El secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, ordenó a la Administración de Alimentos y Medicamentos, FDA por sus siglas en inglés, crear un grupo de trabajo para examinar la posibilidad de importar con seguridad fármacos recetados en caso de un aumento dramático de los precios.

Esas importaciones "podrían ayudar a abordar los aumentos de precios y las interrupciones del suministro que están perjudicando a los pacientes estadounidenses", dijo Azar en un comunicado. El político se refirió al conocido caso de la droga Daraprim que en 2015 se apreció en 5.000 por ciento. Un medicamento utilizado por los enfermos del VIH, cuyo precio fue subido de forma repentina por Martin Shkreli de la farmacéutica Turing, de 13,50 dólares a 750 dólares. Hecho que suscitó tantas críticas en toda la nación.

"Seleccionar vías seguras para la importación podría ser una de las respuestas a estos desafíos", explicó Azar.

Por su parte, para otros funcionarios utilizar esta alternativa, podría proporcionar una nueva vía para que la competencia disminuya los precios. Y añadieron que la importación se limitaría a casos en que los medicamentos tengan garantías adecuadas de seguridad y eficacia.

La opción de importar medicamentos es la última incursión de la administración en el acalorado debate sobre los altos precios de algunos productos de la industria farmacéutica.

Las empresas han tomado nota. A mediados de julio, la compañía Novartis decidió no aumentar los precios de sus productos durante el resto del año.

Por su parte, Pfizer acordó recientemente diferir la subida de los precios en más de 40 medicamentos después de que su presidente ejecutivo se reuniera con Donald Trump.

En general, en EEUU la importación de fármacos es ilegal. Pero FDA no aplica la prohibición contra las personas que traen pequeñas cantidades de drogas para uso personal. Y ocasionalmente permite la importación puntual de medicamentos para aliviar la escasez de suministros.

Según reportó el Washington Post, el comisionado Scott Gottlieb en un comunicado expresó que la FDA podría seguir un camino similar para las drogas cuyos precios suban abruptamente. Una apreciación súbita, dijo, "puede tener consecuencias perjudiciales en la salud pública. Este hecho es similar a que ocurra una escasez de medicamentos vitales", puntualizó.

No obstante, cualquier importación de drogas aprobadas sería “excepcional y temporal, mientras surja una competencia adecuada” en Estados Unidos, agregó.

La administración no está hablando de la reimportación de medicamentos. Una idea largamente debatida que consiste en la importación de drogas a EEUU que fueron fabricadas en este país y sin embargo se exportan a precios más bajos de los que se venden en el mercado nacional. La administración se está enfocando en permitir la importación de medicamentos vitales, certificados y aprobados en otros países, que podrían servir como sustitutos de la versión certificada y aprobada por la FDA.

Aún así, cualquier movimiento hacia la importación podría asustar a las grandes compañías farmacéuticas, cuyos crecientes precios de los medicamentos han desatado la desaprobación de la Casa Blanca.

La industria farmacéutica y la mayoría de los republicanos se oponen rotundamente a que se permita la importación. Durante la campaña presidencial, Trump expresó su apoyo a la idea, pero no fue incluida en las recientes propuestas de la administración para reducir los precios de los medicamentos. Muchos demócratas son fuertes partidarios de que se permita importar medicamentos.

Una ley de 2003 permite la importación de fármacos desde Canadá si el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés), certifica que tal medida no aumentaría los riesgos de seguridad para los pacientes y generaría ahorros en los costos para los consumidores de los EEUU. Los cuatro comisionados más recientes de la FDA han advertido al Congreso que legalizar las importaciones de medicamentos podría poner en peligro a los consumidores al exponerlos a productos potencialmente falsos, deficientes y contaminados. Pero los críticos de los precios altos responden que tales preocupaciones por la seguridad son exageradas. “Hay formas de garantizar a los consumidores de EEUU que puedan comprar medicamentos seguros”.

El presidente ejecutivo de Pfizer, Ian Read, dijo el martes, 17 de julio, que su compañía retrasaría el aumento de los precios de docenas de productos farmacéuticos, luego de que el presidente Trump reprendió a la firma en un tuit donde dijo que “la compañía debería estar avergonzada” y prometía una respuesta no especificada.

Entonces, la farmacéutica en un comunicado rectificó y explicó que los aumentos de precios efectivamente se pospondrían al menos hasta comienzos de 2019. "Para dar al presidente la oportunidad de trabajar en su plan para fortalecer el sistema de salud y proporcionar más acceso a los pacientes".

Es bueno destacar que en mayo La Casa Blanca había publicado un documento de 44 páginas que contenía una lista de ideas para reducir los precios de los medicamentos, aunque no especificaba ninguna acción concreta. Aún así, Trump anunció que lograría una importante reducción en los precios de los medicamentos.

Tradicionalmente los republicanos han criticado la intervención del gobierno en las prácticas de fijación de precios de las empresas privadas. Pero Trump ha roto con las convenciones económicas del partido en muchos asuntos, incluido este.

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