sábado 7  de  febrero 2026
BANCO CENTRAL

Designación de Trump augura una nueva era para la Reserva Federal

Kevin Warsh, exgobernador del Banco Central designado por el presidente Donald J. Trump, debe ser confirmado por el Senado en Washington como nuevo jefe de la Reserva Federal

Por Leonardo Morales

La necesidad de una política efectiva de la Reserva Federal de Estados Unidos en coordinación con los cambios estratégicos y dinámicos en el mundo moderno se pusieron en evidencia durante los últimos cuatro años de la presidencia de Joe Biden, o de quienes estuvieran realmente al mando de la Casa Blanca.

Jerome Powel, al frente del Banco Central o Fed, permitió durante un año y tres meses entre el 2021 y 2022 que los niveles de inflación fueran los peores en cinco décadas.

Powell no sólo lo permitió, sino que protegió la fallida política económica de la agenda radical de izquierda de la administración Biden, conociendo de primera mano las nefastas consecuencias para la economía de Estados Unidos y para los estadounidenses en particular.

Powell termina su período al frente del Banco Central a finales de mayo de este año, después de que Trump lo conminara a renunciar por lo que consideró su “pésima labor”. El sustituto ya ha sido nominado. Se trata del exgobernador de la Fed, Kevin Warsh, elegido entre cinco brillantes candidatos.

La "preocupación" de Powell

En datos oficiales, la inflación en 2022 escaló al 9,1%, pero economistas independientes y republicanos consideran que la cifra osciló entre un 11,8% y 13%.

En medio de su postura de enfrentamiento directo y abierto al presidente Donald J. Trump, el cuestionado jefe del Banco Central se muestra en público como el gran defensor de la autonomía de la Fed frente al poder ejecutivo de la nación, lo opuesto a sus decisiones y acciones en el anterior gobierno demócrata.

A Powell le preocupa, ahora, el supuesto “ataque a la independencia de la Reserva Federal”, después de la investigación que enfrenta por el desorbitante costo de la remodelación de tres edificios de la entidad en Washington. El gasto de las reparaciones asciende a la astronómica cifra de 3.100 millones de dólares; enfrenta además acusaciones de mentir al Congreso bajo juramento sobre los detalles y cambios del proyecto.

La representante federal por Florida Anna Paulina Luna, a nombre de los republicanos, remitió el caso de Powell al Departamento de Justicia.

Semanas atrás, el alto funcionario financiero confirmó haber recibido las citaciones para declarar y afirmó que era muy probable que enfrentara cargos penales.

Luna, veterana de la Fuerza Aérea de EEUU y representante del distrito 13, acusa a Powell de dos casos concretos en los que mintió al Congreso: la costosa y lujosa renovación del edificio federal en Washington que alberga a la institución y la tergiversación de informes de mantenimiento de la sólida edificación.

Acusaciones de mentir

"El 25 de junio de 2025, el presidente de la Reserva Federal prestó juramento ante la Comisión de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos del Senado de EEUU sobre la renovación del edificio Eccles de la Reserva Federal. En sus declaraciones, hizo varias afirmaciones falsas", afirma la carta de Luna enviada al Departamento de Justicia, que dirige la fiscal general Pam Bondi.

Concretamente, le acusó de mentir sobre los lujosos servicios del edificio Eccles de la Reserva Federal y de tergiversar su estado de conservación.

"Por separado, en una carta al director de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB), Russell Vought, Luna dijo que Powell calificó de menores los cambios que elevaron el costo del proyecto de 1.900 millones de dólares a $2.500 millones y luego a 3.100 millones de dólares.

Sólo las cifras respaldan los cuestionamientos. Sin embargo, los documentos examinados por los investigadores del Congreso indican que el alcance y los sobrecostos de este proyecto no fueron menores ni en naturaleza ni esencia", escribió Luna.

Desde su primer mandato (2017-2021), el líder republicano se vio obligado a emplazar públicamente a Powell en medio de la crisis sanitaria e inminente recesión económica con la llegada de la pandemia de COVID-19 en 2020. En ese entonces, el controversial presidente del Banco Central mostró la misma indiferencia que en estos últimos años, lo que la urgencia de la crítica situación lo forzó a cumplir con las exigencias del inquilino de la Casa Blanca, entre ellas bajar la tasa de interés entre 0%-0.25%, liberar 500.000 millones de dólares como parte de la reserva estratégica del país; la compra de cantidades masivas de títulos de deuda y 200.000 millones de dólares de valores respaldados por hipotecas.

En junio del 2020, la Fed fijó su ritmo de compras en 80.000 millones de dólares mensuales en bonos del Tesoro y 40.000 millones cada 30 días en valores respaldados por las hipotecas.

Todo esto ocurrió tras la fuerte presión de Trump para evitar una catástrofe económica en EEUU y que se extendiera al resto del planeta. A partir de ese momento, comenzó la fricción de Powell respecto al jefe de la Oficina Oval.

Revancha personal

En entrevistas previas a las elecciones presidenciales de 2024, el jefe de la junta de gobernadores del Banco Central expuso con claridad sus amplias diferencias de antaño con el entonces candidato presidencial republicano y manifestó que no acataría ninguna exigencia ni sugerencia de este en caso de que ganara la Presidencia.

