La Cámara de Representantes de Estados Unidos votó este miércoles a favor de aprobar la Ley SAVE America, un amplio proyecto de transparencia de la ley electoral, que respalda casi el 90% de los estadounidenses en las encuestas.
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó por mayoría republicana el Proyecto de Ley Save que exige en todos los estados del país la prueba de ciudadanía para el registro y una identificación oficial para ejercer el voto electoral
La Cámara de Representantes de Estados Unidos votó este miércoles a favor de aprobar la Ley SAVE America, un amplio proyecto de transparencia de la ley electoral, que respalda casi el 90% de los estadounidenses en las encuestas.
La legislación impulsada por el presidente Donald J. Trump requerirá que los 50 estados del país exijan pruebas de ciudadanía y una identificación oficial con foto.
La votación de 218 a favor y 213 en contra pasa ahora al Senado, donde enfrenta un destino incierto debido a la necesidad de 60 votos.
Todos los republicanos votaron favor de la legislación de forma unánime y todos los demócratas, excepto uno, votaron en contra.
El único demócrata que se unió a los conservadores fue el representante Henry Cuellar, demócrata por Texas.
La legislación, de 32 páginas, exige a los estados obtener "en persona" pruebas documentales de ciudadanía, como un pasaporte estadounidense o un certificado de nacimiento, para poder inscribir a alguien en el censo electoral federal.
El proyecto de ley impone nuevas normas para las votaciones por correo, exigiendo a los votantes que presenten una copia de un documento de identidad válido cuando soliciten y emitan un voto por correo.
"Es de sentido común. Los estadounidenses necesitan un documento de identidad para conducir, abrir una cuenta bancaria, comprar medicamentos o solicitar ayudas del Gobierno", declaró el líder de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, republicano por Louisiana. "¿Por qué tiene que ser diferente para la importante decisión de votar?"
Por su parte, de forma increíble y como el gran pretexto, los demócratas afirman que la legislación está diseñada para privar del derecho al voto a los estadounidenses, y señalan que el voto de quienes no son ciudadanos ya es ilegal y muy poco frecuente, lo contrario de lo que ha visto el pueblo en realidad durante las elecciones en particular en los estados gobernados por los demócratas.
Este es un esfuerzo desesparado de los demócratas por continuar con las irregularidades, sobre todo en las últimas dos décadas, en los procesos electorales en el país, que dieron pie a la protesta masiva en Washington el 6 de enero frente al Capitolio en contra de los resultados electorales en una elecciones que supuestamente ganó Joe Biden visiblemente incapacitado mental y físicamente.
El año pasado se supo que la Casa Blanca dependía de un autopen o bolígrafo automático para firmar muchas de las órdenes emitidas presuntamente Biden, pero sin su presencia en la Oficina Oval.
Este escándalo fue minorizado por los medios de prensa de la izquierda, los activistas redicales y congresistas demócratas en Washington.
Los republicanos han dicho que exigir algún tipo de identificación de los votantes es una medida totalmente respaldada por los estadounidenses.
Una encuesta del Pew Research Center realizada el pasado mes de agosto reveló que el 83% de los adultos estadounidenses está a favor de "exigir a todos los votantes que muestren una identificación con fotografía emitida por el Gobierno para poder votar". Eso incluye al 71% de los demócratas y al 76% de los votantes negros, quienes, según algunos demócratas y defensores liberales, se verían privados de sus derechos, una afirmación totalmente falsa.
El proyecto de ley, patrocinado por el representante Chip Roy, republicano por Texas, y el senador Mike Lee, republicano por Utah, pasa ahora al Senado, donde se enfrenta a un camino difícil, porque necesitaría de 60 votos y los republicanos poseen 53 escaños más el voto del vicepresidente JD Vance.
La senadora Lisa Murkowski, republicana por Alaska, dijo que votaría en contra porque la legislación es contraria a los mandatos electorales federales a los estados.
"Cuando los demócratas intentaron impulsar una reforma electoral en 2021, los republicanos se opusieron de forma unánime porque habría federalizado las elecciones, algo a lo que nos hemos opuesto durante mucho tiempo", afirmó. "Ahora, veo propuestas como la Ley SAVE y la MEGA que, en la práctica, harían precisamente eso. Una vez más, no apoyo estas iniciativas".
La senadora republicana por Maine, Susan Collins, dice que la versión revisada del proyecto de ley revela conflictos, según su oficina.
"La senadora Collins apoya la ley y la interpretación constitucional de que solo los ciudadanos estadounidenses tienen derecho a votar en las elecciones federales. También apoya la identificación de los votantes. Por eso apoyó la Ley SAVE original", declaró un portavoz de Collins a NBC News. "La Ley SAVE America planteaba problemas porque iba mucho más allá de estos principios originales y esperamos que los autores del proyecto de ley y la Cámara de Representantes aborden estas cuestiones".
El senador Mitch McConnell, republicano por Kentucky, enemigo jurado ahora del presidente Trump y antiguo líder del Partido Republicano, encabezó la ofensiva contra el fallido paquete de derechos electorales de los demócratas en 2021 y 2022, pero considera que las elecciones deben ser gestionadas por los estados sin interferencias ni mandatos federales, una opinión cuestionable visto lo ha ocurrido en los últimos años con la expansión de una ultraizquierda antiamericana y globalista que lo que desea es la destrucción de todos los valores conservadores sobre los que fue fundada la Gran Nación.
Por ahora, el proyecto de ley no tiene posibilidades de alcanzar los 60 votos necesarios para romper el bloqueo de la izquierda, ya que los demócratas se oponen.
El líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, demócrata por Nueva York, declaró que la propuesta "impondría leyes tipo Jim Crow a todo el país y llega muerta al Senado".
El líder de la mayoría del Senado, John Thune, republicano por Dakota del Sur, afirmó el martes que los republicanos mantienen un "robusto" debate sobre la medida, ofrecen su apoyo a la misma y prometen llevarla a votación.
"Queda por ver cómo llegaremos a esa votación", declaró Thune, al tiempo que dejó claro que los republicanos del Senado se oponen a la eliminación del umbral de 60 votos, a pesar de las demandas del presidente de abolirlo. "No hay los votos necesarios en estos momentos para acabar con el obstruccionismo".
FUENTE: Con información de AFP.
