolar o bipolar?

Datos de enero de 2025 confirman que el Kremlin posee alrededor de 5.580 ojivas nucleares. EEUU tendría uns 5.225 y el régimen comunista asiático se dirige de manera acelerada hacia las 1.000 ojivas.

El Dr. en economía, experto en temas de China y fundador del Miami Strategic Intelligence Institute (MSI²), Rafael Marrero, junto al comandante y experimentado en inteligencia y operaciones estratégicas de la fuerza naval de EEUU, José Adán Gutiérrez, manifiestan que "el vencimiento del pacto nuclear y el llamado a un nuevo acuerdo reformado plantean una pregunta central: ¿vivimos en un sistema tripolar equilibrado o en una nueva bipolaridad dominada por Estados Unidos y China, con Rusia como tercer actor nuclear? La respuesta no es académica. De ella dependerá la arquitectura de seguridad del siglo XXI.

En un análisis exclusivo para DIARIO LAS AMÉRICAS, ambos analistas y coautores de "Socialimperialismo chino: La expansión estratégica del PCCh en América Latina", consideran que el acuerdo nuclear entre EEUU y Rusia -que acaba de expirar- fue concebido para un [entorno esencialmente bipolar]. Ese entorno ya no existe. Cualquier arquitectura que ignore la expansión acelerada del arsenal chino es una estructura y observación incompletas. Exigir la inclusión plena de Pekín en un nuevo marco nuclear no es una retórica política, sino una necesidad estratégica para Washington y a escala global.

"En el plano estrictamente nuclear, el sistema es tripolar. Estados Unidos, Rusia y China poseen tríadas nucleares completas, capacidad de segundo ataque y alcance intercontinental. Rusia mantiene la paridad estratégica en número de ojivas con Washington, pese al desgaste de sus fuerzas convencionales en Ucrania. Desde esta perspectiva técnica, Moscú continúa siendo una superpotencia nuclear".

"Sin embargo, el equilibrio cambia al analizar el poder estructural. En términos geoeconómicos, industriales y tecnológicos, el sistema internacional es esencialmente bipolar. China es la única potencia con escala económica, base manufacturera, ambición tecnológica y expansión naval suficientes para disputar de manera integral la primacía estadounidense. Rusia no posee ese peso sistémico", concuerdan Marrero y Gutiérrez.

El análisis también está en sintonía con recientes declaraciones a la prensa del secretario de Estado Marco Rubio, el cerebro ejecutor del ambicioso plan estratatégico del presidente Trump: "El mundo está cambiando muy rápido justo frente a nosotros (...) el viejo mundo ya no existe... vivimos en una nueva era geopolítica y esto requiere que todos reexaminemos cuál será nuestro papel"

Las acusaciones y graves acciones

Según Washington, China realizó el 22 de junio de 2020 un ensayo nuclear mediante un "método que reduce la eficacia de la vigilancia sísmica” y "va camino de superar las 1.000 ojivas nucleares para 2030", de acuerdo con informes norteamericanos de inteligencia y expertos internacionales en energía atómica.

Durante su primer mandato (2017-2021), el presidente Donald J. Trump arremetió contra Teherán con amplias y rigurosas sanciones que frenaron al régimen de los Ayatolá en su programa nuclear estratégico y, aparentemente, de “desarrollo civil”.

Trump eliminó [el fallido acuerdo nuclear] firmado por Obama con Irán y controló a Corea del Norte en sus incesantes pruebas de misiles balísticos de alcance medio y sus pruebas nucleares subterráneas desde el 2006. Sin embargo, esto fue apenas una pausa.

Se calcula que a mediados de 2025, Norcorea tenía más de 50 ojivas nucleares y material fisible suficiente para completar las 90.

Al llegar Biden a la Casa Blanca, los cuatro países aprovecharon la falta de liderazgo en Washington y avanzaron en sus programas nucleares, en especial Irán y China.

El Ayatolá Alí Jamenei, el líder supremo iraní, ordenó acelerar los planes nucleares al punto de enriquecer grandes cantidades de uranio a más del 60% en sus instalaciones de Natanz y Fordo.