Tras el triunfo electoral republicano, esa postura se afianzó en entrevistas y foros; fue entonces cuando los asesores económicos y el propio propio Trump se convencieron de que Powell sería uno de los grandes obstáculos para sus planes económicos. Y en efecto, fue así.

A pesar de datos económicos de crecimiento desde el 2do trimestre de 2025 (3,8%), no fue hasta septiembre que el rector de la Fed propusiera un tímido recorte de 0.25% de tasas de interés y luego dos más por el mismo valor hasta dejar la tasa referencial entre 3.50%-3.75%, un nivel aún muy alto para los préstamos y el desarrollo del consumo.

Las críticas de Trump respecto a la labor del Banco Central han sido sistemáticas y la aparente “cautela” profesional de Powell más bien se traduce como un enfrentamiento directo y una revancha personal.

Sin embargo, gracias a las medidas de la Casa Blanca y su “megaplan” económico, el efecto negativo de Jerome, creado supuestamente de forma intencional, fue reducido al mínimo. Apenas un dato confirma el éxito de la actual administración.

La actividad manufacturera en Estados Unidos creció en enero por primera vez en casi tres años de plena contracción.

El índice del Instituto de Gestión de Suministros (ISM) se situó en el 52,6% el mes pasado, un aumento de 4,7 puntos porcentuales respecto a diciembre.

El índice rebasó el 50%, la matemática que separa la contracción del crecimiento.

Según el ISM, el repunte de la actividad manufacturera se debió en gran medida a que la producción se situó en su nivel más alto desde febrero de 2022.

Revertir el daño

En menos de un año, Trump comenzó a revertir el descalabro económico heredado de su predecesor mediante un crecimiento económico sólido (real) y sostenido desde el 2do trimestre, el tercero de 4,4% y pronóstico de 5% en el último de 2025.

Otros indicadores también despuntan.

El déficit comercial de EEUU continuó su descenso en octubre y alcanzó su nivel más bajo desde junio de 2009, según datos publicados del Departamento de Comercio.

El indicador se redujo a más de la mitad en comparación con el mismo período de 2024 bajo el gobierno de Joe Biden.

El registro mensual fue de 29.400 millones de dólares, por debajo de los $30.000 millones por primera vez en más de 15 años y una violenta caída del 39% respecto al mes anterior, cuando ya había experimentado un marcado descenso.

En el centro de este panorama, el mandatario estadounidense informó su designación para sustituir a Powell en mayo.

Kevin Warsh, un exgobernador de la Reserva Federal, fue el elegido para ser el próximo presidente de esa relevante institución.

"Conozco a Kevin desde hace mucho tiempo, y no me cabe duda de que se convertirá en uno de los grandes presidentes de la Fed, quizás en el mejor", escribió Trump en su plataforma Truth Social.

El designado por Trump

Warsh, oriundo de Nueva York, ha intensificado su oposición a las políticas actuales de la Reserva Federal, y ha respaldado muchas de las posiciones de Trump y su administración.

El designado trabajó como banquero de fusiones y adquisiciones en Morgan Stanley.

En el primer mandato de Trump se consideró a Warsh para la presidencia de la Fed -en sustitución de Janet Yellen-, pero finalmente el gobierno eligió a Powell, una de las imposiciones de viejos asesores en Washington de las que se arrepiente Trump en sus primeros cuatro años en la Casa Blanca.

Mientras el jefe de la Casa Blanca pide tasas de interés más bajas para impulsar la economía, todas las miradas estarán puestas en cómo Warsh defiende la “independencia” del Banco Central frente a la política, algo que estuvo ausente con Biden.

El nominado por la Casa Blanca debe pasar el escrutinio del Senado para su aprobación final, que se considera casi segura debido a la mayoría republicana en la Cámara Alta.

Warsh debe superar una audiencia ante el Comité Bancario del Senado, "manteniendo la confianza tanto de los mercados como del presidente en el proceso", explicó el economista Samuel Tombs de Pantheon Macroeconomics. Sin embargo, su destacado historial despeja cualquier duda para su confirmación.

El jefe del Despacho Oval, además, busca destituir -por corrupción- a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, por mentir en busca de préstamos hipotecarios favorables para ella y su familia, lo que ha desatado una batalla legal crucial para determinar o consolidar la potestad del Presidente a la hora de remover a altos funcionarios del Banco Central actitudes y acciones incongruentes con su responsabilidad, ética y transparencia.

Si es confirmado, Warsh deberá tomar las riendas de la Reserva Federal con un plan de reformas ya definidos de antemano, que no se ha revelado, pero que por declaraciones en medios de prensa augura un giro histórico en el desenvolvimiento de la institución. El propósito es entrar en sintonía con una era de constantes cambios sistémicos dentro y fuera de EEUU, a los que no ha respondido Powell de manera efectiva.

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FUENTE: Con información de AFP, Bloomberg, The Wall Street Journal, Reserva Federal e informes de la Casa Blanca.

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