Sin embargo, informes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a finales de 2024 indicaron que expertos detectaron niveles cercanos al 84%. Irán describió este nivel como una fluctuación técnica durante el proceso, un argumento que como es razonable Washington ni los inspectores se tragaron.

Lo anterior explica el bombardeo de los B2 a estos centros subterráneos de enriquecimiento. Con un 90%, el material se encuentra listo para uso armamentístico y para fabricar un artefacto nuclear.

En estos momentos, la Casa Blanca sostiene conversaciones con el régimen iraní sobre el tema nuclear y la brutal represión contra millones de manifestantes que desde finales de diciembre protestan por la actual situación económica y política en el país. Exigen el fin del régimen y que EEUU apoye la lucha del masacrado pueblo en busca de la libertad.

Régimen brutal

Para mantener el poder y el control sobre la población, lo represores han asesinado, con el uso incluso de francotiradores en techos de edificios, a casi 7.000 personas hasta la fecha, de acuerdo con Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en EEUU.

La HRANA dice tener confirmación de 6.961 muertos y más de 51.000 detenciones entre decenas de miles de heridos y torturados en las mazmorras del régimen. Otras fuentes dentro del país duplican o triplican esas cifras, sin olvidar que se iban a degollar a casi 900 personas a modo “ejemplarizante” de terrorismo de estado, como hacen las dictaduras.

Ese acto de barbarie fue detenido por la advertencia del presidente Trump de que si se ejecutaba a esas personas, EEUU realizaría un ataque a gran escala. De hecho, una flota estadounidense de varios buques de guerra y submarinos nucleares se encuentra desplegada cerca de Irán junto al portaaviones Abraham Lincoln. El Pentágono sólo espera el momento preciso, si finalmente, y a la espera del resultado de negociaciones en curso, Trump acepta lo que ha pedido Jamenei, un diálogo directo con él.

El director de la Organización de Energía Atómica de Irán, Mohamad Eslami, declaró que el país está dispuesto a "diluir" su uranio enriquecido, si EEUU levanta las sanciones, pero nada de la información que proviene de Teherán puede ser creíble.

En paralelo a la estrategia diplomática, Irán [ha intensificado la persecución] contra miles de opositores y políticos reformistas.

En los últimos días, los represores se llevaron a cinco importantes figuras disidentes, incluida Azar Mansuri, su portavoz Javad Emam y el exdiputado, Ali Shakuri Rad. Aumentó la condena de la nobel de la paz, Narges Mohammadi, y detuvo a Hosein Karubi, hijo del destacado disidente Mehdi Karubi.

Teherán también pide que Washington no ataque, levante todas las sanciones y que permita el mismo régimen con algunos cambios cosméticos. Analistas del Medio Oriente consideran que es poco probable que la Casa Blanca acepte esas condiciones como una salida definitiva al sufrimiento del pueblo iraní, cuya mayoría pide la intervención directa de Israel y de EEUU, ante el recrudecimiento de la represión, asesinatos y las decenas de miles de arrestos de manifestantes, torturados de forma brutal.

La declaración del mandatario estadounidense publicada en su red Truth Social ofrece una visión más cercana de la firme estrategia de Washington respecto al tema iraní y las dictaduras comunistas e islamistas en el mundo.

“Visitaré a un Irán libre, una Venezuela libre y una Cuba libre antes de que termine mi mandato”, sentenció Trump.

En el caso de Corea del Norte, Kim Jong-un conoce bien la postura del presidente Trump. Se lo hizo saber personalmente en su primer mandato y al parecer el pacto sigue en pie sin la intención de romperse por parte de Jong-un.

El nuevo acuerdo nuclear tiene que incluir a China

Como advierte el coronel Octavio Pérez, cofundador y especialista de Asuntos Militares del Miami Strategic Intelligence Institute (MSI²), “la nueva bipolaridad será Estados Unidos y China, con un tercer actor nuclear, Rusia”.

"Las proyecciones del Departamento de Defensa indican que China podría superar las 1.000 ojivas nucleares operativas hacia 2030, muchas de ellas de nueva generación y tecnológicamente más avanzadas que parte del inventario ruso heredado de la era soviética", señala Pérez.

"Si se confirmaran pruebas nucleares encubiertas por parte de China, el impacto sería profundo. No se trataría solo de un asunto técnico, sino de una erosión deliberada de los mecanismos de verificación y del régimen de no proliferación. La estabilidad estratégica depende de la transparencia comprobable y de la verificación efectiva", consideran de su parte Marrero y Gutiérrez.

"La experiencia de acuerdos anteriores, como el Tratado ABM y los marcos sobre misiles balísticos de alcance intermedio, demuestra que cuando emergen nuevas tecnologías, incluidos los sistemas hipersónicos, los instrumentos vigentes quedan rápidamente superados. China avanza a ritmo acelerado. Rusia mantiene su inventario. Ambos deben estar incluidos en cualquier esquema serio de control", explican los dos expertos.

El gobierno de Trump [instó a una negociación tripartita con Rusia y China] para establecer nuevos límites a las armas nucleares, después de que expirara un importante tratado con Moscú.

El llamado ocurre después de que la Casa Blanca lanzara una contundente acusación contra Pekín.

"Hoy puedo revelar que el gobierno estadounidense sabe que China realizó ensayos nucleares", incluso preparativos para ensayos de una potencia de "varios centenares de toneladas", declaró el subsecretario de Estado encargado del control de armamentos, Thomas DiNanno, en la Conferencia de Desarme en la sede de la ONU en Ginebra, Suiza.

Trump ya había expresado en noviembre que Rusia y China hacían ensayos nucleares, "pero no hablan de eso".

El líder republicano pide la inclusión del país asiático en eventuales negociaciones para un nuevo tratado de no proliferación nuclear con Rusia.

DiNanno acusó al ejército chino de "haber intentado esconder esos ensayos al resto del mundo", al utilizar un "método que reduce la eficacia de la vigilancia sísmica".

La denuncia llega después de que DiNanno presentara un plan de negociaciones tripartitas con China y Rusia para establecer nuevos límites a las armas nucleares, tras la expiración del tratado Nuevo START entre Washington y Moscú.

Como es de suponer, China ha rechazado públicamente sumarse a las negociaciones de desarme, mientras que Rusia sugirió que también deberían incluirse otros Estados con armas nucleares como el Reino Unido y Francia.

Además de EEUU, Rusia, Corea del Norte y China, el resto de países con armas nucleares incluye al Reino Unido, Francia, India, Pakistán e Israel.

"El control de armas ya no puede ser un asunto bilateral entre Estados Unidos y Rusia", escribió Marco Rubio en un artículo en internet.

"Otros países tienen la responsabilidad de ayudar a garantizar la estabilidad estratégica, y ninguno más que China", afirmó.

DiNanno dijo en el evento en Ginebra que "las reiteradas violaciones de Rusia, el aumento de los arsenales en todo el mundo y los fallos en el diseño y la aplicación de Nuevo START dan a EEUU un claro imperativo para pedir una nueva arquitectura que aborde [las amenazas de hoy], no las de una época pasada".

"El arsenal nuclear chino, en su totalidad, no tiene límites, ni transparencia (...) ni control", añadió.

Las pruebas nucleares en secreto de Pekín

Frente al peligro que representan China y Rusia, Trump ha dicho que quiere reanudar las pruebas nucleares de EEUU por primera vez en décadas y no aceptó una propuesta de su homólogo ruso, Vladimir Putin, para mantener durante otro año las restricciones del Nuevo START.

El presidente Trump pidió "un tratado nuevo, mejorado y modernizado".

"La conclusión es clara: el equilibrio estratégico del siglo XXI no se definirá por comunicados diplomáticos, sino por la capacidad industrial, la modernización tecnológica y la credibilidad de la disuasión. Estados Unidos y China competirán por la arquitectura económica del futuro. Rusia seguirá siendo un actor nuclear que nadie puede ignorar", afirman los dos expertos consultados.

"La verdadera pregunta no es si habrá un nuevo tratado. La pregunta es si Occidente está dispuesto a negociar desde la superioridad verificable o desde la ilusión de estabilidad. Diseñar acuerdos para el mundo que fue puede ofrecer titulares tranquilos, pero los errores de cálculo nucleares no se corrigen con declaraciones diplomáticas".

"En un entorno en el que China moderniza su arsenal a un ritmo acelerado y redefine el equilibrio industrial global, la claridad estratégica deja de ser opcional. Es una cuestión de estabilidad internacional", concluyen.

La expiración del Nuevo START, que limitaba a Estados Unidos y Rusia a desplegar 1.550 ojivas nucleares cada uno, deja al mundo sin un tratado sobre las armas más destructivas del planeta, lo que ha desatado temores de una nueva carrera armamentista.

Rubio precisó que EEUU "negociará desde una posición de fuerza".

"Rusia y China no deben esperar que Estados Unidos se quede de brazos cruzados, mientras eluden sus obligaciones y amplían sus fuerzas nucleares", escribió Rubio en una declaración.

"Mantendremos una disuasión nuclear robusta, creíble y modernizada. Pero lo haremos mientras exploramos todas las vías para cumplir el genuino deseo del Presidente de un mundo con menos de estas armas terribles", añadió.

Estados Unidos y Rusia controlan juntos más del 85% de las ojivas nucleares del mundo.

El arsenal nuclear de China está creciendo más rápido que el de cualquier otro país, a razón de unas 100 nuevas ojivas al año desde 2023, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo.

El representante adjunto chino ante la oficina de la ONU en Ginebra Shen Jian reiteró la posición oficial de Pekín. Insistió ante el organismo de desarme que "las capacidades nucleares de China están muy lejos del nivel de las de Estados Unidos o Rusia".

"China no participaría en negociaciones de desarme nuclear en esta etapa", sostuvo. Insistió en que "Estados que posee los mayores arsenales nucleares debe seguir cumpliendo sus responsabilidades" en materia de desarme nuclear.

¿Qué quiere Rusia?

De su lado, Moscú estima que cualquier nuevo diálogo debería incluir también a Francia y el Reino Unido.

El embajador británico, David Riley, pareció descartar la idea, e insistió en que "el Reino Unido mantiene una disuasión nuclear mínima".

De su lado, la embajadora francesa, Anne Lazar-Sury, manifestó que "todos los Estados con armas nucleares" deberían tener como objetivo adoptar medidas para "reducir el riesgo de su uso".

Acostumbrada a concesiones importantes de EEUU durante décadas por parte de gobiernos republicanos y demócratas, China exige, ofrece su discurso demagógico como buen régimen comunista y exige regulaciones, pero se queda fuera de cualquier normativa internacional. “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago”, como señala el viejo refrán popular.

Esta vez, y por la envergadura del tema, el jefe del Despacho Oval no parece estar dispuesta a dejar pasarle ni una negativa más a Pekín, a pesar de que haya declarado que las relaciones con Xi Jinping se encuentran en un nivel excelente.

Entre la crisis económica y política interna de China y las presiones arancelarias de Washington, no se espera que el régimen asiático tenga opciones de negarse a un acuerdo, a pesar de que en un principio pueda oponerse.

En la era moderna China, Rusia y EEUU son los tres actores principales; por tanto, el cualquier acuerdo debe enmarcarlos, lo que pide el presidente Trump.

Por lo visto y tras las declaraciones del régimen, Irán insiste en continuar enriqueciendo uranio y su objetivo no es el desarrollo civil como afirma, sino crear misiles que permitan exterminar a Israel y tomar el control del Medio Oriente, intenciones que cada vez se alejan más después del bombardeo de EEUU, la crisis política interna que atraviesa (la peor desde la instauranción del poder de los Ayatolá en 1979) y la fuerte presión de Washington sobre Teherán, en medio de una eventual intervención militar en caso de ser necesaria.

El despliegue militar naval de EEUU en Medio Oriente con el Portaaviones Abraham Lincoln y ahora el USS Gerad Ford que se suma, aumentan las probabilidades de una intervención directa en Irán, mientras el pueblo resiste en las calles y empuja el final del régimen.

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FUENTE: Con información de AFP, Informes de la Casa Blanca y el Pentágono, Bloomberg, Fox News y otras fuentes.

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